“La Justicia siempre estuvo del lado de los asesinos”

por Revista Cítrica
Fotos: Juan Pablo Barrientos
16 de febrero de 2023

Adriana García, mamá de Diego Cagliero, el joven asesinado en mayo de 2019 por dos oficiales de la policía Bonaerense, reflexiona sobre la sentencia que los declaró culpables por un jurado popular. La familia de Diego y la fiscalía exigían prisión perpetua, sin embargo, recibieron una condena mucho menor: en dos años podrían estar en libertad.

*Por Adriana García

Cuando dijeron que eran culpables todos, nos relajamos y sentimos que por fin alguien había vencido a este sistema tan perverso. 

Nosotros nunca estuvimos en igualdad de condiciones, los policías acusados siempre tuvieron muchísimos privilegios, el juez hizo garantía de todo. Solo estoy conforme con que ese grupo de personas determinó que son culpables, pero no estoy de acuerdo con la cantidad de años de prisión que les dieron, además estos juicios no permiten la apelación de parte de los damnificados. El máximo que le pueden dar es cinco años, o sea que en dos años podrían estar sueltos en la calle. 

La Justicia de la Provincia de Buenos Aires no quiere tomar cartas en casos como este, por eso delegan a personas comunes esa gran responsabilidad de juzgar, personas que son una muestra de una sociedad que -lamentablemente- no tiene conocimiento ni preparación para formar parte de un jurado. Creo que la decisión debería haber estado en manos de los tres jueces, pero se sacaron el problema de encima porque después tienen que convivir  con los policías.

El juicio fue algo muy tedioso, estresante y terminó llegada la medianoche de ayer, después de 10 días. Nosotros estamos agotados y estas personas que integraban el jurado también estaban agotadas, y se les notaba. ¿Quién tiene el valor de juzgar a un policía? En la sala estábamos rodeados de ellos todo el tiempo. Desde el principio tuvimos que tolerar su presencia y la falta de humanidad con la que nos trataron. Para los familiares de los imputados hubo privilegios, importantes, visibles y tratos diferenciados, mientras que a nosotros nos hicieron sentir el rigor todo el tiempo que duró el juicio. El primer día del juicio, no dejaron ingresar a la sala ni a mis hijas ni al papá de Diego. Tuve que entrar sola y enfrentarme al asesino de mi hijo. Cuando me di cuenta de quién era, casi me muero.Ahí me enteré cómo murió mi hijo y cómo fue su último momento de vida.  El acusado dijo que disparó, que se puso nervioso y que tenía seis meses en la fuerza. No era una persona que estaba preparada, alguien tiene que acompañarlo y decir ‘esta persona no está capacitada’.


Tuve la oportunidad de hablar en el juicio porque evocamos la Ley de Víctimas y el juez hizo lugar a mi pedido. En ese momento fui agredida por la parte de la defensa de los imputados, minimizaron mi capacidad de poder hacerles frente y seguir luchando. Me dijeron: "Sabíamos que iba a llorar delante del jurado". Esa frase tan hiriente me fortaleció. Poder hablar es un precedente para otros juicios por jurados, para que le permitan a los familiares poder expresarse ën nombre de la víctima que no puede hablar. 

Hicimos lo imposible, le vencimos el brazo a la impunidad, los llevamos a juicio y eso es muy importante porque hay muchos casos que jamás pisan una sala. Estábamos pasando por un proceso de gran dolor y esa sentencia no se puede determinar como justicia, no fue un acto justo. Me cuesta mucho hablar de impunidad porque es una palabra pesada y muy fuerte que uno tiene que saber bien cuándo usarla. Todos sabemos que el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, apoyó esto. Pudo haber sido cualquiera porque ese fin de semana tenían que salir a matar, cualquier cosa que hicieran en ese momento y en ese contexto iba a ser avalado por el intendente, de hecho primero los premian y después van presos. 

Nosotros no tenemos los medios para ir contra Valenzuela, (Cristian) Ritondo, (María Eugenia) Vidal ni (Patricia) Bullrich porque son personas que siguen con poder. Nuestras vidas no les importan, viven en otro estrato donde los que estamos abajo somos invisibles. Ayer la Justicia no se quitó la venda, nunca nos vio y la balanza siempre estuvo del lado de los asesinos de Diego, entonces no tenemos a donde recurrir.

Siempre le decía a mis hijos: “ si te pasa algo en la calle buscá un policía que te va a ayudar”. Hoy no pienso igual. Pero no quiero que la gente tenga que pensar como yo o que tenga que darse cuenta de eso con la pérdida de un hijo. Yo no quiero que se llegue a esto pero lamentablemente estas cosas van a seguir pasando.