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"El operativo fue tremendo"

por Revista Cítrica
16 de agosto de 2017

La presidenta de la APDH Nacional fue testigo de un nuevo atropello contra la Lof de Cushamen: más de 150 efectivos, varias fuerzas, un helicóptero, perros y un juez que sigue maltratando a las víctimas.

Escribe Norma Ríos,  Presidenta de Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) Nacional.


Esta mañana, estando en la ciudad de Esquel, nos despertó a las 7 y media de la mañana, un llamado del juzgado del Dr. Otranto, diciéndonos que iba a haber una intervención en la Pu Lof Cushamen.

Partimos inmediatamente con Mabel Sánchez -de la APDH noroeste de Chubut-, Julio Saqueda –de la mesa directiva nacional de APDH y también vecino del lugar- y junto a Guillermo Anderson –de la Comisión Provincial por la Memoria-, Alejandrina Barry –del CeProDH de Buenos Aires- y Fernando Huala y Andrea –compañeros referentes de la Pu Lof-.

Intentado llegar nos detuvo un operativo de la Policía Federal. Chequeó nuestros nombres y sólo dejó pasar a la gente de APDH y a Guillermo Anderson, quien es querellante en la causa de la desaparición de Santiago Maldonado.

Cuando llegamos a la Pu Lof pudimos entrar. Ya estaba el juez adentro. Había un operativo realmente tremendo, más de tres cuadras de camionetas, camiones, un helicóptero, drones, camiones operacionales, de comunicaciones, y –un poco más lejos de la Pu Lof- un camión de Gendarmería, que permanece ahí en un cruce de calles.

Fue realmente tremendo. Dos mujeres pertenecientes a la Pu Lof –una mayor y una joven- permitieron el ingreso, más allá de pedirle y reclamarle que se retiren porque estaban invadiendo territorio privado, a una de las chicas la amenazaron como que estaba obstaculizando el operativo judicial, -donde tuvimos que intervenir-, y finalmente pasaron.

Cabe destacar que había como mínimo 150 efectivos de la Policía Federal (hablé con un oficial, quien me manifestó que era de Buenos Aires) y PrefecturaGendarmería no ingresó, ni ningún otro tipo de vehículo, ni tampoco caminando, y sí ingresaron dos botes, uno de los cuales salió por el frente de la Pu Lof Cushamen, y el otro salió por las tierras de Benetton, aunque no lo vimos salir, pero sí lo vimos entrar, y bajar al río.   

Hemos sacado fotos de todo el operativo, rastrillaje con perros, y un despliegue total y absoluto revisando -centímetro a centímetro- todo el territorio. 

La novedad de todo esto es que se encontró un collar. Dicen -quienes estaban en el lugar- que el perro fue directamente ahí. Esto lo constató la secretaria del juzgado del Dr. Otranto -una persona manifiestamente anti mapuche, que maltrata y opina muy mal de ellos- según mi apreciación,  y este collar no se sabe de quién es, sólo que el perro lo detectó.

Dejamos constancia que no se había hecho ningún tipo de análisis de tierra y agua donde se había encontrado (el collar) para saber si realmente estaba ahí o podría haber sido plantado. Nosotros vimos cuando lo levantaron, no así en el momento en que lo encontraron.

Asimismo, cabe preguntarse, en un operativo tan tremendo como el que hicieron la otra vez, también con el objetivo del rastrillaje, cómo esto (el collar) no se encontró, cómo los perros no lo encontraron. 

Y la respuesta a todo esto fue que "la Comunidad se había opuesto", lo cual está claramente desmentido, porque no fue así, sino que se rastrilló todo, porque se encontraron otros elementos y no éste (el collar), y porque hay una política de parte del Gobierno -que la siguen a "pie puntillas" los miembros del Poder Judicial- de intentar judicializar a la Comunidad por la desaparición de Santiago Maldonado, y encontrar culpables donde –evidentemente- no los hay.

Nosotros seguimos insistiendo en que esta es una desaparición forzada, seguimos buscándolo (a Maldonado), y reclamándole al Estado –que es al único que le podemos reclamar por él, porque creemos en los testigos que dicen que lo levantó una camioneta de Gendarmería- y porque luego de los diversos allanamientos –de los cuales también fuimos veedores- se descubrieron una serie de contradicciones, camionetas lavadas y demás, cuestiones que ya se conocen públicamente.

No queremos dejar pasar que, todo este problema y esta situación represiva contra esta Comunidad, ha sucedido en el marco de los reclamos por la libertad del preso político Facundo Jones Huala, a quien visitamos ayer, pidiéndole por favor que abandone la huelga de hambre, porque nosotros somos una organización humanitaria que fundamentalmente defendemos la vida con dignidad, y entendemos que esto puede ser peligroso para su vida.