"Los pastores pedían votos para Bolsonaro"

por Revista Cítrica
20 de noviembre de 2018

Felipe Silva, integrante de Midia Ninja, analiza los motivos por los que el fascismo se impuso en Brasil y cuenta cómo harán los colectivos y los medios de comunicación populares para resistir.

Pasan los días y aún cuesta comprenderlo: Brasil será gobernado por el neoliberalismo y el fascismo. El presidente será un hombre que reivindica la dictadura militar y la tortura, y que asegura que las personas homosexuales son una “desviación”. En ese contexto, las personas que se acercan desde el país vecino para participar del Foro Mundial del Pensamiento Crítico  -organizado por Clacso- son las más requeridas: son el espejo que no queremos ver, viven en el país donde la representación del neoliberalismo es más notoria y más dolorosa.

Brasil también es hoy la máxima representación del continente, de un continente que se ha transformado en neoliberal y con Estados que se dedican a perseguir a los movimientos y las organizaciones sociales. Midia Ninja es una de esas organizaciones: un colectivo de comunicación. Uno autogestivo e indispensable en un momento donde los medios de comunicación hegemónicos descomunican tanto como para hacer que el fascismo gane una elección. Le pedimos a Felipe Silva -de Midia Ninja- que nos explique qué pasó en Brasil, por qué pasó y cómo se preparan para comunicar en un país donde la inconstitucionalidad es permanente.

¿Cómo se están organizando en Brasil ante el avance del fascismo? ¿Cómo funcionan los medios alternativos en ese contexto?

Es todo muy reciente, la materialización del fascismo con la elección de Bolsonaro llegó muy pronto. Por el momento tenemos discutidos tres frentes de actuación.

El primero es el jurídico: conformar una red de abogados y hacerlos comprender las demandas de los movimientos sociales. Queremos visibilizar las acciones de inconstitucionalidad. Bolsonaro fue electo y con él también una bancada conservadora que intentará hacer legítimo lo que no es constitucional; que sus ideas se conviertan en leyes. Por lo tanto hay que pararlos en la Corte Suprema y para eso el fortalecimiento de un frente de abogados y abogadas activistas es muy importante.

El segundo es el parlamentario: obtuvimos un muy buen resultado en la elección de diputados y diputadas de izquierda, mujeres e indígenas, y allí se puede crear un frente amplio.

Y el tercer frente es el mediático: fortalecer el intercambio y la producción de contenidos de medios independientes, Midia Ninja es un ecosistema de medios colectivos independientes. Sabemos que somos varios colectivos, que sino no existimos. Es imposible batallar contra monopolios de comunicación con un solo gran colectivo. Tenemos que tener la capacidad de inspirar al surgimiento y al fortalecimiento de nuevos colectivos, en eso tenemos que avanzar mucho.

¿Cuáles son los principales actores políticos y sociales que permitieron el triunfo de Bolsonaro? ¿Cuánto influyó la iglesia evangélica?

Los evangélicos tienen su plan de poder. Vienen creciendo mucho, el 20 por ciento de población asiste a sus iglesias. Y ellos no tienen ni la menor vergüenza de mezclar religión y política. Los pastores no solo pedían votos para Bolsonaro: también creaban una narrativa de que quienes no lo votaran, no irían para el cielo o que si no lo votaban era porque tenían al demonio adentro. Hay que comprender el fenómeno antropológico: el apoyo de las iglesias evangélicas fue decisivo para que ganase Bolsonaro pero la cuestión es muy compleja porque el camino antidemocrático se inicia después de la victoria de Dilma, con el golpe que le hicieron. Su destitución fue una bala en la estructura de la democracia.

Para que el golpe fuera posible, la derecha y los sectores conservadores tuvieron que nutrir un sentimiento de antipolítica que a la larga se volvió contra ellos mismos: los partidos de derecha tradicional también fueron perjudicados. No tenían candidatos, ningún hombre orgánico de sus partidos podía emerger como presidenciable. No tenían ninguna viabilidad electoral y ahí surgió un vacío que vino a ocupar Bolsonaro. Cuando la economía y la seguridad pública van mal, la población brasileña está más cansada, más pobre y con más miedo. En ese tipo de ambiente, sumado al odio muy grande que existe hacia el PT, el fascismo encuentra el campo para crecer.

¿Que acciones de cuidado están llevando adelante ahora? ¿Qué estrategias van a implementar contra la represión?

Estamos viendo que hay muchos activistas hoy que están con mucho miedo. Pero seguimos, no queda otra. Hay personas mucho más expuestas que nosotros. Esta lucha es la de los sin techos, y  la de los sin tierra, que están en el campo lejos de la visibilidad, así como también están los indígenas, que son movimientos mucho más expuestos. La construcción de campos de visibilidad es la característica orgánica de nuestro movimiento. Creemos que la visibilidad es la principal herramienta de defensa ante una amenaza autoritaria. Creemos que si alguien de Midia Ninja va a la cárcel va a ser parte del juego. No ignoramos los peligros, pero no vamos a retirarnos del foco de acción porque nos quieran correr con el miedo

¿Qué creen que es lo que se viene ahora?

Lo que se viene ahora es la triste coherencia de Bolsonaro. Él es coherente, su discurso es el mismo de hace 20 años. Él hizo promesas claras de criminalización de los movimientos sociales.

¿Por qué hay sectores pobres que votaron a Bolsonaro?

Los sectores pobres votaron a Bolsonaro por el antipetismo, un sentimiento que no fue generado para la elección. Viene de antes: Lula tenía buen diálogo con la elite pero era presidente antisistémico. Lo que hicieron, lo que generaron fue hacer creer que el PT y la corrupción fueran sinónimos. La prensa creó esa falsa noción de que la corrupción empezó con el PT. Se planteó eso en la gente, la política quedó muy desacreditada. Ahora lo bueno de todo eso es que la política es más popular, toda la gente habla. Ahora hay que tener paciencia y coraje para virar el juego. Fernando Collor de Mello tenía un discurso parecido al de Bolsonaro y no tuvo infraestructura para mantenerse en el poder. Por otro lado, Bolsonaro tiene un apoyo muy fuerte de los militares, los medios y la industria. No lo podemos subestimar, no podemos hacer previsiones. Tenemos que estar preparados para todo: pueden meter infiltrados en las protestas o criminalizar las fuentes de financiación de los movimientos, el aparato para criminalizar lo tiene.

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