Entremos, rompamos todo y después preguntamos

por Matias Schraer
09 de octubre de 2020

El Ejército destruyó una huerta intercultural comunitaria de 40 familias en Bariloche, sin permiso ni orden judicial. También se llevaron los materiales del proyecto destinado al autoabastecimiento de alimentos sanos.

El 5 de octubre pasado, personal de la Escuela Militar de Montaña de Bariloche, ingresó a un sector del territorio comunitario de la Lof Mapuche Millalonco Ranquehue sin permiso ni orden judicial. Por la fuerza, sin respetar la autonomía territorial de la comunidad, atropellando sus derechos, trayendo a la memoria de la Comunidad los peores recuerdos de los tiempos de abusos y vejaciones sufridos a manos del Ejército argentino.

La Huerta Intercultural Comunitaria

La Comunidad Millalonco Ranquehue está ubicada en la ladera sur del Cerro Otto, a unos 8 km del Centro Turístico de S.C. de Bariloche y a 1 km aprox. del Lago Gutiérrez. Los Ranquehue son pequeños agricultores y ganaderos familiares que conservan y protegen el bosque milenario del avance devastador del modelo extractivo de despojo forestal andino.

Dese hace un tiempo, la Comunidad junto a un grupo de vecinos del barrio Villa Los Coihues, se encuentran trabajando en el proyecto de Huerta Intercultural Comunitaria “Puwen Küzawtuküleiñ Mapu” (Amigos trabajando la tierra). Esta iniciativa busca que la Comunidad y 40 familias del barrio, trabajando de manera conjunta, produzcan alimentos naturales y libres de agrotóxicos para su propio consumo.

Como parte de este proyecto se había construido la estructura de un invernadero (de 5mts de ancho x 40mt de largo), a la cual solo le restaba la colocación del nylon, también se había instalado un baño seco y se había montado un mangrullo para colocar un tanque de agua para el riego. Todo este esfuerzo de meses de trabajo fue arrasado por el personal del Ejercito. Además de destruir todo, también se llevaron los materiales del proyecto (postes, manguera, clavos, filtros y hasta una pava).

El territorio comunitario de los Ranquehue esta reconocido por el Estado argentino mediante el relevamiento territorial realizado en el marco de la ley 26.160, también cuenta con una mensura que fue financiada por el propio INAI en 2011.


En Bariloche todos conocen a los Ranquehue, todos saben donde se encuentra su territorio. El Ejército ahora dice que ellos pensaban que se trataba de una toma, de una ocupación. Lo cierto aquí es que no se tomaron el trabajo de siquiera preguntar, averiguar o indagar sobre las circunstancias del caso. Entraron, rompieron y se instalaron.

Luego de enterarse de que estaban cometiendo “un error”, los efectivos del Ejército recibieron la orden de “replegarse”, retirándose del lugar dejando todo destruido. El Ejército argentino violó la integridad territorial de la comunidad, destrozó el producto de decenas de jornadas de trabajo e incautó lo que no le pertenecía.

El Ejército violó la integridad territorial de la comunidad, destrozó el producto de decenas de jornadas de trabajo e incautó lo que no le pertenecía.

La Comunidad espera, en primer lugar, una disculpa oficial tanto del Ejército como de las autoridades nacionales por este hecho violento, luego que les devuelvan todos los materiales que les quitaron y, por supuesto, que haya un resarcimiento por los daños ocasionados.


Marta Ranquehue, werken (vocera) de la Comunidad, infructuosamente, trató de hacerle entender al oficial a cargo el error que cometían: que no hay toma, ni usurpación porque ese espacio es territorio de la Comunidad con mensura a nombre de la Comunidad financiada por el propio Estado Nacional. La respuesta fue: “yo cumplo ordenes”. ¿De quién? Mientras tanto, el personal del Ejército levantaba una tienda de campaña, metiendo camas, colchones, etc., justo encima del lugar donde, hasta hace unas pocas horas, había un invernadero comunitario.

