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Guernica, un año después: ¿Y el techo que les prometieron?

por Lautaro Romero
Fotos: Federico Imas
29 de octubre de 2021

A un año del brutal desalojo, miles de personas que sobreviven entre alquileres, casas prestadas y sufren violencias le reclaman al gobierno provincial que cumpla lo que prometió: la entrega definitiva de tierras para vivir. 

Muy pocas cosas parecen haber cambiado desde la madrugada del 29 de octubre, cuando más de 4 mil efectivos de la policía bonaerense reprimieron y desalojaron a 2 mil familias, destruyendo y quemando todo a su paso, las casillas que meses atrás habían montado en un predio de 100 hectáreas en Guernica, partido de Presidente Perón. 

Las familias quedaron en la calle, denunciaron que el Gobierno no respetó el acuerdo para consolidar una salida pacífica y exigieron una pronta solución. Pero eso no sucedió.  


 
“Ellos quieren ganar tiempo y nosotros no aguantamos más: o nos adjudican las tierras o volvemos a recuperar”-dice Tomás -. “Estamos un poco peor que el año pasado cuando fuimos al territorio. Hay muchos compas en alquileres colectivos, en casas prestadas. Hay muchas mujeres escapando de la violencia, hay mucha gente en situación de calle. En mi caso vengo a pasar un par de días a lo de mi compañera, y otras veces voy a lo de mi mamá, que alquila un lugar chico y precario. Es una persona grande que no tiene un laburo fijo y toda su vida alquiló”.

“Ellos quieren ganar tiempo y nosotros no aguantamos más: o nos adjudican las tierras o volvemos a recuperar"

Y agrega: “Somos 1436 familias organizadas en distintos frentes. En nuestro espacio, compuesto por el Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), FOL, Frente Popular Darío Santillán, MULCS y Barrios de Pie Libres del Sur; somos 200 familias. En todo este tiempo nosotros no dejamos de organizarnos ni abandonamos nuestro plan de lucha. Las organizaciones sociales, desde el comienzo, tuvieron la tarea de ser vanguardia en este proceso para organizar a la masa desposeída. Y hasta ahora siguen cumpliendo el mismo rol”.

Tomás fue una de las 36 personas detenidas el año pasado en Guernica, por “usurpación, atentado a la autoridad y resistencia agravado por el número de personas, por el uso de armas y por poner manos sobre la autoridad”.
 
“Hay compas que todavía no se hicieron el documento y tienen que firmar el cierre de causa por las detenciones que sufrimos durante el desalojo. A nosotros se nos murió una compañera. Ella fue a Guernica en busca de un espacio para recuperar, huyendo de la violencia, pero el Estado ausente la desalojó y tuvo que volver a la casa de su agresor, quien la asesinó. La problemática habitacional es estructural y viene desde hace mucho, no se trata sólo de gente que toma tierras. El extractivismo en Guernica es bastante fuerte. Hay countries que tienen casi el 50% del territorio urbanizado ocupado. Y después tenes a dos o tres familias que viven en un mismo terreno”. 
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Fue la falta de un ingreso estable y la marginalidad lo que le llevó a ocupar en Guernica. Y después del desalojo, se quedó. Para sobrevivir al invierno, César se puso a vender los restos de leña que encontró en los terrenos de la toma. Hasta que un día vino la supuesta dueña del campo y le dijo que no podía entrar, que iba a llamar a la policía porque ese terreno estaba judicializado. 

Desde ese día César, quien a veces trabaja en el campo y otras en la ciudad, no pudo cortar más leña, y por lo tanto se quedó sin changa. Por suerte esta semana consiguió laburo en una obra en construcción: en Guernica, justo frente al predio donde hace un año quedó al desnudo la crueldad y la miseria que deja a su paso la falta de vivienda digna para miles de personas  en el país.

"Hay gente que puede pagarse un alquiler, pero la mayoría de las personas vivimos de prestado. Es muy triste estar en la calle"

“Durante mucho tiempo estuvo todo parado y no dieron respuestas a la gente – revela Cesar-. “Dejaron unos containers, movieron un poco de tierra, vino el gobernador Axel Kicillof y se fueron. Después de la marcha del lunes a La Plata empezaron a mover las máquinas, ahora, en este momento, no hay nadie. No se sabe bien a quién les van a dar las viviendas. Hay gente anotada”.

Antes del desalojo, algunas de las familias firmaron un acuerdo en el cual se comprometían a dejar los terrenos voluntariamente a cambio de que el Estado las reubicara, o les otorgara materiales de construcción para ampliar sus viviendas. Otro grupo, recibió un subsidio único de 30 mil pesos. 

A César, después de casi un año, le llegó el dinero: “Me dijeron que me los daban a los 15 días. Lo recibí de casualidad, un compañero me llamó del banco y me dijo que estaba mi nombre ahí para cobrar; sino no lo hubiese cobrado. Nunca me avisaron nada”.

Al igual que Tomás, César también vive en la casa de su mamá, en una piecita que se está cayendo abajo: “Nadie nos da soluciones, todo ha quedado en promesas. Hay gente que puede pagarse un alquiler, pero la mayoría de las personas vivimos de prestado. Es muy triste estar en la calle. Da bronca”.

La bronca de César es la de miles de familias, hombres, mujeres y niñeces que se quedaron sin nada. Mientras, en las calles, gana cada vez más protagonismo el fortalecimiento del tejido social, la autogestión y la resistencia de las poblaciones más postergadas. Hasta que se cumplan los derechos. Hasta que se convierta en un solo grito: ¡Tierra para vivir y producir!

LAS PROMESAS INCUMPLIDAS
A un año del desalojo, las familias todavía siguen sin techo, sin tierra y sin una solución de fondo: en julio pasado venció el plazo de 180 días para la preadjudicación de lotes con servicios que el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de Andrés Larroque, se comprometió a hacer efectivo, mediante actas que firmaron los vecinos y vecinas de la toma a fines de 2020. 

Esta semana, vecinos, vecinas y organizaciones que acompañan la recuperación de tierras en Guernica se movilizaron hasta el Ministerio, con sede en La Plata. Lograron que las autoridades les reciban y sellaron un compromiso de palabra por parte del Gobierno para concretar la firma de una entrega de lotes en la semana del 8 de noviembre próximo. Pero como no hay plazos ni garantías, y como las organizaciones entienden que la situación de cada una de las personas afectadas empeoró, este viernes 29 las familias harán un nuevo corte en el Puente Pueyrredón. 

En agosto de este año el gobierno de la provincia presentó el “Plan de Desarrollo Urbano Planificado Sostenible” para la creación de un nuevo barrio en una parte de las tierras donde estuvo la toma, que constaría de 850 terrenos, distribuidos en 60 hectáreas que cedieron actores privados al municipio en cumplimiento de la Ley de Acceso Justo al Hábitat.