“Hay que hablar de la precarización laboral de los agentes”

por Mariano Pagnucco
Fotos: Victoria Cuomo
04 de abril de 2021

Con la condena a Eugenio Veppo a nueve años de prisión por la muerte de Cinthia Choque y las lesiones en su cuerpo, Santiago Siciliano pone el foco en las responsabilidades políticas. Impunidad del Gobierno de Larreta, despidos en pandemia y burocracia sindical.

Al periodista Eugenio Veppo le corresponden nueve años y tres meses de cárcel. Lo estableció el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 14, al considerarlo culpable de los delitos de “homicidio simple y lesiones graves con dolo eventual” por la muerte de Cinthia Choque (28) y las heridas sufridas por Santiago Siciliano (32). En la madrugada del 8 septiembre de 2019, cuando Cinthia y Santiago realizaban tareas de control como agentes de tránsito de la Ciudad de Buenos Aires, Veppo les embistió a metros de la Televisión Pública manejando a 130 kilómetros por hora.

En días cargados de entrevistas periodísticas, Santiago, sobreviviente del incidente, remarca en comunicación telefónica algo que –aclara– repite una y otra vez en sus salidas en vivo con los medios (“así no me pueden editar”): “Acá hay que hablar de la otra parte de la justicia que no se cumple, que es la situación de precarización de los agentes de tránsito. Cada vez que me hacen una nota buscan un testimonio con sed de venganza contra Veppo, porque es morbo y vende, pero las responsabilidades políticas las tapan. Veppo se va a comer 9 años, aunque puede haber apelación e incluso conseguir una salida anticipada si tiene buena conducta. Pero acá no se trata solamente de meter en cana a una persona”.

La voz de Santiago es calma y firme. A un año y medio del episodio que le cambió la vida para siempre, entiende el juego del periodismo sensacionalista, que puso el foco en lxs agentes de tránsito después de la tragedia sin profundizar en el trasfondo que se mantiene hasta hoy. 

Por Cinthia han hablado sus familiares y la querella en el juicio. Santiago se sigue recuperando después de múltiples intervenciones quirúrgicas y puede decir con voz propia: “El entramado de corrupción que hay desde Horacio Rodríguez Larreta para abajo, hasta los jefes de base, es tremendo. Echaron gente en plena pandemia, monotributistas con sueldos de mierda de 40.000 pesos, y encima el gremio Sutecba es cómplice”.

"Cada vez que me hacen una nota buscan un testimonio con sed de venganza contra Veppo, porque es morbo y vende, pero las responsabilidades políticas las tapan."

 

¿Quién es la próxima víctima?

Llovía esa mañana de septiembre. Horas después de la embestida y la fuga de Veppo, cientos de agentes se concentraron en el Obelisco para solidarizarse con sus colegas (Cinthia muerta, Santiago hospitalizado de gravedad); también para hacer visible, en el lugar más tradicional de la capital argentina, la precarización laboral que encubría sus tareas.

Sobre un cuerpo de 2.750 agentes empleadxs por la Subsecretaría de Movilidad Sustentable (perteneciente al Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad), solo 850 integraban la planta permanente. El resto eran monotributistas. En otros términos: mayoría de trabajadorxs que realizaban controles para un Estado que formalmente no lxs reconocía como tales. Quien era (y sigue siendo) secretario de Transporte de la Ciudad, Juan José Méndez, no supo explicar en un móvil de televisión por qué Cinthia era monotributista, si trabajaba hacía seis años como agente.

A pesar de que hubo una sentencia judicial de fines de 2019 (en la que la Dra Patricia Graciela López Vergara expresaba que el Gobierno porteño “deberá abstenerse de agravar y/o socavar y/o desfavorecer el vínculo que contractualmente refleja la situación laboral que mantiene a la fecha con los Agentes de Tránsito” e instaba a las autoridades a pasar a lxs precarizadxs a planta transitoria), la gestión Larreta profundizó la estrategia de disciplinamiento con despidos y persecución a quienes comenzaban a organizarse sindicalmente en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

“Me pasaron a planta transitoria, que es una figura rara, porque todos deberíamos ser planta permanente. ¿Hace falta que suceda una tragedia como ésta para que cambie el vínculo laboral?”

