Desde el Escuadrón 36 de Gendarmería en Esquel negaron el operativo de las fuerzas de seguridad en la Lof de Cushamen el 1 de agosto, el mismo día que desaparecieron a Santiago Maldonado.
“Solo se liberó la ruta porque había personas que obstruían el normal paso de los vehículos. Eso ocurrió en horas de la madrugada. No tengo conocimiento de la presencia de gendarmes en la zona. Solo colaboramos en el operativo de la madrugada”. Esa fue la respuesta del comandante Pablo Badie, a cargo del Escuadrón 36 de Gendarmería en Esquel la mañana del 1 de agosto. La pregunta se formuló desde un programa de la radio comunitaria FM Alas, de El Bolsón, y era simple: “¿Hay presencia de fuerzas de seguridad en el territorio recuperado Vuelta del Río y la zona cercana?”.
El sargento Díaz (el primero en atender el teléfono) declaró al aire: “No hubo ningún tipo de operativo. La ruta está despejada”. Después dudó en seguir la charla. Desde la producción de Alas tuvieron que llamar varias veces hasta encontrar la respuesta oficial de Gendarmería. La comunicación se cortaba permanentemente.
A tres semanas de la desaparición forzada de Santiago Maldonado sabemos que mentían: Desde la noche del 31 de julio se había visto presencia de las fuerzas en la zona, hubo un violento operativo, ingresaron por la fuerza al Pu Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen y reprimieron a la comunidad.
“No voy a hacer el duelo tranquila, voy a esperar justicia”
Santiago Maldonado murió tras una represión ilegal de la Gendarmería. Sin embargo, la justicia cerró la causa. El juez Lleral se comunicó con la mamá de Santiago y le dijo que estaba "siendo extorsionado".
"Los beneficiados del genocidio mapuche hoy son gobierno"
El pueblo mapuche rechaza el nuevo Servicio Cívico Voluntario, donde Gendarmería, la fuerza que desapareció a Santiago Maldonado, será la encargada de impartir "valores democráticos".
De la hoja de coca al gatillo fácil
Pasó un mes del asesinato a sangre fría del bagayero Fernando Gómez. Fue Gendarmería, pero ¿quién lo mató? No hay imputados ni responsables políticos. Salta, entre la pobreza estructural y un Estado que solo se hace presente para matar.
