Violencia contra productores rurales en Salta

por Unión de Trabajadores de la Tierra
02 de agosto de 2021

Una protesta por mejores condiciones de un camino comunal derivó en una violenta represión con autos quemados y una detención arbitraria. Fue en el paraje Macueta, a 80 kilómetros de Tartagal. Los miedos y los gestos políticos en un territorio donde manda Pan American Energy.

“Queremos ser pequeños productores, vender lo que sembramos, pero como no hay camino no se puede”, explica en pocas palabras René Muñoz un conflicto del interior profundo de la Argentina. A comienzos de julio, las promesas incumplidas de acondicionar el “camino” (que es la Ruta Provincial N° 46, en el norte salteño) derivó en una protesta de pobladores del paraje Macueta (Departamento San Martín) contra las autoridades políticas y la empresa Pan American Energy (PAE), que tiene en el lugar una planta compresora de gas. La respuesta: una violenta represión con Infantería que dejó a varias personas heridas con balas de goma, el incendio intencional de dos vehículos (uno de ellos de René) y el armado de una causa contra un poblador que ni siquiera había estado en el reclamo.

Ahora que pasaron los hechos violentos, lo que queda en Macueta y en los parajes rurales de la zona es “miedo”. Otro signo distintivo del interior profundo de la Argentina: el poder político y las fuerzas represivas del lado del dinero grande (Pan American Energy) y de espalda a las necesidades locales de producción y trabajo para hacer dinero chico.

En esta zona de la selva de Yungas, muy cerca de la frontera con Bolivia, hay agricultura (mandioca, variedades de zapallo, batata, maíz, verdeo) y cría de animales. Y la actividad del dinero grande: pozos perforados a 5.500 metros de profundidad para extraer más de un millón de metros cúbicos diarios de gas. Hasta la entrada de la planta de PAE el camino es accesible, no así hasta los parajes rurales. 

“La gente está podrida de que le estén pasando tantas desgracias por el estado del camino, estamos hablando de una Ruta Provincial”, dice Luis Rivero, referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) en Tartagal y una de las personas que conoce el conflicto de cerca. En abril, explica, se había firmado un acta con una gerenta de PAE para el ripiado del tramo vial que ingresa a Macueta. Nunca se cumplió el acuerdo. 

“Tenemos mucho miedo, yo en especial porque estoy al frente de la lucha”, dice Luis Rivero, referente de la UTT en Tartagal.

Aquella semana de la represión, sin embargo, Macueta vio llegar un principio de solución: una máquina excavadora. Es lunes 5 de julio y hay cierta felicidad entre los pobladores que deben hacer largos tramos en burro o caballo para mover bienes esenciales cuando no hay camino. Pero intercedió el poder del dinero, como explica Luis: “Una empresa tercerizada de Pan American, que es Garín, hace que esa máquina no trabaje, trabajó medio día solamente. Hicieron que la máquina se fuera porque decían que iba a afectar los caños del gasoducto. De ahí es que la gente sale a protestar al cerro, donde está la planta compresora. No dejaron que la máquina excavadora arreglara los caminos”.

La falta de acceso a Macueta y los parajes aledaños (Acambuco, Chorritos, Cerro Largo) significa la imposibilidad de salir a vender la cosecha y los animales, pero también la complicación para contar con servicios esenciales como la salud o la educación. La escuela rural albergue de Macueta (N° 4175) no tiene mantenimiento desde hace 12 años y la última pintada que recibió (2019) fue por el trabajo voluntario de la UTT.

Todas esas expectativas representaba la máquina excavadora. Todas esas frustraciones aparecieron cuando la máquina se fue. Por eso salieron a protestar en el camino que conduce a lo alto del cerro, donde Pan American genera el dinero grande junto a una población empobrecida.

 

REPRESIÓN, INCENDIOS Y CACERÍA

René Muñoz nació en Macueta hace 32 años y terminó la Secundaria en Tartagal, donde finalmente se radicó. Empezó a trabajar como ganchero en la industria de los hidrocarburos y de eso vive cuando salen trabajos, que suelen ser temporales. La pandemia lo tuvo entre Tartagal y Macueta, donde todos los meses fue a llevar remedios y víveres a su familia, especialmente a sus padres que necesitan cuidados.

La semana de julio en que estalló la bronca estaba en su terruño con su Toyota Etios 2017, un auto comprado con esfuerzo, apenas 40.000 kilómetros de rodaje. Fue una de las víctimas de la furia policial el miércoles (7 de julio) posterior a la retirada de la máquina excavadora. René: “No sabíamos que la Infantería iba a reprimir, porque tampoco era un corte, estábamos parados en el camino haciendo una manifestación. No sé por qué actuaron así”.

Frente a un grupo que no superaba las 20 personas, un escuadrón mucho más numeroso de uniformados aparece en escena y comienza a reprimir con balas de goma. Luis Rivero detalla: “Llegan unas seis camionetas de Infantería sin orden del juez, y yo quiero hacer hincapié en eso. El fiscal Armando Cazón es el que entiende en esta causa y nunca hubo una orden judicial para que se realizara el desalojo y la represión. El fiscal pidió el desalojo el martes, la represión fue el miércoles y el juez recién sacó la orden el jueves. Un día después, porque el juez saca la orden de desalojo el jueves a las seis de la tarde y la represión fue el miércoles a las nueve de la mañana. Eso lo hicieron para cubrirse entre ellos los funcionarios”.

