Estatuto Docente: borrón y texto nuevo

por Rodrigo Ferreiro
Fotos: Agustina Salinas
12 de mayo de 2022

En la Legislatura porteña se va a discutir la modificación de una herramienta clave en la carrera docente. Opiniones del sector educativo sobre los riesgos de una reforma laboral con tintes de precarización, los supuestos incentivos a la formación y las trampas para ganar apoyos en la comunidad.

“Queremos que los docentes que son mejores queden al frente del aula”. 

Así, con una declaración de casete propia de un jugador de fútbol, comenzó la charla radial de la legisladora porteña Manuela Thourte en el programa “Eso que falta”, por FM La Tribu. Thourte, quien llegó al parlamento de la Ciudad de Buenos Aires de la mano de la UCR y ese engendro político llamado Evolución, redactó el proyecto de ley de “Fortalecimiento de la carrera docente” que significa, en concreto, la reforma del Estatuto Docente que se está debatiendo por estas horas en el recinto de la calle Perú.

También menciona la legisladora que hoy los docentes tardan mucho tiempo en ascender, que no quieren salir del aula para hacerlo y que este cambio estatutario les permitirá un ascenso horizontal. Thourte sabe de lo que habla, no improvisa. Su desembarco en la Legislatura no fue casualidad, sino un destino casi manifiesto: es la nuera de Enrique “Coti” Nosiglia, el histórico dirigente radical cuyo poder es tan fuerte como velado

Lo que está en juego nada menos que la Biblia de la carrera docente en la ciudad más rica del país.

 

¿Está mal pero no tan mal?

En una de las propuestas de modificación del Estatuto que establece el proyecto de ley de Thourte se lee: 

La carrera docente en el ámbito estatal, admitirá opciones de desempeño en el aula, de coordinación de trayectorias escolares, de conducción y de supervisión. La formación continua será una de las dimensiones básicas para el ascenso en la carrera docente en cualquiera de sus opciones.

“La reforma se inscribe en una política más general por introducir reformas laborales parciales, dada la enorme dificultad que encuentran los gobiernos, no solo CABA, para llevar adelante una agenda de reforma general, esto es, de profundización e institucionalización de la precarización laboral”. Quien habla es Santiago Gándara, docente de la UBA y referente de la Asociación Gremial Docente (AGD).

Esta visión, la de un avance estructural que trasciende el mundo docente, es compartida por Amanda Martín, secretaria Gremial de Ademys, sindicato docente, y legisladora porteña por el Frente de Izquierda: “El proyecto del Gobierno es una reforma laboral encubierta, cita en sus fundamentos las modificaciones que en otros países latinoamericanos se hicieron siguiendo los lineamientos de organismos de crédito internacionales”. Martín hace aparecer en su declaración una entidad fantasmagórica clave: los organismos de crédito internacionales. 

Mariano Garrido, docente y delegado de Ademys, opina: “Avanzan con lineamientos que son del Banco Mundial, donde se establece salario por mérito y se abandona de a poco el escalafón docente, donde sí hay reconocimiento por la antigüedad. Eso se encuentra en la bibliografía del Banco Mundial”. 

La legisladora Manuela Thourte (UCR/Evolución) redactó el proyecto de ley de “Fortalecimiento de la carrera docente” que significa, en concreto, la reforma del Estatuto Docente.

En 2015 salió publicado el libro “Profesores Excelentes”, del Banco Mundial y, tal como afirma Garrido, en sus páginas propone de manera explícita el aumento salarial por mérito: 

En lugar de promover a los profesores únicamente por la antigüedad (como ocurre hoy en día en la mayoría de los países latinoamericanos), se los puede ascender sobre la base de la aptitud reconocida. Una estructura salarial alineada con el desempeño evaluado genera los incentivos necesarios para los profesores en ejercicio y vuelve más atractiva la profesión para futuros candidatos talentosos.

Manuel Becerra, docente universitario y con experiencia en Formación Docente, plantea una mirada menos pesimista que sus colegas: “Yo no veo una avanzada sobre el Estatuto. Hay una creación de cargos bastante difusa, no se entiende bien para qué van a ser esos cargos, pero la creación de cargos y que se le pague más a esos cargos yo no lo veo mal. Es muy raro que se creen cargos, en cualquier gestión”. 

Y continúa con una afirmación que no carece de argumentos frente a las modificaciones que se dieron en el mundo laboral docente desde la creación del Estatuto, en 1947: “La Carrera que plantea no refleja hoy posibilidades que demandan montones de perfiles de docentes más dinámicos, porque es un Estatuto que fue creado hace más de 60 años. Por ejemplo, los docentes podemos hacer Maestrías, y eso no aparece reflejado en el Estatuto. O, por ejemplo, no reconoce cierta circulación docente en el ámbito académico, solo es un antecedente cultural más que vale muy poco”.

