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Hay que acostumbrarse

por Horacio Dall'Oglio
14 de diciembre de 2017

El jefe de Gabinete Marcos Peña aseguró en conferencia de prensa que la paz social está garantizada. Sin embargo el modelo que propone Cambiemos no cierra sin represión.

Hay que acostumbrarse a la "necesidad" de terminar con las conquistas sociales y los "derechos adquiridos" que impiden el "crecimiento" y retrasan la llegada del "progreso", porque eso aporta a la "paz social".

Hay que acostumbrarse a recibir diez horneros de sueldo, o siete o cinco, y a no quejarse porque eso no suma a la "generación de inversiones" y sin ellas no hay "paz social".

Hay que acostumbrarse a los disparos a medio metro,  y a los que tiran con sus escopetas protegidos detrás de una valla metálica y con el respaldo del poder político que los felicita por sus labores, porque eso fortalece la "paz social".

Hay que acostumbrase al ardor de los gases lacrimógenos que los guardianes del "orden viril" tiran, con una carrerita corta de lanzador de olímpico, desde atrás de las vallas porque eso contribuye a la "paz social".

Hay que acostumbrase a los baños de agua a presión de los carros hidrantes porque son los lavados de cabeza a la fuerza, para sacar esas ideas "derrocadoras" de justicia y equidad, los que permiten tener "paz social".

Hay que acostumbrase a los dientes filosos de los perros merqueados, que se meten en la carne con sus mandíbulas bien entrenadas porque sus mordidas y ladridos son esenciales para conseguir la "paz social".

Hay que acostumbrarse a las demostraciones de poder, a los milicos caminando al unísono y haciendo sonar sus botas entre calles céntricas, con sus bastones y sus armas, y a las interminables caravanas de móviles, camionetas, tanques y patrulleros con sus horribles sirenas al máximo porque eso ayuda a la "paz social".

Hay que acostumbrase a que las muertes, siempre buscadas, del ne(cr)o liberalismo forman parte de un "cambio cultural" sobre las Fuerzas de Seguridad, porque eso afianza la "paz social".

Hay que acostumbrarse porque --como dice George Orwell-- "la guerra es la paz".