Agentes de tránsito: como Rappi o Glovo, pero de Larreta

por Leandro Raduazzo
Fotos: Juan Pablo Barrientos
11 de septiembre de 2019

Desde el domingo, cuando Eugenio Veppo atropelló a Cinthia y Santiago, las personas que ordenan el tránsito en Buenos Aires reforzaron un reclamo histórico: que el Gobierno porteño las pase a planta permanente y deje de hacerlas facturar por su trabajo. Testimonios y documentos de la precarización. Y una reforma laboral que se aplica de hecho.

La noticia: el domingo a la madrugada, el periodista Eugenio Veppo, a bordo de su Volkswagen Passat azul, atropelló a dos agentes de tránsito en un control vehicular apostado en la avenida Figueroa Alcorta y Tagle. Cinthia Choque, de 28 años, falleció en el acto, y Santiago Siciliano, de 30, resultó herido con graves lesiones en todo su cuerpo. En este momento, Santiago se encuentra internado “con pronóstico reservado” en el Hospital Fernández: presenta traumatismo de cráneo, triple fractura de pelvis y un pulmón comprometido. 

Veppo, quien hasta el domingo se desempeñaba como asesor del Registro de Datos Genéticos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, embistió a los agentes y huyó. Recién detuvo su auto en la calle Ruggeri al 2800, doce cuadras más adelante del hecho, donde lo abandonó a las seis de la mañana. Once horas después, el conductor se presentó en la Comisaría 1era de la Ciudad de Buenos Aires para entregarse. En su declaración indagatoria, Veppo aseguró haber chocado “con algo”. Ahora, enfrenta cargos por “homicidio simple con dolo eventual”, que contempla una pena de 8 a 25 años de prisión.

"Hay chicos cuidándonos en la calle mientras nadie los cuida a ellos. Se están jugando la vida por dos pesos", remarca el padre de Santiago

Apenas pasaron 24 horas del accidente, cuando el padre de Santiago, Agustín Siciliano, habla con Cítrica desde un bar en la esquina del Hospital Fernández donde espera, junto a su familia, que su hijo se recupere luego de la operación que le practicaron en el cerebro. “Lo único que quiero es que mi hijo salga de esto, que esté bien y que esté hablando conmigo otra vez”, reza el padre del joven. 

Santiago formaba parte del Cuerpo de Agentes de Tránsito de la Ciudad hacía tres años, pero “hacía un mes y diez días lo habían cambiado al turno noche”. Con la voz calma, Agustín exige Justicia por Cinthia, por Santiago y pone en palabras un reclamo de años que el gobierno de la Ciudad se encargó de invisibilizar: “Espero que este desgraciado accidente sirva de bisagra para comprender que hay chicos cuidándonos en la calle, mientras nadie los cuida a ellos. Se están jugando la vida por dos pesos”.

 

La noticia de la noticia
La muerte de Cinthia Choque y las graves lesiones sufridas por Santiago Siciliano, como consecuencia del hecho fatal ocurrido el domingo, destaparon un esquema de precarización laboral en el Cuerpo de Agentes de Control de Tránsito y Seguridad Vial del gobierno porteño, extendido a lo largo de los años desde su creación en 2008. Hay una pregunta que se repite una y otra vez entre el dolor y la bronca de lxs compañerxs: “¿Por qué tuvo que pasar esto para que se sepa la verdad de cómo laburamos?”

Cinthia, madre de dos nenas de 6 y 4, trabajaba hacía casi seis años como agente de tránsito en el turno noche los fines de semana: era monotributista, cobraba 25 mil pesos brutos, y no contaba con ART ni seguro de vida. La situación laboral de Santiago era similar. Después de varios años trabajando en el gobierno porteño, nunca pasaron a la tan prometida planta permanente. 

Hay una pregunta que se repite entre lxs compañerxs: “¿Por qué tuvo que pasar esto para que se sepa la verdad de cómo laburamos?”

Como ellxs, actualmente hay casi 1900 trabajadores contratados de un total de 2750 empleados, que forman parte del Cuerpo de Agentes Control de Tránsito y Seguridad Vial, que depende de la Secretaría de Transporte de Ciudad, a cargo de Juan José Méndez. Esto significa que casi el 70% de los empleados de dicha dependencia, distribuidos en nueve bases operativas a lo largo del territorio porteño, son monotributistas

Sí, los agentes de tránsito que pueden verse a diario en las calles previniendo y controlando la circulación vehicular, con su chaleco celeste y amarillo y las insignias del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, no tienen ART, ni seguro de vida, ni cobran aguinaldo. Tampoco les suman la antigüedad, ni cuentan con obra social, y pagan de su bolsillo el impuesto como monotributistas e ingresos brutos. O sea, descuentan de los 25 mil pesos brutos mensuales para pagar sus propias contribuciones. El distrito con el mayor PBI del país contrata de la manera más precaria: aplica, de hecho, la reforma laboral que anhela Cambiemos desde su llegada a la Casa Rosada. 

