Para ver a Toy Story: comunicación de masas y machismo

por Tomás Eliaschev
18 de julio de 2019

La película animada de Disney-Pixar es un éxito internacional y ya es la más vista de la historia argentina. Pero detrás de Woody, Buzz Lighyear y Bo Beep existe una trama poco visible: el creador de los estudios, John Lasseter, fue denunciado por acoso sexual y varias mujeres renunciaron por la violencia machista recibida dentro de la empresa. La vieja escena que reflejó esos comportamientos y que anunciaron que quitarán de todas las plataformas.

Aún no comenzaron las vacaciones de invierno y Toy Story 4 ya se convirtió en el filme más visto de la historia argentina al superar los cinco millones de espectadores en tres semanas. Las aventuras animadas protagonizadas por Woody y Buzz Lighyear vuelven a concitar la atención de un público masivo a más no poder. La primera película, que presentaba la novedad de la animación computada y que fue el debut de los estudios Pixar en un largometraje, es de 1995. Casi un cuarto de siglo después, la magia todavía funciona. Así como sucedió con las subsiguientes secuelas, en esta nueva película, los detalles técnicos se perfeccionan a niveles asombrosos. Aparecen nuevos personajes, como Forky, que plantea el interrogante de qué es lo que hace a un objeto convertirse en un juguete. Es notable la renovación que presenta un personaje que en las anteriores películas era totalmente secundario: se trata de la pastora Bo Peep, que ahora pasó a ser protagonista al convertirse en una mujer poderosa. El equipo que se encargó de darle vida está enteramente conformado por seis animadoras, dirigidas por Valerie La Pointe. Este dato cobra especial significado si se tiene en cuenta las últimas noticias del creador de la saga y de los estudios: John Lasseter, considerado como el Walt Disney contemporáneo.

Toy Story fue vista por 5 millones de personas en tres semanas. Casi un cuarto de siglo después, la magia todavía funciona

A principios de los 90, Lasseter fundó los estudios Pixar, ubicados en el Emeryville, en el área de la Bahía de San Francisco, con el padrinazgo de George Lucas y Steve Jobs. Introdujo la animación por computadora en un nivel nunca antes visto. Después de deslumbrar con la primera Toy Story siguieron los éxitos, con Bichos y Monsters Inc. Dueño de viñedos junto a su mujer y sus cinco hijos en el distrito de Sonoma, cobró especial notoriedad y fama cuando en 2006 Walt Disney Animation adquirió Pixar por 7.400 mil millones de dólares. Lasseter se convirtió en director de ambos estudios. Y en consultor creativo para los parques de diversiones. Disney revivió, con éxitos como Ralf el demoledor, Moana y Frozen.

El mundo de fantasías estalló a fines de 2017, justo antes del estreno de la película Coco, cuando The Hollywood Herald informó que la guionista Rashida Jones -y su compañero de escritura Will McCormack- habían renunciado. De acuerdo al medio especializado en el mundo del espectáculo, el motivo de su partida era que Lasseter había hecho un “indeseado avance” sobre ella. Según informaron, el hombre de las camisas hawaiianas tenía la costumbre de “agarrar, besar y hacer comentarios sobre los atributos físicos” de las integrantes del staff. En declaraciones al New York Times, Jones se limitó a decir que su partida de la compañía no se debía a las versiones de acoso. “Nos vamos por diferencias creativas –y lo que es más importante– por diferencias filosóficas...es una cultura donde las mujeres y personas de color no tienen igual voz creativa”.

“Nos vamos por diferencias filosóficas...en una cultura donde las mujeres y personas de color no tienen igual voz creativa”, fue la razón por la que renunció la escritora y guionista Rashida Jones

En pleno surgimiento del movimiento #MeToo, Lasseter tuvo que anunciar que se tomaría seis meses sabáticos. “Quiero especialmente pedirle perdón a cualquiera de ustedes que alguna vez haya recibido un abrazo no deseado o cualquier otro gesto que sintieron que cruzaba la línea de cualquier manera, tipo o forma”, dijo en un carta al personal.

Circularon muchos testimonios que hablaban de sus conductas inapropiadas que a medida que obtenía más poder eran cada vez más difíciles de esconder. Cassandra Smolcic, que trabajó en Pixar como animadora entre 2009 y 2014, describió lo que padecen las mujeres que llegan a ese lugar. “Pixar todavía tiene que explicar cómo las actitudes sexistas de John permearon su cultura por décadas, dándole licencia a los hombres para maltratar a las mujeres y menospreciar sus carreras...En Pixar mi femineidad fue indiscutiblemente un impedimento para ser valorada, para mi movilidad laboral y para mi sensación de seguridad en la compañía. El estrés de trabajar en medio de un atmósfera flagrantemente sexista tuvo graves repercusiones en mí”, escribió en un texto titulado “El sexista club de chicos de Pixar”, donde cuenta cómo su “sueño americano”, desde que había visto La Sirenita a los seis años, se hizo trizas cuando lo confrontó con la realidad: “Fue devastador enterarme desde el principio que las mujeres eran abiertamente blanco de faltas de respeto y acoso, incluso en en un estudio renombrado internacionalmente en las ciudad más progresista del país”.

“En Pixar mi femineidad fue un impedimento para ser valorada, para mi movilidad laboral y para mi sensación de seguridad”, denunció Cassandra Smolcic

Muchos recordaron que la única directora mujer de una película de Pixar, Brenda Chapman, creadora de Valiente, había sido corrida de su puesto. “Esta es una historia que yo creé, que vino de un lugar muy personal, como mujer y como madre. Que me la hayan sacado y se la hayan dado a alguien más, encima a un hombre, fue muy angustiante en muchos niveles”, contó Chapman al New York Times.

Luego de los seis meses, Lasseter no volvió a su puesto. En su lugar fueron nombrados un hombre y una mujer: Pete Docter y Jennifer Lee.

A principios de este año, el estudio Skydance Animation, que trabaja con Paramount, lo contrató como director creativo. Organizaciones como Wowen in Animation, Women in Hollywood, Time´s Up y Equal Rights Advocates criticaron la decisión. Emma Thompson, que iba a poner su voz en una película producida por Skydance, anunció su renuncia. “Si un hombre estuvo tocando a las mujeres inapropiadamente durante décadas, ¿por qué alguna mujer va a querer trabajar con él por la sola razón de que ahora no las está tocando inapropiadamente porque en su contrato dice que se tiene que comportar ‘profesionalmente’?”, se preguntó la consagrada actriz en una carta abierta.

Disney-Pixar anunció que sacará una escena de Toy Story 2 que aparecía en los créditos a modo de blopper, en la que El Oloroso Pete acosa a dos Barbies

En Disney-Pixar tomaron nota. Recientemente anunciaron que una escena de Toy Story 2, que aparecía en los créditos a manera de blooper, fue removida de las plataformas digitales y de las próximas ediciones en DVD. Se trata de un “chiste” en el que el villano, El Oloroso Pete, acosa a dos Barbies, a quienes promete conseguirles un rol en la próxima secuela de la película mientras las toma de la cintura y las mira lascivamente. Lo que podía parecer gracioso para algunos hace unos años hoy es inadmisible. La parodia reflejaba al creador de tantas fantasías animadas. El tiempo del abuso se acabó, también en el mundo de los juguetes.

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