Santiago dice: “La situación no cambió nada, se profundizó. Hay precarización laboral, faltan elementos de seguridad en los controles, luces, señalización. Tampoco tienen ART los agentes… Puede seguir habiendo víctimas”. Le indigna especialmente que “echaron gente en pandemia”, que para los términos que maneja el Gobierno porteño es no renovación de contratos (precarios).

Vuelve a mencionar al Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (Sutecba), mayoritario en la representación de lxs agentes, aunque cómplice con el poder de turno: “El gremio que debería dar una respuesta, se calla”. Sutecba incluso mandó una patota a apretar y agredir a quienes buscaban refugio sindical en ATE, que jugó un papel más activo en la denuncia contra las autoridades.

En el medio hubo otros movimientos extraños con lxs agentes, cuenta Santiago: además de unos 120 despidos, alrededor de 500 pasaron a la órbita del Ministerio de Seguridad porteño y “efectivizaron a agentes contados con los dedos”.

¿Su situación? “Me pasaron a planta transitoria, que es una figura rara, porque todos deberíamos ser planta permanente. ¿Hace falta que suceda una tragedia como ésta para que cambie el vínculo laboral?”. Sobre un universo total de unos 2800 agentes, alrededor del 70 por ciento siguen siendo monotributistas, con una facturación mensual “de mierda de 40.000 pesos”.

 

Una condena a medias

Santiago perdió la posibilidad de ser uno de los querellantes en la causa contra Veppo. La historia la sintetiza así: mientras estaba internado, un abogado tomó su representación y armó una declaración testimonial de 15 carillas. Rocío, la novia de Santiago, se la leyó completa. 

Él no estaba de acuerdo con que allí figurara que el puesto de control montado en Figueroa Alcorta y Tagle, donde trabajaban con Cinthia aquella madrugada, estaba “perfectamente señalizado”. Pidió modificar eso y que apareciera la responsabilidad del Gobierno de la Ciudad en el asunto. “El abogado dice que lo despedí y después, cuando me empezó a representar otra abogada, era tarde, así que perdí la querella”, explica.

Santiago fue el primer testigo del juicio en declarar y pudo asistir a todas las audiencias virtuales. La querella estuvo conformada por la familia de Cinthia. El abogado querellante, Andrés Gramajo, había pedido una pena de 15 años para el periodista. Desde el penal de Ezeiza, donde está detenido desde hace más de un año, Veppo dijo a través de la plataforma Zoom: “Reitero mi más sentido pedido de disculpas a los familiares de Cinthia y a Santiago. Decirles que no hay día que no piense en lo sucedido”.

“El gremio que debería dar una respuesta, se calla”, dice Santiago con respecto al rol del Sutecba.

El TOC 14, presidido por el juez Domingo Luis Altieri, e integrado por sus colegas Hugo Norberto Cataldi y Silvia Mora, dictó sentencia el martes 30 de abril. A Veppo le corresponden 9 años y tres meses de condena en prisión, más una inhabilitación para conducir vehículos por 10 años.

A Santiago le faltan todavía algunas cirugías. Desde el episodio de Veppo fue sometido a intervenciones varias, como descompresión del cráneo, traqueotomía, fijación de pelvis con tutores externos, placas y tornillos en la rodilla y el tobillo izquierdos, cirugía maxilofacial y reconstrucción ósea del cráneo. 

Desde su lugar de sobreviviente que puede poner en palabras lo vivido, tiene clara la vereda donde pararse ahora que el caso parece cerrado en los tribunales: “No se trata solamente de meter en cana a una persona”. La otra parte de la condena es un asunto de la memoria social.
 

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