El 70% del cuerpo de agentes de tránsito es monotributista. No tiene ART, ni seguro de vida, ni cobra aguinaldo

Lxs agentes trabajan en turnos de siete horas durante la semana y de doce horas durante el fin de semana, incluido los feriados, a contraparte de 10 días hábiles de “vacaciones” en caso de los trabajadores semanales y de cuatro días hábiles para quienes desempeñan su labor los sábados y domingos. Las “vacaciones” en realidad figuran como “franquicia del director” y son otorgadas de forma arbitraria, a diferencia de los empleados de planta permanente que sí cuentan con los días de descanso establecidos por la ley laboral. 

Como si esto fuera poco, renuevan su contrato anualmente, con la posibilidad de perder el trabajo en cada renovación o, sí continúan, que se atrasen los pagos de sueldos al inicio de cada año como consecuencia de la demora en la firma de los nuevos contratos. 

 

Las voces de la precarización
El miedo en la calle, las situaciones de violencia y el abandono por parte del Estado son el denominador común en los relatos de los agentes que deciden hablar, pero a resguardo de sus nombres. 

Breve diálogo de ejemplo con un agente de tránsito, monotributista durante seis años y un mes del gobierno porteño: 
--En mi primer año de laburo como agente, ¡terminé arriba del capot de un auto!
--¿Cómo que terminaste arriba del capot de un auto? 
--Sí. Un infractor pasó un semáforo en rojo y frenó el auto sobre una bicisenda. Mi compañero le pidió la documentación y el señor no quiso entregarla. Se bajó para putearnos y cuando nos acercamos para volver a pedirle la documentación, se subió al auto, aceleró y me llevó puesto.

                                   

El testimonio del agente evidencia los casos de “violencia cotidiana” a los que se enfrentan los jóvenes y no tan jóvenes encargados de prevenir y controlar a los automovilistas que circulan por las calles de la Ciudad. 

“Todo el tiempo nos putean y nos tratan de mulos de Macri y Larreta”, cuenta; y revela un hecho delictivo que sufrieron este mes como consecuencia del desamparo que viven: “Los choferes en tránsito además de conducir los móviles también son obligados, en algunas ocasiones, a bajarse de las camionetas y hacer trabajo como agente en la calle. Por este motivo, hace dos semanas nos robaron un móvil, porque el chofer estaba en la calle parando autos, en vez de estar a cargo del vehículo”. 
--¿Y la Policía? 
--A veces vienen, a veces no. Ha pasado que llega la Policía y se pone en el lugar del infractor y lo defiende, en vez de ayudarnos a nosotros. 

“Todo el tiempo nos putean y nos tratan de mulos de Macri y Larreta”, cuenta un agente y describe la violencia cotidiana que deben atravesar


En este sentido, el chofer P. detalla: “Salimos a la calle con los móviles sin estar en condiciones, a veces no tenemos ni luces bajas para alumbrar a la noche y nos dicen ‘usen las balizas’”, y agrega: “A veces, para no andar a ciegas como en un laberinto en medio de la noche, tenemos que usar las luces altas, todo porque no arreglan las camionetas con las que hacemos nuestro trabajo. Si te negás a salir, te sugieren que ‘hagas tu trabajo’, todo está atado a que somos contratados”. 

"Salimos con móviles sin estar en condiciones, a veces no tenemos ni luces bajas y nos dicen ‘usen las balizas’", relata un chofer

Entre las irregularidades registradas a mano por P. con respecto a los móviles, que son elevadas semanalmente a los supervisores, aparecen: “Óptica rota, sin guiño trasero”, “patente delantera atada con alambre”, “sin luz de freno derecha”, “sin kit de auxilio”. Y la lista sigue. 

Por último, la agente de tránsito D., quien se desempeña en el turno de la noche como lo hacía Cinthia Choque, expresa la vulnerabilidad a la que están expuestos lxs trabajadores: “Estamos muy solas, nunca tenemos acompañamiento policial, estamos muy expuestas a la noche en zonas complicadas. Armamos el puesto de control a las 22 horas y nos quedamos toda la madrugada hasta las 9 de la mañana”. “Trabajo así hace casi tres años, siempre la promesa es pasarnos a planta, pero eso nunca pasa. Jamás pensé que iba a estar tanto tiempo bajo contrato, en estas condiciones laborales”, remarca D. 

Locadores del Gobierno
En la foto se puede observar la estructura del contrato que firmó el chofer P. cuando entró a trabajar en 2016 como agente de tránsito en la Ciudad de Buenos Aires. En el mismo se habla de una relación entre “Locador” y “Gobierno”, como si fuera un contrato entre sujetos privados y no una relación laboral de dependencia. Desde 2016 a la fecha, las cláusulas generales no tuvieron una sola modificación.

“Nunca tenemos acompañamiento policial, estamos muy expuestas a la noche en zonas complicadas”, describe una agente

Consultado por Cítrica, el abogado laboralista Julián Hofele explica que “lo que plantea este tipo de contratos es como si fuera una relación entre privados, como si la persona fuera su propia empresa y factura por tareas que desarrolla. Hay en los hechos una relación laboral, pero en este caso se plantea como si no existiera una relación de dependencia. Esto configura un fraude laboral”. 