Amanda Martín, secretaria Gremial de Ademys y legisladora (FIT): “El proyecto del Gobierno es una reforma laboral encubierta".

Con respecto al crecimiento horizontal, es decir, plantear un ascenso por fuera de la antigüedad docente, Becerra acota que “promover Carrera Horizontal está en las resoluciones del Consejo Federal del kirchnerismo, no es algo nuevo”. Y también ofrece su visión sobre la injerencia de los organismos internacionales en las decisiones políticas vernáculas: “Si algún organismo internacional lo propone hay que ver si eso está bueno o funciona en términos de sistema. Pegarle a los organismos internacionales sin tregua en los 90 estaba muy bien, porque venían a destrozar la educación pública. Ahora bien, ¿cómo se ha reflejado el rol de los organismos internacionales en las decisiones tomadas por el Pro en educación de CABA? Ya van más de 14 años de hegemonía casi absoluta, y las reformas al Estatuto no parecen ser una avanzada terrible hasta ahora como pasó en Chile, en Colombia o en Corea del Sur”. Becerra concluye: “Tienen mayoría absoluta en la Legislatura, el Ejecutivo y cooptado el Poder Judicial. Pueden hacer lo que quieran. Podrían hacer pelota el Estatuto, pero no lo hicieron”.

Otra de las miradas que aparece es la de una fuerza política (el macrismo-larretismo) que va tanteando el terreno. Garrido afirma que la discusión parlamentaria para modificar algunos puntos del Estatuto puede ser una primera prueba para luego ir por todo. Bárbara Gallardo, docente porteña, va en esa línea: “Siempre dicen que van a mejorar la educación, es un eslogan también. Pero lo veo como un experimento. Prueban con esto y luego van por más”.

 

¿Hacia los Juegos del Hambre?

Uno de los puntos críticos del proyecto en discusión se refiere, luego de plantear un crecimiento horizontal en detrimento de la antigüedad docente, a la competencia que puede aparecer para acceder a los cargos nuevos que se crearían. Esos cargos son tres: dos en Primaria y uno en Secundaria. ¿Cómo repercute esto en el mundo docente?

“La reforma es nefasta –dice Mariano Garrido– porque avanza sobre el salario por mérito instalando la idea de la competencia entre pares para ganar un poco más, ya que el salario es realmente muy bajo. Se establece un salario diferenciado para la misma labor, porque no hay tanta diferencia entre el maestro de grado y el maestro especialista que están creando”. 

Manuel Becerra, docente universitario y formador de docentes: "Ya van más de 14 años de hegemonía casi absoluta, y las reformas al Estatuto no parecen ser una avanzada terrible hasta ahora como pasó en Chile, en Colombia o en Corea del Sur”.

Manuel Becerra tiene otra opinión: “Hoy la competencia existe, hay mucha gente interesada en un cargo y hay un sistema que regula hace mil años cómo se accede a esos cargos mediante el puntaje”. Y agrega: “Yo creo que a veces se ve neoliberalismo donde hay simplemente mercado de trabajo. Los asalariados competimos para acceder, medio que el capitalismo funciona así. Podemos debatir hasta qué punto una medida capitalista precariza o no, pero a mí lo de la competencia no me preocupa. Los concursos de titularización que hay hoy no son solo competencia, son los Juegos del Hambre directamente, son salvajes. O sea, es un problema que sean así, pero ya existe de antes, no es adicional”.

Por otro lado, ¿qué sucede con la cuestión salarial? ¿Representa esta modificación estatutaria una posibilidad de acceder a mejores salarios? Para Amanda Martín la respuesta es clara: no. “Este proyecto introduce una diferenciación salarial sobre la base de salarios de pobreza. Introduce nuevos cargos con un plus salarial, pero eso no modifica la situación de superexplotación docente, donde a veces se trabaja en tres cargos para llegar a fin de mes”

Garrido acompaña esa mirada: “Se sigue legitimando aceptar como algo natural la sobreexplotación laboral, todo el mundo habla de dos cargos para poder llegar a fin de mes porque es sabido que nadie puede vivir con un solo cargo”. Ampliando su mirada por fuera de lo salarial, comenta que “el proyecto no considera pedidos de índole pedagógico que venimos sosteniendo desde hace años”. Martín completa: “Tampoco estos cargos dan por saldadas las demandas pedagógicas que hay desde hace muchos años dentro de la comunidad docente, como parejas pedagógicas o cargos ESI o la reformulación de la jornada de trabajo con 4 horas frente al curso y 4 de formación y planificación”.

