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La represión de cada día en Once

por Revista Cítrica
10 de enero de 2020

Otra vez militarización en Balvanera: cinco camionetas, más de 100 efectivos policiales y otros tantos inspectores del Ministerio de Ambiente y "Espacio Público" de la Ciudad hostigaron y maltrataron a senegaleses que sólo quieren trabajar.

Otra vez el barrio de Once amanece militarizado. Un colectivo, cinco camionetas, más de 100 efectivos policiales y otros tantos inspectores del Ministerio de Ambiente y "Espacio Público" de la Ciudad. Casi nadie puede vender. Muchos y muchas deciden irse.

Ibra, un muchacho senegalés que hace poco llegó a la Argentina, se queda. Junto a sus compañeros, se va moviendo a medida que policías e inspectores los corren para robarles la mercadería. Cuando parece que todo está en calma... comienza la razzia.

Entre motos, golpes y encerronas, agarran a Ibra y hacen que se golpee contra un poste de luz. El impacto se escucha, se siente doloroso. El joven, alto y fuerte, cae como una pluma y se desploma. No puede levantarse. Se marea. Se le doblan las piernas.

Un grupo de amigos llega a socorrerlo. Que se calme, que se siente, le dicen para calmarlo. Piden agua para mojarle la cabeza y bajarle la inflamación. En su cabeza, el chichón avanza y crece en tamaño.

Mientras esperan la llegada del SAME, los policías arman un cordón. No quieren que nadie vea mucho. "¡Es solo gente que está laburando!", grita un vecino que pasea a su perro. La ambulancia llega sospechosamente rápido.

El personal médico baja y habla primero con la Policía. "Se golpeó con el poste cuando intentaba llevarse la mercadería", le dice uno de los policías a una chica del SAME. Sin siquiera intentar tocar a Ibra, a sus compañeros les indican que lo paren, que lo lleven a la ambulancia. No le colocan un cuello ortopédico ni tampoco usan la camilla.

Quizás el SAME olvidó primeros auxilios básicos. O quizás trabaja con la Policía.

Ibra logra subirse a la ambulancia con ayuda de sus compañeros. Un civil que parece policía (y lo es) intenta hablar con el médico. Insiste con su versión: que Ibra "se lastimó solo". Los chicos le dicen que no habla con la verdad, que se lastimó porque él lo perseguía y lo agarró.

¿Acaso a alguien le importa? La Policía y los inspectores ya consiguieron lo que querían: que la mercadería quede bajo llave en la camioneta.

Fotos: Djambari Buenos Aires.