"Podemos lograr una condena social"

por Marian Gómez
Fotos: Juan Pablo Barrientos
05 de agosto de 2019

Marian Gómez relata en primera persona cómo fue el día de su primera apelación, luego de la sentencia que la condenó a un año de prisión. Su pasado violento, la Justicia patriarcal, y las consecuencias que dejó en ella un Estado que siempre estuvo ausente.

La jueza Marta Yungano me condenó a un año de prisión en suspenso por besar a mi compañera Rocío Girat en el domo de la Estación Constitución, en octubre de 2017. Ella se equivoca en condenarme porque la ley que utiliza la utiliza como Ley Nacional, pero el hecho fue en la Ciudad, entonces ella argumenta con una ley que no es reglamentaria para el lugar en donde sucedió el hecho. También se supone que la condena fue por lesiones leves, porque quedó lesionada una policía, pero a su vez la policía nunca me denunció por haberla lastimado, entonces ahí mienten también, porque la misma policía declara que ella no sabe en qué momento fue el arrancamiento de pelo.

La misma jueza que me condenó hace poco también dio un fallo a favor de un pedófilo

Ese día que pasó todo, el primer inconveniente fue con el policía varón. Ese policía me trató en masculino, me puso varias veces la mano en el pecho para correrme y ahí fue que yo le dije que llamara a una policía mujer porque él no podía tocarme. Así que la acusación está mal desde el principio. Encima, después, cuando me llevan al calabozo me hacen quedarme con tres policías y ahí me hacen desnudar, y eso también está mal, aunque yo obviamente en ese momento no sabía, y ellos me decían que era por el protocolo, porque resulta que para todo existe un protocolo, pero nosotras nunca tenemos acceso a eso. 

El fallo de la jueza Marta Yungano es lesbo-odiante porque en ese lugar no era solamente yo la que estaba fumando. Rocío también fumaba, y había muchas otras personas haciendo lo mismo, pero el ensañamiento fue conmigo, seguramente porque no encajo en sus parámetros de cómo tiene que ser una mujer. Y cuando me quise ir del lugar, el policía no me dejaba salir. Para mí es muy chocante porque en Constitución todo el mundo sigue fumando, es más, hay una foto que ya se viralizó un montón, de policías que están fumando ahí y que se ocultan de la cámara para que no los registre.

Yo creo que van a aceptar esta apelación y que van a dar marcha atrás con algunas cosas, pero otras las van a rechazar. Igualmente, por cómo se está dando todo, yo no creo que lleguemos a una absolución, pero bueno, lo que sí me parece que puede llegar a pasar es que con las actividades que se están armando y con las personas que están saliendo a la calle y que están apoyando toda esta lucha nuestra, se pueda llegar a lograr una condena social, tanto para los policías como para la jueza que esta dando una serie de fallos que son realmente lamentables, porque el mío no fue el único: hace poco también dio un fallo a favor de un pedófilo, y esto me lo contó la madre de la víctima por Instagram, que me contactó por ahí el mismo día que me condenaron a mí para contarme su historia con esta jueza. 

Siento que el apoyo de la gente es lo que está haciendo que hoy en día este hecho tenga más visibilidad; y nosotras somos conscientes también de que lo que hacemos lo hacemos no solamente por nosotras, sino por todas y por todes los que hoy día están sufriendo discriminación o maltratos por parte de las autoridades o de las instituciones.

Hace rato que decidí que el lugar de víctima no lo voy a elegir nunca más.  

Me siento realmente mal a nivel emocional, porque todo esto también me remite a mi historia: yo luché mucho con mis hermanas para poder llegar a un juicio abreviado por dos pedófilos que abusaron de nosotras. Y que ahora una jueza me escuche por primera vez pero del lado de condenada, para mí significa revolver un montón de situaciones. Y lo que siento es que la Justicia vuelve a hacer una especie de abuso conmigo también, porque nadie te escucha y el Estado está ausente, no está. 

Las dos personas que abusaron de mí y de mis hermanas desde chicas salen este año de la cárcel y nadie hace nada con eso, a la gente no le importa porque no le violaron a sus pibes. El pedófilo de Rocío, mi compañera, tiene una página de Facebook, un canal de Youtube, y la acosa a ella desde ahí; y cuando vamos a hablar con la fiscal nos dice "pero vos ya sabés como son los beneficios de los presos, yo no le puedo ir a mandar a hacer una requisa". Y yo digo ¿pero cómo que no? Cómo puede ser que yo ni siquiera tengo internet en mi casa y que laburo como perra para pagar los impuestos y así mantener a los mismos pedófilos que usan internet. Si te pones a pensar en eso hay mucha mierda, y la gente no se quiere hacer cargo, nadie se quiere hacer cargo de esas cosas; y el que tiene un poco poder, te cierra la puerta en la cara y termina ayudando al que hace daño, al violento, a la persona agresiva, y siempre nos quieren poner en el lugar de víctima, pero yo ahí no me paro más, yo hace rato ya que decidí que ese lugar no lo voy a elegir nunca más.  

*Marian Gómez fue condenada en junio a un año de prisión en suspenso por un fallo de lesbo-odio. 

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