La balacera generó la dispersión de los manifestantes hacia los parajes o monte adentro. El Toyota de René estaba a dos kilómetros del lugar. En la persecución, la Policía lo prendió fuego, igual que a una camioneta de otro poblador, Jorge Catari, que se había quedado sin combustible. Hay un testigo directo de los hechos, “un changuito que está cagado de miedo” de declarar.

La falta de acceso a Macueta y los parajes aledaños significa la imposibilidad de salir a vender la cosecha y los animales, pero también la complicación para contar con servicios esenciales como la salud o la educación.

Luis: “La empresa está siempre custodiada, la Policía de Salta custodia las 24 horas el camino. ¿Por qué está a favor de la empresa la Policía? Porque la empresa paga adicionales y yo creo que ganan más con los adicionales que paga Pan American, que con el sueldo de la Policía de Salta. Por eso son tan protectores de la empresa”. Las primeras versiones que hizo circular la Policía hablaban de la tenencia de bombas molotov y atribuían los incendios de los vehículos a los propios pobladores: “¿Cómo voy a quemar mi propio auto, con el sacrificio que me costó comprarlo?”, se pregunta René.

La fuerza policial no se limitó a la represión, también hubo una persona detenida, Agustín Mayares. Luis cuenta: “Es un poblador del paraje que ni siquiera participaba de la protesta. Él andaba buscando a sus animales (tienen chivas y vacas) y lo detienen. Le encontraron una honda y dicen que también una tuerca, pero él se hace cargo solamente de la honda, porque toda la gente que anda por el monte tiene una honda o lleva un rifle. En esa zona no hay wifi, no hay nada… ¿de dónde va a sacar una tuerca? Estuvo detenido hasta el viernes 16 a las once de la noche”.

La detención de Mayares sirvió para justificar la herida que supuestamente recibió en un ojo el policía René Cuenca. Esta versión fue puesta en duda incluso por el personal médico que lo atendió, que no terminaba de entender la eficacia de una honda frente a los cascos y el equipamiento de la Infantería. Lo cierto es que Mayares sigue imputado por esa herida, mientras que no hay ningún responsable por los incendios.

Rivero: "El fiscal pidió el desalojo el martes, la represión fue el miércoles y el juez recién sacó la orden el jueves".

 

LA DOCTRINA DEL MIEDO

Al día siguiente, René Muñoz fue a denunciar a la comisaría de Tartagal el daño a su vehículo. Unos días después, su casa recibió una avalancha de huevazos: “Para mí que fueron mandados por la propia Policía, porque yo nunca tuve problemas con nadie. No sé qué puede pasar, nos vinieron a atacar con huevos, ¿y mañana o pasado qué te pueden hacer? Si nos llega a pasar algo a mí o a mi señora son responsables ellos, porque la primera vez que hago una denuncia en mi vida fue ahora, a la Policía, por el incendio de mi vehículo”.

Luis comparte el sentimiento: “Tenemos mucho miedo, yo en especial porque estoy al frente de la lucha”. Habla de los antecedentes de la Policía salteña, con asesinatos como los de Aníbal Verón en los cortes de ruta de los años más calientes del país. “Jamás cayó nadie en cana por todos los muertos que hubo en medio de las luchas sociales del ’98 hasta el 2001”, señala.

Cuando los incidentes salieron a la luz (mayormente por las versiones oficiales de los hechos), el ministro de la Producción salteño, Martín de los Ríos, fue hasta el lugar. Se logró una mesa de negociación de la que también participaron representantes de Pan American Energy. 

En el acta acuerdo que se firmó, se estableció un mes de plazo para iniciar una serie de tareas:

*Apertura de la Ruta 46 hasta el Paraje Colodro.

*Mejoramiento de la Ruta 46 en todo su tramo.

*Puente en el Paraje Chorrito.

*Badén en la Quebrada San Francisco.

*Apertura de camino en el Paraje Campo Largo.

*Reactivación de dos pozos de agua en Acambuco.

*Mangueras para la conexión de agua en los parajes.

*Refacción de la escuela albergue N° 4175 en el Paraje Macueta.

*Refacción de las escuelas de Acambuco, El Chorrito y Campo Largo.

*Construcción de un centro tecnológico local.

*Ambulancia para el Paraje Macueta.

*Refacción de los centros de salud de todos los parajes del Valle de Acambuco.

*Más enfermeros para los centros de salud.

*Atención médica mensual en Acambuco.

*Ayuda médica con prótesis para Noelia Alvarado (tuvo que ser amputada de niña por la picadura de una víbora) y Mario Castro.

*Reunión el presidente del Instituto Provincial de Vivienda (IPV) para gestionar obras.

*Visita de funcionarios del Ministerio de Producción provincial para llegar a un acuerdo de ayuda a pequeños productores.

*Puestos laborales para las personas de los parajes del valle.

No es claro en el interior profundo de la Argentina, donde el poder está cerca del dinero, quién va a asumir en último término los compromisos apalabrados. Detrás del telón de la mesa de diálogo, el ambiente sembrado en Macueta después de la represión es sombrío: “Si bien somos luchadores sociales de 20 años o más, con lo que pasó con los autos y el supuesto ojo que perdió un policía está fea la cosa… está fea la cosa”.
 

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