“Pasaron tres años y sigo esperando justicia”

por Sergio Maldonado
Fotos: Vicky Cuomo
01 de agosto de 2020

A tres años de la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado, Sergio, su hermano, repasa las principales irregularidades de la causa, el accionar de la Justicia y de los medios masivos de comunicación. También rescata el apoyo que recibió de gran parte de la sociedad, las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.

El 17 de octubre de 2017 apareció Santiago, el 20 de octubre lo reconocimos y se empezó a hacer la autopsia; y a partir de ahí no se hizo más nada. Todo ese año hasta 2018 el juez Otranto no hizo absolutamente nada. El 29 de noviembre de 2018 cerraron la causa. Todo el tiempo que pasó y estamos pidiendo que asignen un nuevo juez…Y que hagan una reconstrucción de lo que pasó el 1° de agosto de 2017. Y nada, en tres años no tuvimos absolutamente nada. Lo único que tuvimos es un cuerpo, el cual no dejan que hable. 

Durante este proceso judicial dijeron que la autopsia no determina qué día murió Santiago, cómo murió, ni dónde murió. Hay que investigar la desaparición forzada. Cuando ves los fallos de (Gustavo) Lleral te das cuenta que no trabaja para hacer justicia. ¿Qué sentido tiene asignarle la causa al mismo juez por cuarta vez? Esto es interminable. 

Con el paso del tiempo, en contacto con los otros casos, fui entendiendo de qué manera participar y de qué manera no, en estos tres años uno fue madurando y aprendiendo. Tres años es un montón y el caso de Santiago no pierde vigencia. En un momento, cuando apareció el cuerpo, dije ‘listo ya está, ahora va a continuar la Justicia’. Pero no terminó. Sigue en vigencia. 

Por momentos pienso que es bueno que el caso no se olvide. Los casos que siguen apareciendo se relacionan con el caso de Santiago y yo creo que es porque ahí hay una deuda. Fue tan grande y tan perverso lo que hizo el macrismo en ese sentido que quedó como referencia. Por un lado es algo bueno y por otro es malo. Porque ya pasaron 3 años y no se resolvió nada, sigo esperando justicia. Pasaron tres años pero a mí me parece que pasaron 20 años, o más. 

Fue tan grande y tan perverso lo que hizo el macrismo con el caso de Santiago que quedó como referencia.

Yo no tenía idea de qué cosa era la abogacía,  salvo cuando estudié introducción al Derecho. Con todo esto hice como una suerte de curso intensivo y empecé a darme cuenta de que la teoría no tiene nada que ver con la práctica. A mí me hubiese gustado leer algo de marketing o relacionado con lo que yo trabajo y me hubiese gustado tener a mi hermano, que es lo más importante. Tan simple como eso. Yo no busqué nada de esto pero no voy a renegar de nada de lo que pasó después de la muerte de Santiago. 

Hay días que no tengo fuerzas para hablar pero me obligo a dar un esfuerzo más. El desgaste es tremendo. Hubo veces en las que dimos 16 o 18 notas por día. Era una saturación pero yo pensaba ‘ahora tiene que aparecer’. Al mismo tiempo digo que es importante el acompañamiento de los medios. Algunos para bien y otros para mal. Tanto en el caso de Santiago como en el Facundo Castro los medios grandes como Clarín, La Nación  e Infobae se la pasan operando. Están en la misma línea editorial y no les interesa este tipo de casos. 

Lo ideal hubiese sido que todos hubiéramos podido continuar con nuestras vidas y que todo hubiese transcurrido dentro de los canales oficiales de la Justicia y así los familiares hubiéramos estado más tranquilos. Pero no podés estar tranquilo. Y si no se está ahora tranquilo imagínense lo que era durante el macrismo. Todo el tiempo nos estaban atacando. Ojalá que todo esto que pasó con los casos de violencia institucional sirvan para algo, y que no se vuelvan a repetir. 

Toda esta lucha que la familia está llevando adelante te cansa pero es algo que es necesario hacerlo. Insisto, pasaron 3 años y no pasó nada con la Justicia. Pero si no seguimos luchando, más allá de que todo esto sea agotador, se las hacés fácil. La muerte de Luciano Arruga no evitó que hayan seguido habiendo muertes. Yo no creo que yo llegue a ver el día en que no haya más violencia institucional y asesinatos por parte de las fuerzas de seguridad pero por lo que sí lucho es que baje ese índice. La violencia institucional no debería existir. Si no lo lograron las madres con toda su lucha, y van pasando los años, por qué voy a ser tan soberbio de pensar que yo puedo llegar a verlo. Las madres y las abuelas lograron que la palabra desaparecido tenga el peso que tiene. Creo que ahora viene otra etapa en la que hay que luchar para que se avance un poco más. 

Pasaron tres años y es un montón. Y cada primero de agosto me siento muy mal. Siento que no avanzamos nada.

Los familiares decimos las cosas que nos salen en el momento en que nos sale y de la forma en que nos sale. No es que especulamos o que pensamos en decir las cosas de tal o cual manera. No pensando si va a quedar bien o si va a quedar mal. Uno dice las cosas desde el corazón. A mí me gustaría que mi mensaje le llegue a personas a las que no les pasó lo que me pasó a mí. Pero entiendo que es difícil que se produzca la empatía.  Y me gustaría poder decir que en tal o cual cosa me apresuré o me adelanté y que acá está toda la verdad y pudimos saber qué pasó con Santiago; pero dada la situación, no creo que sea así. 

Pasaron tres años y es un montón. Y cada primero de agosto me siento muy mal. Siento que no avanzamos nada. Pero al mismo tiempo veo que se hicieron un montón de otras cosas y la lucha hay que seguirla. Hasta que la justicia por Santiago llegue. 


 

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