Compartir

Ellos tan gusanos, nosotras tan mariposa

por Revista Cítrica
Fotos: Juan Pablo Barrientos
03 de junio de 2019

Las travestis y trans sufren exclusión social y violencia sistemática a lo largo de sus vidas. La mayoría de ellas muere antes de los 40 años. En lo que va de 2019, ya fallecieron 37 mujeres trans y hubo 4 travesticidios.

Por Pía Ceballos *

Los Travesticidios y transfemicidios existen y arrojan una lista muy larga en la Argentina y en toda la región de América Latina. Es necesario reflexionar sobre la complejidad del fenómeno de la violencia sobre nuestras vidas travestis trans. Allí encontramos el abondono estatal y la muerte temprana de nuestras compañeras. Hoy nos encontramos con políticas de gobiernos de derecha que ponen en peligro la democracia y los DDHH de toda la población, fomentan el odio al colectivo LGBTI, son grupos anti derechos con poder y recursos. Allí están legisladores parlamentarios y algunos militantes de iglesias que abonan constantemente con sus narraciones un odio a la disidencia sexual.

Esto es alarmarte, estamos en emergencia en toda la región. Se necesita protección porque los Estados no asumen la responsabilidad de proteger los derechos humanos de la población travesti trans y de la disidencia. Las consecuencias de este abandono son terribles: morimos a los 35 y 40 años. Hay odio y discriminación en las calles solo por asumir una identidad no binarie, hay dimensiones de violencia que operan terriblemente sobre las cuerpas trans y nuestro final es morir a temprana edad de enfermedades prevenibles. 

No podemos hablar de inclusión laboral cuando hay derechos básicos que nos son negados como la educación a la salud y la vivienda.

Los Estados provinciales, municipales, de cada distrito deben responder porque son responsables de generar esa violencia hacia nosotres, con edictos policiales aún presentes en 18 provincias de la Argentina, que golpean y violentan todos los derechos humanos de las personas trans. Esa violencia institucional es un eslabón de la cadena estructural de violencia que debemos afrontar las personas travestis y trans. No podemos hablar de inclusión laboral cuando hay derechos básicos que nos son negados como la educación a la salud y la vivienda.

Ellos tan gusanos y yo tan mariposa es el lema de mi remera de la oleada feminista. Debe haber una transformación social que nos permita habitar este mundo desde otro lugar, y en ese sentido las personas travestis trans seguiremos luchando y resistiendo en esta época. De una buena vez por todas, el movimiento de mujeres debe dejar de cuestionar nuestras identidades y abrazarnos en la lucha por la opresión y el movimiento Ni Una Menos debe unirse al Movimiento Basta de Travesticidios y transfemicidios.

Los Estados no asumen la responsabilidad de proteger los derechos humanos de la población travesti trans y de la disidencia.

Este 3J salimos a las calles para que dejen de matarnos, que tiemble el machismo porque hay lucha organizada en las calles con conciencia memoria y resistencia trans. ¡Al calabozo no volvemos nunca más! Serán algunas de las canciones que gritaremos hoy con las cuerpas desobedientes del patriarcado.

* Activista travesti trans. Secretaría Nacional de MTA mujeres Trans argentina. Referenta del Frente Feminista Queer Seamos Libres Salta. Vicepresidenta de la Multisectorial de mujeres.