 

De negar el diálogo a poner los puntos

En la entrevista realizada en FM La Tribu, Manuela Thourte fue clara ante la consulta periodística: “Este proyecto surge de consultas telefónicas, por Zoom, con algunos sindicatos, que hizo el Ministerio con enorme cantidad de docentes y de ahí surgió la demanda de incentivos para formarse, porque si no tenían que esperar que pase el tiempo para acceder a cargos más altos”. Pero la claridad no es sinónimo de verdad. Bárbara Gallardo comenta que en las escuelas casi nadie habla de la reforma porque “es inconsulto y en las escuelas no se sabe mucho sobre esto, no se ha debatido”. 

El resto de las personas consultadas construye una mirada homogénea en este punto: nadie del Gobierno abió el diálogo. Gándara: “El modo en que se presentó, la ausencia de debate público, la nula participación de la docencia en su discusión, son una señal clara de que no somos los docentes sus beneficiarios”. Martín: “No recoge ninguna demanda educativa porque no consultaron a nadie”. Garrido: “Como todo lo que hacen, sus decisiones son inconsultas. Nadie se reunió a hablar con los docentes”. Becerra: “No dialogan con docentes o sindicatos, esta reforma es totalmente inconsulta. Los mismos organismos internacionales te dicen que tenés que juntarte con los sindicatos. El PRO, sobre todo desde Acuña, ha tenido una política totalmente destructiva de la imagen docente, de agresión permanente”.

Mariano Garrido, delegado de Ademys: “Avanzan con lineamientos que son del Banco Mundial, donde se establece salario por mérito y se abandona de a poco el escalafón docente, donde sí hay reconocimiento por la antigüedad".

El puntaje docente es otro ítem problemático en la reforma. Si la antigüedad no va a ser prioritaria en lo que respecta al acceso a estos cargos que se crean, ¿dónde se obtienen los puntos? Thourte planteó que la Unicaba y Escuela de Maestros ofrecerán cursos gratuitos, y que incluso habrá convenios con entidades privadas. Pero allí también aparecen grises. “Esto es parte, también, del negocio que se tiene con los actores educativos que consiguen que el Estado les apruebe los cursos para puntaje después de haber destruido Escuela de Maestros”, plantea Gallardo. 

Becerra opina en ese sentido: “Los sindicatos muchas veces ofrecen cursos, y no lo veo mal, siempre y cuando se adapten a las necesidades del sistema educativo, porque también hay un mercado negro de puntaje que no está bien, donde se compra puntaje. Dudo que el Pro vaya a controlar esto, pero sí puede pasar que la Unicaba se muestre como agente que otorgue puntaje para acceder a cargos nuevos”. Pero advierte y concluye: “Eso no está mal, siempre y cuando la Unicaba no se ponga a competir con los profesorados ya existentes y deje de ser un sello de goma para pagarle a militantes del Pro para convertirse en algo mejor. También está Escuela de Maestros, pero está totalmente precarizada”. 

“Este proyecto surge de consultas telefónicas, por Zoom, con algunos sindicatos, que hizo el Ministerio con enorme cantidad de docentes y de ahí surgió la demanda de incentivos para formarse, porque si no tenían que esperar que pase el tiempo para acceder a cargos más altos”.

Ambas declaraciones coinciden en remarcar la mala situación actual de Escuela de Maestros, una institución clave para la formación docente. No es extraño, ya que desde hace años lxs trabajadorxs de esa entidad vienen denunciando el ajuste y la precarización. Hubo hitos fundamentales en la lucha, como los años 2017 y 2020, cuando peligraron las Formaciones Situadas de principio y mitad de año por los contratos precarizados a los que son sometidos formadores y formadoras contratadas por el Gobierno porteño. En ambas ocasiones se realizaron diversas medidas de fuerza decididas en masivas asambleas.

Una de las peculiaridades del proyecto de reforma del Estatuto Docente es la inclusión de la titularización de muchos docentes de Nivel Secundario que hace años son Interinos, lo que significa una inestabilidad laboral peligrosa. Si bien se trata de una noticia esperada por la comunidad docente, es evidente la estrategia del Gobierno porteño de mezclar peras con manzanas para ganar apoyo dentro de la docencia incluyendo un artículo que poco tiene que ver con el objetivo central del proyecto de reforma

Para Martín, “el proyecto en sí mismo tampoco recoge el problema de la titularización docente, hace once años que no existen titularizaciones por responsabilidad del Estado, y en el proyecto solo se contempla el Nivel Medio, dejando afuera a Superior y Socioeducativo, entre otros niveles”. Sobre la trampa que implica este punto: “Se toma un reclamo justo, que es titularizar y tener estabilidad laboral, para que la docencia acompañe este proyecto de reforma”. 

Manuela Thourte, la legisladora radical que presentó el proyecto, también manifestó su opinión al respecto: “Titularizar es reconocerles derechos ya adquiridos y el corte es a marzo de 2020 porque ya hay llamados a concursos. La discusión sobre las titularizaciones aún está abierta y se va a dar en la Legislatura. Para eso abrimos las mesas de diálogo”.
 

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