Las marcas en la mujer occidental

por Revista Cítrica
17 de mayo de 2016

La obra de teatro Cut propone una aguda crítica sobre las imposiciones que desde niñas padecemos las mujeres en la cultura occidental. Con funciones simultáneas en Francia y Argentina interpela sobre la sexualidad y la relación con el cuerpo íntimo y el social.

¿Hasta qué punto los mandatos sociales marcan a fuego a esas tres mujeres que se encuentran azarosamente en la fila de un baño público? Las repercusiones de Cut en Francia, su país de origen, y las críticas que va cosechando desde su estreno en Argentina, demuestran que el encuentro con el propio cuerpo, la masturbación y los anhelos demorados por las urgencias de otros tienen un público interesado en ver y escuchar más de esas tres mujeres que representan a un colectivo. Son mujeres que vivencian en sus cuerpos la visión social dominante en la cultura occidental.

“Lo que se ve en la obra es el cuerpo social. Si bien hablamos de cuerpos individuales y de experiencias puntuales, el público se ve reflejado o conoce a alguien que haya vivido esas situaciones. Son vivencias de una sociedad, que no es otra que la occidental”, evalúa Laura Bosco, miembro del grupo de teatro comunitario DespaRamos, de La Matanza. Ella es una de las quince actrices que después de un año y medio de ensayo estrenó la obra hace un mes en el Teatro No Avestruz, en el barrio de Palermo, y salen a escena todos los viernes a las 23 horas.

Cut evoca diferentes momentos de la vida de las mujeres. La sexualidad, la relación con el cuerpo femenino, íntimo, que choca con el cuerpo social. Se trata de tres mujeres, desconocidas entre sí; ellas coinciden en un baño público que se convierte en una suerte de confesionario para compartir sus historias dentro de una cultura que les propone someterse a infinitos mandatos, sin licencia para la experimentación y el goce. Terrenos exclusivos para el hombre.

La obra fue estrenada en Francia con el formato de un trío de actrices en escena. En Buenos Aires la propuesta es otra. Se suma un coro de doce actrices al estilo griego. “Invita a ver esencias, paisajes y vivencias muy vinculadas a lo occidental. Por eso tenemos un público atento a lo que pasa, a lo que planteamos y cómo lo hacemos. Nuestras problemáticas sociales están plasmadas allí”, agrega Bosco.

El cuerpo resulta ser el eje de la obra de la dramaturga Emmanuelle Marie, dirigida por la francesa Inés López Courtois. “Siento emoción de representar a una mujer a la que le pasan cosas. La línea de trabajo parte mucho de lo corporal y la musicalidad”, afirmó en el programa radial Toples con Todo al Aire (FM En Tránsito) la actriz Sandra Posadino, una de las protagonistas.

“Estas son nuestras historias, mandatos y rebeliones; con lo que hemos transitado para decir lo que decimos. El trabajo fue de precisión y búsqueda para encontrar esa resonancia, con una economía a la vez de movimientos y gestualidad para darle mucho valor a la palabra. Para que se escuche también aquello que no se habla”, aportó sobre el proyecto con funciones en paralelo en Argentina y Francia.

El padre de la directora fue un periodista argentino que tuvo que exiliarse en Francia durante la última dictadura cívico-militar. Esta es la primera obra de López Courtois en Argentina. “Cut se es el cierre de una reparación histórica. Me da orgullo participar de este proyecto porque - de alguna manera- viene a reparar los daños que ocasionó una etapa oscura en nuestro país”, señala Bosco.

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