Violencia en Colombia: la Policía le dispara balas a la prensa

por Revista Cítrica
Fotos: Javier Jiménez - Colombia Informa
13 de mayo de 2021

Javier Jiménez, fotógrafo y periodista de Colombia Informa fue atacado por El Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) mientras cubría una manifestación en Bogotá, y salvó su pierna de milagro. Aquí relata en primera persona la violencia policial que se vive en Colombia y explica el porqué del cerco mediático.

El lunes 12 de abril me encontraba en Portal América, al sur de la ciudad de Bogotá. Es una periferia urbana que ha sido uno de los puntos de concentración desde que inició el paro y que sufrió varias arremetidas del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD). Ese día estaba cubriendo desde las siete de la mañana la manifestación. A las cuatro de la tarde la movilización era nutrida, había muchísima gente y a las ocho de la noche el ESMAD, sin razón, arremetió contra los manifestantes para dispersarlos, con balas de goma, aturdidoras y chorros de agua.

 La presencia policial era excesiva, había cuatro tanquetas (carros blindados) que disparaban balas de gases y lanzaban agua, cinco escuadrones del ESMAD dispersados por toda la zona, helicópteros y motorizados. La gente se replegó, pero resistió a esta arremetida. Ya había tres manifestantes heridos. Yo estaba con un grupo de prensa, incluso había medios internacionales. Nos corrimos hacia una esquina y en ese momento una de las tanquetas avanzó hacia donde estábamos nosotros y disparó directo, rompiendo los protocolos de uso de este tipo de armas, que debe realizarse hacia arriba, en 90 grados.

Estaba transmitiendo en vivo y se ve claro cuando el disparo salió directo hacia donde estábamos todos plenamente identificados como Prensa. Una bala de gas impactó en mi pierna. La herida que tengo es de dos centímetros y menos mal que no tocó el hueso, porque hubiera sido muy grave. Cuando me suturaron, el doctor que me atendió me dijo que una bala como ésta, en el abdomen o en la cabeza, puede generar la muerte. Es algo que ya sucedió en Colombia, en las movilizaciones de  2019 el estudiante de bachillerato Dilan Cruz fue asesinado por el ESMAD con una bala similar de un tiro directo que impactó en su cabeza y le perforó el cráneo.

El discurso que utilizan las fuerzas es que las armas que utiliza el ESMAD no son armas letales, que están autorizadas internacionalmente y que siempre se cumplen los protocolos. Sin embargo el video que tenemos nosotros, en el que me balean la pierna, es la prueba de que los protocolos no se cumplen. No es sólo un caso aislado, sino que es la forma en que ellos actúan. Si cumplieran los protocolos, no tendríamos este tipo heridos y tampoco tendríamos cerca de 40 muertos y tantas personas mutiladas por el accionar de la policía. 

Hay un cerco mediático muy grande y los grandes medios solamente hablan de vandalismo. Tenemos dos grandes medios televisivos que son Caracol y RCN. Son medios privados corporativos que mandan en el prime time en Colombia. Los dueños son dos motores financieramente poderosos en Colombia. Uno es Ardila Lulle y el otro es Julio Mario Santo Domingo, son las dos familias más poderosas de Colombia. En medios gráficos están El Tiempo, Semana, El País. Lo de la revista Semana ya es muy descarado, directamente es el medio de comunicación del gobierno, mientras hay asesinatos su discurso es “Colombia está tomado por el vandalismo y las fuerzas policiales tienen que ser más certeras para salvarnos”. 

El discurso oficial ha sido siempre el vandalismo. Hay una estación o un banco roto y hablan de a cuántas personas afecta eso, o graban a una señora que tuvo que caminar no sé cuántas horas para llegar a su casa. Las dos horas que dura el noticiero solo denuncian que hay vandalismo y que eso afecta de una u otra forma al país, también dicen que hay desabastecimiento, cosa que es mentira, por lo menos ni en la capital ni en Cali, que son de los dos puntos más álgidos en cuanto a movilización. 

Hoy hablamos de 45 muertes, de las cuales cerca de 28 se dan por la fuerza pública, es decir por impactos de bala de estas armas no letales entre comillas o el uso de gases

Las cifras de muertos ya son tan altas que incluso el 11 de mayo salió un reporte oficial de la Consejería de Derechos Humanos de la Presidencia que confirmó 35 muertes en las manifestaciones que se iniciaron el 28 de abril. Ya no pueden ocultarlas, antes las negaban, hablaban de cinco muertes, de casos aislados, hoy la presidencia tuvo que salir a confirmar 35 muertes. Obviamente no dijeron en qué marco se dieron esas muertes pero nosotros, desde los medios alternativos, tenemos documentadas las cifras. Incluso las cifras de organizaciones de derechos humanos son más altas y más preocupantes. 

Lo que intentamos nosotros es corroborar muy bien esa cifra y hoy hablamos de 45 muertes, de las cuales cerca de 28 se dan por la fuerza pública, es decir por impactos de bala de estas armas no letales entre comillas o el uso de gases. Incluso tenemos documentado el caso de una señora de la tercera edad al que le cayó un gas dentro de su vivienda y murió por el ahogo. 

El 29 de abril vimos cómo la policía ingresó disparando armas de fuego contra manifestantes totalmente desarmados. Quedó registrado en un video. Esta es una práctica que no es nueva, nosotros ya lo vivimos en Bogotá, durante las manifestaciones contra la violencia policial del 9 y 10 de septiembre del año pasado, solo en la capital fueron asesinadas 15 personas por disparos de la policía y hasta el día de hoy no hay ningún policía capturado ni ninguna investigación por estos asesinatos. 

Hay grupos armados paramilitares. Cuando estábamos en Cali con la minga indígena una camioneta atacó la misión médica. No es una sorpresa, en Colombia tenemos este fenómeno de paramilitarismo, aunque los medios oficiales e incluso Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, digan que los paramilitares se desmovilizaron y que ya no existen. Los paramilitares están en los barrios y el accionar sigue siendo el mismo. Estas fuerzas se apoyan en la policía e incluso terminan haciéndole el trabajo sucio. Nosotros vimos como frente a la policía, civiles abrían fuego contra la minga indígena hace unos días. 

También hemos visto como matan. De pronto pasa una camioneta y dispara contra los manifestantes. Lucas Villa es un joven que se estaba manifestando en Pereira, iba bailando, haciendo performance y mientras estaba parado en el viaducto una camioneta le impactó ocho disparos y le causó la muerte. Este fenómeno ha apoyado a las fuerzas y también nos ha dejado un saldo de muertos, de heridos e incluso de miedo. El miedo que se intenta implantar en estos días en Cali. El ESMAD ahora no está arremetiendo. Una camioneta pasa, dispara contra los manifestantes, deja cuatro heridos y no pasa nada más el resto del día. Lo que intentan es implantar es una política del terror, del miedo, “Vamos poco a poco a matarlos hasta que a la gente le dé miedo o los matemos a todos” deben pensar. Pero pese a las vivencias la gente sigue en las calles, volcándose cada más y en diferentes puntos del país.

 Lo que empezó inicialmente como una protesta contra la reforma tributaria, se transformó en un pueblo pidiendo cuestiones más de fondo, como la reforma a la policía, el desmonte del ESMAD, la renuncia de todos los altos mandos militares, del ministro de Defensa e incluso del presidente. La gente seguirá saliendo hasta obtener estos objetivos.  
 

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