Los Ranquehue y el Ejército

La Comunidad Ranquehue preexiste, en el territorio, al Estado nacional y ocupa la zona desde mucho antes de la llegada del Ejército. En 1940 el Teniente Coronel Napoleón Argentino Irusta a cargo del Regimiento de Zapadores de los Andes, reconoció la ocupación real y pacífica a los Ranquehue como antiguos pobladores demarcando 514 hectáreas correspondientes a parte del territorio que hoy ocupan las familias de la comunidad.


No obstante ello, tiempo más tarde, el Ejército llevó a cabo varios desalojos violentos, con la destrucción total de las viviendas, corrales, galpones, el arreo de los animales de los que dependían para su vida, y sobre todo con un terrible ensañamiento en contra de los miembros de las familias, infundiendo miedo y terror desde el Estado, impidiendo a la Comunidad desarrollarse. Ignorando la verdad histórica, los militares argentinos, trataron y tratan a los Mapuche de “usurpadores” de su propio territorio.

Los militares argentinos, trataron y tratan a los Mapuche de “usurpadores” de su propio territorio.


En 1967 el Ejército inicia el primer juicio de desalojo contra la Comunidad. Luego en los años 1971, 1977, 1979, 1983, 1986, 1987 y 1995 se reeditan los juicios y denuncias de desalojo y usurpación. En el año 1983, el Ejercito efectúa la destrucción violenta de las viviendas comunitarias tras lo cual, sin abandonar el territorio, las familias se refugian en el bosque y viven en condiciones de extrema pobreza.

La memoria histórica de la Comunidad recuerda que hubo un primer momento de “convivencia armoniosa” con el Ejército: “nuestros antepasados ayudaron a levantar el Ejército, el cuartel que existe hoy en Bariloche, porque pusieron los bueyes, pusieron su trabajo…Ayudaron a abrir caminos…En todos los primeros avances que hubo en Bariloche, los Ranquehue estuvieron…”.


El Estado utilizó a los pobladores Mapuche para construir infraestructura y cuando ya no los necesitó, procedió a cercarlos y a despojarlos de sus propios territorios. El conflicto con el Ejército ha atravesado por diferentes etapas en las que se ha pasado de sostener relaciones de vecindad pacífica con otros momentos en que el hostigamiento y la persecución se hacían presentes.


El periodo que va desde 1979 a 1983 es recordado por los miembros de la Comunidad como el punto de inflexión en las relaciones con el Ejército debido a la desmesurada violencia con la que se produjeron los despojos, con la destrucción de las viviendas y de los sitios utilizados para la subsistencia de la Comunidad (corrales, huertos, etc). Incluso, durante este período, el Ejército desplegó instalaciones para las prácticas de tiro y realizó ejercicios militares en donde habitaba la comunidad, donde jugaban los niños mapuche quienes se criaron viendo como sus opresores abusaban de su territorio.

Cada desalojo implicó destrucción de bienes materiales, impuso el miedo y coartó a las familias la libertad de vivir en paz en su territorio que iba siendo desmembrado y despojado por terceros. En el territorio de la Comunidad hoy existen lujosos barrios privados y loteos que, con la complicidad estatal, se apropiaron de las mejores tierras y paisajes en la zona de la costa del lago Gutiérrez.


Aun así, la pertenencia de la gente a la tierra les permitió resistir y a pesar de la represión y la violencia estatal, siempre encontrar el modo de custodiar su Newen (fuerza espiritual) sosteniéndose en él para mantener su ocupación tradicional.


Esperemos que este hecho al menos sirva para que quienes imparten órdenes comprendan que estamos viviendo otros tiempos donde las fuerzas armadas y de seguridad no pueden actuar como mejor les parezca sino que deben respetar el estado democrático y no repetir viejas practicas que tanto daño le hicieron a nuestro país.

 

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