El Malón que interpela a los poderes de la ciudad

por Revista Cítrica
Fotos: Rodrigo Ruiz
09 de agosto de 2023

Representantes del 3er Malón de la Paz realizan una permanencia pacífica frente a la Corte Suprema desde el 1 de agosto. Los colores de las wiphalas y la calma y el trato amable a la naturaleza cuestionan la vertiginosidad de la Ciudad de Buenos Aires.

"Dicen que los del Norte somos callados, pero cuando nos tocan nos levantamos".

Avanza el malón por la ciudad descolorida que ve flamear wiphalas (¿cuántos colores desconocidos en la ciudad gris tiene la wiphala?), mientras mujeres y varones de pieles mestizas caminan a paso firme, a canto firme.Avanza el malón desde la Plaza Lavalle, frente a la cual atiende el Poder Judicial, aunque en nueve días de permanencia pacífica ningún poder ha decidido atender los reclamos ni los cantos del Malón de la Paz, el tercero en la historia larga de desconocimiento del Estado blanco hacia las comunidades mestizas del Norte. 

 

 

"Gerardo Morales necesita hacer negocios con el litio porque nosotros no explotamos el el litio, lo explotan empresas extrajeras", dice Dulce Patxi en la Minga Palabra en clave política decolonial en la cámara de Diputadas y Diputados de la Nación.

El 8 de agosto tres maloneros subieron por las escalinatas del Poder Judicial blanco para encadenar las pieles mestizas al hormigón y hacer política con el cuerpo, una rareza en la Argentina que solo discute política con los nombres, en las urnas.

“La policía de Morales le tiró balas a las mujeres que estaban con sus niños en el corte de ruta. ¿Quién les saca esa imagen de su mente a esos niños? En la escuela nos enseñan que tenemos derechos ¿Dónde están esos derechos para nuestros hermanos? ¿Por qué no somos escuchados? ¿Dónde está la democracia? Venimos desde muy lejos y los jueces nos ignoran aunque estamos frente a ellos desde el primero de agosto. En la ruta tuvimos que derramar nuestra sangre por reclamar en voz alta lo que es nuestro, por defender nuestra tierra y nuestra agua. Pedimos que por favor caiga esta reforma inconstitucional y  podamos volver seguros a nuestras casas. Nos armaron causas, estamos arriesgando nuestras vidas por venir a Buenos Aires. Si volvemos a Jujuy sin una solución no sabemos lo que puede pasar con nosotros”, asegura Daiana integrante del Tercer Malón de la Paz.

 

 

El malón avanza, atraviesan calles céntricas atiborradas de autos, gente que mira extrañada esa demostración de argentinidad mestiza en la capital de los poderes, comerciantes que sonríen ante el desfile y policías que buscan el delito en las pieles oscuras, en las wiphalas de tantos colores que flamean no entre cerros que enmarcan al sol, sino entre edificios que tapan el sol.

Frente al Congreso, una de las sedes del poder que ha desoídos los reclamos y los cantos del Malón de la Paz  frena la caravana. Eloy Mamani, wiphala al cuello, habla a un megáfono:

"No vinimos a mendigar pan o comida, no vinimos a mendigar plata. Vinimos a defender nuestro territorio, porque así nos lo encomendaron nuestros abuelos y abuelas. Vinimos por el derecho a nuestro territorio, estamos acá exigiendo justicia para los pueblos originarios".

Siguen las voces y los cantos, las wiphalas y las cajas. La cuenta regresiva es precisa: faltan cuatro días para las elecciones. ¿Y cuánto falta para que algún poder escuche la bronca de siglos que arrastran las pieles mestizas del malón?

“La reforma no solo afecta a las comunidades, sino que es un atropello a todo el pueblo jujeño, docentes, gremios, vecinos comunes y organizaciones sociales. Despues de aprobar la reforma vino una cascada interminable de violencia que dejó más de 600 heridos y dos hermanos que perdieron la vista. No es verdad que estamos pidiendo plata porque es la tierra la que nos da trabajo y Gerardo Morales no para de mentir”, denuncia Silvia Duran.