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“Nuestros pueblos están amenazados por una gran estructura criminal”

por Estefanía Santoro
Fotos: Mariana Varela
01 de noviembre de 2019

Lolita Chávez, una de las líderes de los pueblos originarios de Guatemala, habla de la disputa de los territorios en ese país, el pacto entre empresas multinacionales y el Estado, y de las alianzas con otros pueblos de diversas regiones del mundo para resistir.

A Lolita Chávez intentaron asesinarla seis veces, por defender la vida y el territorio del pueblo maya-k'iche - territorio cuerpo y territorio tierra, así como lo conciben los pueblos indígenas -. Actualmente es vocera del Consejo de Pueblos K´iche´s. fue elegida en un espacio asambleario y autónomo del que participan más de 87 comunidades y zonas urbanas unidas por la defensa de los territorios, el derecho a la vida, al agua, a la tierra y los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Es la representante de la oposición al modelo occidental que se impone en Guatemala, es una de las líderes que enfrenta al Estado y a las transnacionales.

Ancestralmente los pueblos originarios en Guatemala defienden su territorio a través de la red de la vida y su propia cosmogonía, entretejen alianzas con otros pueblos de diversas regiones del mundo y resisten al genocidio con una organización autónoma que desafía al Estado y a los sectores de poder de ese país que concentran gran parte de la riqueza. Un pueblo que no solo es atacado por el brazo armado del Estado y los sicarios de las transnacionales sino también por la estigmatización de las grandes empresas mediáticas: “En los ochenta eran diferentes los ataques, ahora un arma de ataque también es el cerco mediático o los ataques de odio mediático”, explica Chávez.

La historia en Guatemala es muy similar a la de Argentina. Durante la construcción del Estado Nación en Guatemala, un grupo de familias ricas acapararon las tierras que pertenecían a los pueblos originarios, principalmente el maya, el xinca y el garífuna. Chávez cuenta: “Tenemos muy poca tierra, pero lo poco que tenemos lo hemos cuidado. En esta etapa de neoliberalismo puro y el falso desarrollo vienen por lo último que nos queda y es por eso que nos levantamos en contra de las empresas, pero también defendiendo la vida, porque todas esas expresiones de genocidio, tierra arrasada y violencia han dejado muchas secuelas, hambruna - el 85% del pueblo k´iche está en extrema pobreza- y hay mucha militarización. Todo eso ha hecho que el pueblo se levante. Desde 2007 generamos un esfuerzo colectivo para nuevamente levantarnos contra las transnacionales y el intervencionismo de Estado Unidos”.

Los pueblos originarios en Guatemala se encuentran amenazados por una gran estructura criminal: el sicariato, las fuerzas represivas del Estado (policía y Ejército), la seguridad privada y la narco actividad. Todos estos sectores se encuentran en connivencia con las empresas transnacionales que operan en el territorio. Chávez los denomina “operadores de opresión” y explica: “todos estos se vinculan cuando hay, por ejemplo, un mega proyecto geopolíticamente planeado, actúan juntos. Luego dependiendo del tamaño de la empresa o intencionalidad de a quién atacan, a veces solo están los militares, o solo policías, pero cuando es una transnacional, lamentablemente, nuestro territorio está en disputa por toda la riqueza de la biodiversidad, la expresión minera, estamos en lugares donde hay petróleo. Hay muchos intereses geopolíticos de las potencias mundiales, cuando Estados Unidos mete un plan operan juntos”.

Los pueblos originarios en Guatemala se encuentran amenazados por una gran estructura criminal: el sicariato, las fuerzas represivas del Estado, la seguridad privada y la narco actividad.

Chávez recuerda que uno de los intentos de asesinato más violento que vivió fue cuando regresaba de una manifestación pacífica donde denunciaron el accionar de empresas vinculadas con la actividad minera, hidroeléctrica y la privatización del agua: “Nos interceptaron hombres fuertemente armados y nos golpearon. Mis compañeras estaban todas ensangrentadas, les pegaron en la cara, les quitaron los dientes. Me buscaban a mí, pero ellas se antepusieron para protegerme. Ellas me acuerparon y logré salir viva de ese ataque. Esa gente está muy adiestrada con fuertes técnicas de torturas y una de las cosas que usan son unos asadores que nos meten en el vientre, ese día esos hombres llevaban esos asadores. Luego de una investigación, se supo que quien había organizado ese intento de asesinato era un funcionario que estaba vinculado con la empresa transnacional contra la que estábamos protestando y había recibido dinero para el ataque. Pero quedó en la impunidad”.

