Por la soberanía de nuestros propios cuerpos

Stella Manzano, médica del fallo F.A.L que marcó un antecedente en el acceso a los abortos no punibles, habla de la necesidad de que la interrupción voluntaria del embarazo sea ley.

Stella Manzano*

Precisamos una ley de aborto que devuelva a las mujeres, niñas y varones trans la soberanía sobre sus propios cuerpos, precisamos no ser forzadas a parir contra nuestra voluntad y con riesgo de muerte, porque es mentira que se puedan salvar las dos vidas. Vivimos en una sociedad brutal y violenta, donde las personas más ricas quieren decidir sobre las más pobres, quieren apropiarse de su capacidad reproductiva, quieren no tener que pasar por los riesgos de un embarazo, si pueden hacer leyes para que las más pobres se embaracen en lugar de ellas o ellos. 

Mientras el discurso hacia la sociedad es de “amor hacia los bebitos por nacer”, y de la inmensa cantidad de personas deseosas de adoptar hijes, lo que vemos es que en el país hay unas 2.500 personas anotadas como adoptantes y 10 mil niñes en situación de adoptabilidad que no son adoptades, que viven en instituciones, privades de afecto. No son querides porque tienen 2 o 4 años, porque son moroches, o discapacitades, o tienen hermanes.  

En Paraguay, donde en la práctica existe una restricción casi total al aborto, hay 5 mil esclavos, niñes entregades por mujeres humildes a familias en “buena posición”, pensando que les educarán, cuando lo que sufrirán es violencia, violaciones y esclavitud temprana. Las personas con capacidad de gestar queremos parir los hijes que podamos alimentar y cuidar, no queremos que la maternidad sea un castigo por haber tenido sexo, sino una elección, y lo queremos para todes, no solo para les que pueden pagarse un aborto clandestino y seguro.

Precisamos no ser forzadas a parir contra nuestra voluntad y con riesgo de muerte

Aunque el aborto es legal si el embarazo fue producto de una violación, o si pone en peligro la salud o la vida de las personas con capacidad de gestar, el acceso al mismo solo se respeta en pocas provincias. Este año pudimos ver como dos niñas de 11 y 12 años, fueron obligadas a parir mediante cesárea en Tucumán y Jujuy. Se demoraron los tiempos para hacer los abortos, buscando que los fetos pudieran vivir fuera del útero, se maduraron los pulmones fetales, se las engañó mintiendo que una cirugía con una gran incisión era menos peligrosa que un aborto medicamentoso o por dilatación y extracción, como recomienda la Organización Mundial de la Salud en su Guía Aborto sin Riesgos y Políticas Públicas 2012.  

Estos casos fueron hechos públicos por sectores conservadores que las estigmatizaron, violaron su derecho a la privacidad, mintieron a sus madres para que consintieran la realización de una peligrosa cirugía a sus hijitas, haciéndoles creer que un aborto las podría matar, cuando sabemos que el 80 % de las muertes por embarazo se producen en los partos, y que el otro 20% de las muertes se produce por abortos clandestinos, riesgosos.  Es sabido en todo el mundo que un aborto a cualquier edad gestacional es menos peligroso que un parto.

Foto: Vicky Cuomo

Foto: Vicky Cuomo

En Tucumán se llegó al extremo, a "Lucía", la niña tucumana, nunca la dejaron elegir, pidió un aborto, y le hicieron un parto por cesárea, y luego una jueza, a través de un fallo judicial, sin que ella lo pidiera, decidió borrarla de la partida de nacimiento del hijo que la forzaron a parir, y dijeron que "era por su propio bien". 

Que nos avasallen nunca es por nuestro propio bien, que nieguen el derecho a la identidad de un recién nacido, nunca es por nuestro propio bien. Aunque hubiéramos preferido que no naciera, si ya nació, tenemos el derecho a cambiar de opinión y reclamarlo como nuestro al llegar a la mayoría de edad, o ese bebé tiene el derecho a conocernos cuando llegue a ser adulte. 

Las personas con capacidad de gestar queremos parir los hijos e hijas que podamos alimentar y cuidar

Este fallo fue un anticipo de los proyectos de ley que grupos fundamentalistas cristianos han presentado en el Senado, donde proponen poder “adoptar embriones”, y -una vez nacidos-“liberar a la mujer de toda responsabilidad parental”. Lo que implica también el negarles todo derecho, incluso la posibilidad de arrepentirse de dar su hijo en adopción y reclamarlo para criarlo ellas. Vemos que no son leyes pensadas en el bienestar de niñes, sino de adultes que quieren comprar seres humanos. Las personas con capacidad de gestar son puestas en el lugar de incubadoras a riesgo de sus propias vidas.

El aborto es un derecho humano, vinculado con nuestros derechos a la vida, a la salud, a la libertad, a la dignidad y no dejaremos de reclamarlo nunca. ¡Hasta que todas y todos seamos libres! No queremos que sigan existiendo las nadies, las hijas de nadie, las madres de nadie, aunque hayan parido a centenares.

*Especialista en Tocoginecología y Medicina Legal, y médica del fallo F.A.L que marcó un antecedente en el acceso a los abortos no punibles. Realiza abortos legales desde hace 30 años en la Provincia de Chubut.

 

*Nota publicada Mayo de 2018
 

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