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Errorismo de Estado

por Horacio Dall'Oglio
17 de julio de 2017

¿Cuándo fue que nos convertimos en un gran tubo de ensayo? En el último año y medio, el Gobierno nos convirtió en una celda de Excel que frecuentemente arroja errores de cálculo. Un repaso por cada medida y por cada marcha atrás, el nuevo síntoma de una época cargada de experimentos e ilusionismos.

“Si quieren magos, vayan a Copperfield. Si me equivoco, pido disculpas y corrijo”, había dicho Mauricio Macri, en febrero de este año, frente al escándalo de la propuesta de condonación de una deuda millonaria que su familia mantiene con el Estado, y que dio marcha atrás luego de la repercusión del caso. La apelación a la magia por parte del presidente se convirtió en una de las tantas innovaciones de su gobierno, que introdujo sus prácticas de ilusionismo en el preciso momento en que se frustra una medida –porque la presión social, política partidaria, o mediática lo desborda, y es preciso dar “marcha atrás”– y por las que pretenden hacer pasar, con un arte de prestidigitador, los traspiés y experimentos por “errores”.

Algunos pases de magia ejecutados por estos maestros del ilusionismo de nuevo tipo, que permiten pispear qué hay detrás del constante juego de máscaras entre hacer-deshacer, realidad-ilusión, verdad-mentira, fueron: permitir “sincerar” dinero a funcionarios y ex funcionarios, tras conocerse la noticia de los Papeles de Panamá y las empresas offshore que derivó en el Blanqueo de capitales sin declarar en el extranjero; el acuerdo entre el Estado y el Correo Argentino que beneficiaba al Grupo Macri con una quita de 70 mil millones de pesos; la adjudicación de rutas aéreas de vuelos a bajo costo a la empresa Avianca, por la que se permitía la concesión durante 15 años al Grupo Macri, y que fue suspendida tras la difusión del conflicto; el “Tarifazo” de servicios de electricidad y gas, entre febrero y abril de 2016, sin el llamado de audiencias públicas y con aumentos exorbitantes que no pudieron implementarse, y que derivó en el diseño de un nuevo cuadro tarifario y en el “reconocimiento de que hubo un error”, como afirmó el ministro de Energía, Juan José Aranguren; el recorte del 60 % de ingresos al CONICET, como regalo de navidad del Ministerio de Ciencia y Técnica a científicos e investigadores, que tras la movilización de toda la comunidad académica y la toma pacífica de la sede ministerial durante cinco días, se revirtió; la baja de jubilaciones, en febrero de este año, por un “tecnicismo matemático”, como afirmó el propio presidente, que le habría ahorrado a las arcas nacionales unos 2.500 millones de pesos, debido a un cambio en la fórmula de cálculo para el aumento de las jubilaciones; la reciente baja de las pensiones por discapacidad a 83.000 beneficiarios que, luego del rechazo generalizado que produjo la difusión de esta medida, se retrotrajo y permitió, según lo dicho por la ministra Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, que se restablezcan las pensiones quitadas por un “error de aplicación de criterio”.

También, en la misma línea de “revisar” los “gastos”, se había pedido a los beneficiarios de una pensión por viudez, en su mayoría ancianos, revalidar los datos para “actualizar los expedientes previsionales”, que implicó una situación de incertidumbre y que, curiosamente, tras el suicidio de un hombre de 92 años en una sede de la ANSES de Mar del Plata, se dio a conocer una circular por la que “el titular no debe realizar ningún otro trámite”; el “error semántico”, como lo caracterizó la ex canciller Susana Malcorra, al intento del presidente de hacer pasar una conversación casual con la primer ministro británica, Theresa May, en la Asamblea de la ONU, como un principio de diálogo sobre “el tema de la soberanía sobre las islas”; la borradura del mapa a las Islas Malvinas, en un saludo de Año Nuevo de la cuenta oficial de Twitter del Ministerio de Desarrollo Social, atribuido a un “error del departamento de diseño”; el cambio del régimen deferiados nacionales, en el que se dispuso que sean móviles tanto el 24 de marzo, Día de la Memoria, como el 2 de abril, Día del Veterano, y que frente a las críticas se modificó en un nuevo decreto que los dejó fijos. En ese momento, los ilusionistas afirmaron que “desde ningún punto de vista se ha buscado desconocer el valor simbólico e histórico de los feriados nacionales”.

Pero sin duda, el más simple, y por ello el más espectacular de todos los actos de magia fue el 2x1 para el genocida Luis Muiña, gracias a un fallo de la Corte Suprema que permitía aplicar una ley derogada para delitos comunes a delitos de lesa humanidad. Hecho que fue repudiado por gran parte de la sociedad de forma contundente y que, tras enterarse de las críticas, convirtió al mismo gobierno que se plantea “reconciliar a los argentinos” con la dictadura, en el paladínde los derechos humanos.

Es cierto que, tal como afirmó el presidente, “solo” se trató de “cuatro o cinco errores dentro de miles de decisiones”, o algunos más, digamos, pero en tanto dirigentes de este país y, como vimos, ilusionistas que hacen pasar una decisión bien planificada por “error”, es preciso que no terminen como el recordado mago de televisión, Tu Sam, que en uno de sus trucos, cuando quiso imitar al gran Houdini, casi mata a su propio hijo.