- ¿Qué logros han alcanzado durante todos estos años de lucha?
-Como pueblo hemos logrado llevar a genocidas a sentencia, eso es un aporte a la humanidad, porque las denuncias que se han hecho son de hermanas que han vivido violencia y tortura sexual sistemática. También logramos sentencias locales contra violadores sexuales de niñas que han estado en las escuelas y violadores que han sido párrocos de las iglesias. El Consejo no solo defiende el territorio tierra, sino también el territorio cuerpo como lo que decimos que es el primer territorio de defensa. Logramos parar empresas transnacionales en los territorios de Guatemala. A nivel nacional hemos parado más de 350 licencias mineras, incluso empresas que ya han confabulado con el Gobierno, que han firmado pactos con el Banco Interamericano y el Banco Mundial. Hemos logrado parar la privatización de agua. Hemos parado a Monsanto, que quiso privatizar nuestro maíz y nuestro frijol y las semillas ancestrales. En educación logramos mantener nuestro idioma, a pesar de que, la educación bancaria nos ataca fuertemente imponiéndonos el castellano. Otro logro es que hemos mantenido la ancestralidad viviente de la medicina, si tú vas a las comunidades de K´iche hay farmacias comunitarias vivas, las plantas medicinales están sembradas y la gente las usa y funciona. Con eso conseguimos parar a las farmacéuticas millonarias que están lucrando con las enfermedades. Hemos logrado también mantener la ancestralidad al generar vida, la mayoría de las vidas que se reciben son a través de comadronas, que son sabias consejeras y nuestra autoridad en el Consejo.

-¿Cómo se manifiesta la violencia machista en Guatemala?
-Cada año en Guatemala hay más de 500 femicidios, cada año perdemos a 500 compañeras. Los registros en este país son solo para generar estadísticas y números. El gran problema es que el gobierno opera para que los resultados justifiquen el intervencionismo, por ejemplo, para intereses del Banco Mundial y los nuevos modelos que quieren entrar. Hubo un tiempo que las estadísticas servían para determinar gente rescatable, diría el banco Mundial, y gente que ya no éramos rescatables. Eso fue un golpe muy fuerte para nosotras porque k´iche estaba en la lista de la gente por la que ya no se iban a preocupar por rescatar, porque supuestamente éramos desechables, ciudadanía de segunda o tercera categoría. Naciones Unidas está metiendo los datos estadísticos para justificar la minería. Lo que pasa es que los datos reales no los están diciendo y hay un sub registro, dicen que 40 niñas de entre 10 a 14 años dan a luz cada semana, ese es un dato que se maneja en Guatemala, pero si vas a las comunidades ese número es mayor, pero ellos solo usan lo que les sirve y lo manipulan. La situación es muy grave, estamos muy mal. Luego hay otros datos, la situación de las defensoras y defensores que estamos defendiendo los ataques, hay registros que se dan a través de organizaciones que son un poco más fiables. Por ejemplo, sabemos que el año pasado hubo 884 ataques a defensoras y defensores, en dos años subieron a 39 los asesinatos a defensores y defensoras y esto es mayor contra las mujeres defensoras. Hay muchos feminicidios, hay muertes que se están dando en los territorios no es solo porque las matan sino también por hambruna, enfermedades curables que están invisibilizadas.

“En los ochenta eran diferentes los ataques, ahora un arma de ataque también es el cerco mediático o los ataques de odio mediático”

-¿Qué representa el feminismo comunitario?
-El feminismo comunitario está conformado por hilos en sí que se pueden entretejer en cualquier territorio, no necesariamente tiene que ser un territorio. Nuestra propuesta no es solo para mujeres de los pueblos originarios, sino en cualquier territorio donde puedan generar vida. Un caminar digno puede ser una esperanza, porque es el vínculo con la madre tierra, con la esencia. El poder feminista comunitario es también generar justicia feminista desde comunidades, territorios, barrios y expresiones más excluidas que no nos ven. Nosotras estamos generando toda esta propuesta desde los territorios porque el compromiso de tener nuestras vidas dignas y sin violencia no es un compromiso de nosotras, es un compromiso de la humanidad. Tejer redes es también el compromiso de seguir haciendo, los diálogos de saberes con nuestras propias epistemologías, la sanación como un vínculo cósmicopolítico y la vinculación con la espiritualidad, con nuestras ancestras, el tiempo, el espacio y el movimiento, eso también es esperanzador para quienes tengan ese tejido del tiempo en el ahora y en un horizonte con bastante esperanza de vida. Hacer un llamado a que también tenemos que luchar contra largos siglos de dolor, contra el individualismo, la arrogancia, contra la insaciable ambición por el oro y decir basta de acumulación, basta de privilegios, porque eso es en detrimento de la red de la vida, si luchamos también desde nuestros tejidos antipatriarcales, antiracistas, anticoloniales y antineoliberales es ‘un dulce en nuestro corazón’, diría mi abuela.