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Lecturas en la Ciudad: ellos y los otros

por Revista Cítrica
15 de octubre de 2015

Otra entrega de textos de Emanuel Goldschmdit, que mientras viaja por Buenos Aires crea historias que quedan plasmadas en su libretita. Y ahora también aquí.

Por Emanuel Goldschmidt

 

ELLOS Y LOS OTROS

Los cinco magníficos alcanzan para contarlos a Ellos,

es verdad que son los que van quedando,

con el paso de las hojas de este cuento.

Es un cuento real,

de vivencias, de experiencias.

Esos cinco soberanos de lo que uno llama Ser,

no se equivocan.

Pero las hojas las rellenan,

la alegría, la tristeza,

la risa, las lágrimas,

los abrazos, los enojos.

Y en esos roces de sentimientos,

se encuentran Los Otros también,

que los cinco magníficos ubican en otro plano.

Esos Otros, como Ellos,

son necesarios para que el cuento crezca,

para que el cuento no se termine,

para que el cuento tenga sentido.

El protagonista de ese cuento,

va aprendiendo de Ellos,

como también de Los Otros.

Ellos siempre estarán

y Los Otros se recordarán,

nunca se olvidarán,

porque donde hubo risas y lágrimas,

hubo momentos.

Los momentos quedan escritos en las hojas del cuento,

que siempre serán releídos

por los cinco magníficos.  

 

UN POEMA

Aquel día se le infló el pecho.

Una lluvia salada comenzó a desbordar sus cuencos

y de forma natural,

sin que le temblara el pulso,

le dio su ansiada independencia.

Cortó la unión física con su árbol de la vida.

Respiró, lloró y trepó al calor de su árbol otra vez.

Un par de manos cálidas y con su misma sangre,

le colocaron el ropaje sagrado,

un ropaje que nunca lo va a abandonar.

Un poema nació ese día,

un poema que incrementa sus versos,

sus sentimientos,

un poema lleno de metáforas.

Lee y relee ese poema,

no se cansa,

se sorprende con lo vasto e interminable 

que se le hace interpretarlo.

Un poema escrito de a dos,

un poema vivido de a tres.

Una lluvia que no para de desbordar sus cuencos.

 

FUEGOS DE DICIEMBRE

Ya no eran lo mismo.

Con apenas 15 primaveras,

quizás todavía le generaban

algún tipo de euforia, de fervor

o de ganas de descalibrar su mente.

Una farsa bien plantada,

un jolgorio de película,

un despilfarro de billetes.

Los fuegos de diciembre

se convirtieron en fríos y obsoletos.

Poco a poco iban

opacando sus colores

y apagando sus llamas y luces.

El ladrón sigue colando

por la chimenea consumida.

Una fábula que nunca culmina,

donde el personaje principal,

se roba lo verídico.

Con nieve o con sol,

con frío o calor,

acá o allá,

lo real serán,

las carcajadas de los presentes

y las lágrimas por los ausentes.

 

PENSATIVO, SERIO Y PREOCUPADO

Vueltas y más vueltas,

por más que intenta hallar

un motivo, una causa.

Sus ojos se entrecierran,

su frente se arruga,

pensativo, serio y preocupado.

Las vueltas del 0 al 12,

se suceden

y él no comprende.

Hacer las cosas mal,

no es una opción.

Trata de que la luz roja,

no invada su verde camino.

Trenes desterrados de seguridad,

de conciencia.

Personajes de corso,

una tragicomedia con su arma

dispuesta para disparar.

Los trenes seguirán pisando el andén

y sus vagones,

alguna bomba que destruya su planicie,

poseerán.

Sus quimeras, intactas,

resguardan su vitalicia

manera de concebir,

las partículas de tiempo.