En este sentido, dentro del esquema de contratación, se observan distintas cláusulas que plantean al “locador”, es decir al agente de tránsito, como responsable de “el pago de las obligaciones fiscales y previsionales emergentes de la actividad desarrollada”, y también le otorga a “el Gobierno” la facultad de “solicitar al locador la constitución de los seguros que correspondiesen”. Además, en la cláusula 5.2, el gobierno puede rescindir el contrato “sin expresión causa”, y no pagar indemnización en caso de despido. 

"Hay una relación laboral, pero se plantea como si no existiera una relación de dependencia. Esto configura un fraude”, dice el abogado Hofele 

Sobre este punto en particular, Hofele argumenta: “Esa cláusula no es legítima porque lo que existe en realidad es una relación de dependencia, por lo tanto no está bien que los trabajadores estén contratados así durante tantos años, el Estado tiene la obligación de incorporar a través de la planta a sus empleados”. Y agrega: “Lo que existe en este caso es un fraude del contrato trabajo por parte del Estado para ahorrar plata y esquivar responsabilidades, por eso es legítimo el reclamo de los trabajadores de aspirar a tener una estabilidad dentro del Estado”. 

El esquema de precarización laboral planteado desde el Estado por la administración porteña no es ninguna novedad. Es hijo de la flexibilización de la década del noventa y atraviesa a los distintos gobiernos que administraron el Estado desde entonces. “Generalmente, cuando crean nuevas oficinas implementan estos tipos de contratos para ahorrar costos y no garantizar ciertos derechos en materia de estabilidad, con lo cual tienen atemorizados a los trabajadores”, subraya el letrado especialista en legislación laboral. 

Lxs agentes están bajo la órbita de SUTECBA. Pasan los gobiernos, pasan los precarizados y su secretario general, Amadeo Genta, queda

Los agentes de tránsito de la Ciudad de Buenos Aires están nucleados bajo la representación gremial del Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA). El mismo está bajo el mando de su secretario general Amadeo Genta hace 36 años. Pasan los gobiernos, pasan los precarizados y Genta queda.

Fueron los delegados de SUTECBA, en representación de los trabajadores, quienes se sentaron en la reunión del lunes con los funcionarios del gobierno de la Ciudad. “No estamos autorizados a hablar, pero difundimos el comunicado que sacamos luego de la reunión”, argumentaron desde el cuerpo de delegados. 

En el comunicado se puntualiza que “se está trabajando con las autoridades del Gobierno para ampliar la presencia policial en los puntos operativos y lograr la ampliación de un Seguro de Trabajo”. Asimismo, destaca que “se seguirá con ronda de reuniones a fin de concretar lo antes dicho”.  “El lunes debería haber respuestas”, indica uno de los delegados.

Del otro lado, una de las representantes de los agentes autoconvocados, expresa: “El sindicato nos acompaña, pero no sentimos que nos represente, no dejaron que ningún agente pueda estar en la reunión con los funcionarios”. Hasta el viernes, estarán en asamblea permanente, esperando una respuesta por parte del gobierno porteño.

 

Los invisibles 
El domingo por la noche, cientos de agentes de tránsito se convocaron en los alrededores del Obelisco para exigir justicia por Cinthia y Santiago. También para visibilizar la lucha de años por mejores condiciones laborales. Ningún medio de comunicación cubrió la convocatoria en el centro porteño. Solo C5N se acercó al hospital donde estaba internado Santiago para visibilizar la situación que atravesaba la familia Siciliano.

Recién el lunes por la mañana, atizados por el morbo del video en que Veppo atropella a Cinthia y Santiago, los canales de televisión, las radios y los diarios se hicieron eco de la manifestación de los trabajadores, quienes coparon el Obelisco con carteles que rezaban: “Justicia por Cinthia y Santiago”, “Que no quede impune”, “Basta de precarización laboral”. 

El secretario de Transporte de la Ciudad, Juan José Méndez, no supo explicar por qué Cinthia era monotributista, si trabajaba hacía seis años como agente

En un móvil de A24, ante la pregunta del periodista Ramón Indart, el secretario de Transporte de la Ciudad, Juan José Méndez, no supo explicar por qué Cinthia era monotributista, si trabajaba hacía seis años como agente. Tampoco pudo explicar la contradicción propia al esgrimir que “en promedio, después de 3 o 4 años los agentes pasan a planta permanente”. En la misma nota, el secretario argumenta que “todos los trabajadores poseen seguros y ART”. 

¿Por qué, entonces, hay cerca de 1900 trabajadores informales que no cuentan con ART ni seguro de vida para desarrollar su tarea en la vía pública? ¿Por qué Cinthia trabajó durante seis años como agente de tránsito y nunca llegó a obtener la planta permanente? ¿Por qué tuvo que pasar lo que pasó para que se visibilice la precarización de los empleados del Cuerpo de Tránsito de la Ciudad? 

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