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"El derecho a la identidad no se negocia"

por Revista Cítrica
Fotos: Federico Imas
13 de junio de 2019

En conferencia de prensa en la Ciudad de Buenos Aires, las Abuelas le dieron la bienvenida al nieto 130: Javier Matías, hijo de Juan Manuel Darroux y Elena Mijalchuk.

A Roberto, durante la última dictadura los militares le robaron a un sobrino y a su hermana, Elena Mijalchuk, embarazada de dos meses al momento de perder la vida en los vuelos de la muerte. Pero gracias a su fortaleza y a la tarea colectiva -incansable- de las Abuelas de Plaza de Mayo, Roberto encontró a su otro sobrino, Javier Matías, a quien tiene a su lado y escucha con atención, entre lágrimas y abrazos. A quien empieza a conocer, de una vez por todas. Ahora será cuestión de recuperar el tiempo perdido.

Matías Mijalchuk pasó casi toda su existencia sin su verdadera identidad. Sin saber la verdad.

Hoy, ha recuperado eso tan preciado para cualquier ser humano. Ese sentir que Matías resumió en algunas palabras, cuando habló en la sede de Abuelas de Plazas de Mayo:

"Agradezco a mi tío Roberto, que durante 40 años nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza de encontrarnos con vida, mantuvo durante todo ese período el mismo número de teléfono esperando ese momento que después de tantos años de angustia, un día llegó. La restitución de la identidad es una caricia a mis padres y no hay nada más significativo que el abrazo con mi tío.

Quiero agregar que la alegría es parcial, porque el hecho de encontrarme significa que mi tío nunca más va a volver a ver a su hermana. Agradezco a mi compañera de vida, Vani, y a mis amigos que me insistieron para que dejara una muestra de ADN, a pesar de que me negaba: yo tenía la certeza de que mis padres eran desaparecidos pero estaba bien con quién era y no quería cambiar; pero en 2006 entendí el egoísmo de mi postura, si no era importante para mí, tenía que ser consciente de que desde del otro lado podían estar buscándome, así que deje la muestra de ADN. Vani y mis amigos tenían razón.

A quienes les pase lo mismo los invito a juntar coraje y acercarse. ¡El derecho a la identidad no se negocia, no se abandona y no se olvida!".