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Movilidad social descendente: o buscar alquiler en Buenos Aires

por Matías Rodríguez
Fotos: Rodrigo Ruiz
22 de septiembre de 2023

Matías Rodríguez es periodista, trabaja en relación de dependencia y tiene otros empleos que factura aparte. Sin embargo, no puede alquilar un monoambiente en ningún barrio de la Ciudad de Buenos Aires. Tampoco en el primer cordón del conurbano bonaerense. Cuando “el drama de alquilar” llega a tu vida y se convierte en una historia en primera persona.

Para este juego se necesitan sillas resistentes. Se colocan todas las sillas formando un círculo con los respaldos hacia dentro. Los jugadores están de pie delante de ellas, excepto una persona que controla la música. Se coloca siempre una silla menos que el número de personas que estén jugando o dando vueltas. Cuando empiece a sonar la música, los jugadores deben girar alrededor de las sillas siguiendo el ritmo. En el momento que para la música, cada persona intentará sentarse en una de las sillas. Quien se queda sin silla pierde. Entonces se retira una silla, se recompone el círculo y vuelve a sonar la música. Se repite el juego hasta que la última ronda se hace con una sola silla y dos jugadores.

 

Esto dice Wikipedia sobre el Juego de las sillas. No me acordaba cómo se llamaba, pero fue en lo primero que pensé cuando inicié mi búsqueda para alquilar en Buenos Aires, después de una separación, en medio de la polémica por la Ley de Alquileres y luego de que un tipo que dice que va a eliminar nuestra moneda y el Banco Central ganara las PASO. Es un juego cruel, de sobrevivencia, una especie de darwinismo habitacional.

De repente se apagó la música, hay quienes ya estaban acomodados, hay quienes fueron ayudados por los padres, hay quienes se construyeron una piecita en el fondo o en la terraza y muchos, muchísimos, quedamos parados y en silencio.

Datos, no opinión

El 23 de agosto se aprobaron en Diputados dos modificaciones a la actual Ley de Alquileres. Los cambios, que ahora se están discutiendo en el Senado, proponen volver a los contratos de dos años de duración con actualizaciones de precios cada cuatro meses, según un índice o una combinación de índices acordados entre las partes involucradas. Es decir, entre un propietario y alguien que está buscando dónde vivir: una relación totalmente asimétrica.

Un informe de la Dirección General de Estadística y Censos porteña describió que los alquileres en la Ciudad de Buenos Aires treparon hasta 141,1% interanual en el segundo trimestre de 2023. Además hay un crecimiento del 300% de la cantidad de alquileres en dólares. Algo que supuestamente está penado por la ley vigente.

Según un relevamiento de Reporte Inmobiliario, la oferta de departamentos cayó casi un 10% en el último mes. La consultora indicó que sólo hay 928 inmuebles que se ofrecen para la modalidad del alquiler en toda la Ciudad de Buenos Aires. Los monoambientes alcanzan un total de 186 unidades. Según cálculos del gobierno porteño, hay casi 500 mil personas que alquilan en CABA.


Migueletes 900
Departamento en alquiler en Palermo Hollywood.
USD 600
+ $15.000 expensas

 

Bueno, es en Palermo y a estrenar. Seguramente se pueden encontrar precios más sensatos.  

 

Av. Independencia 1600
Departamento en Alquiler en Monserrat, Centro
IMPECABLE! Monoambiente dividido!
Balcón con vista abierta!
Muy luminoso!
Todo luz y sol!
$ 300.000
+ $38.000 expensas

Mirar a la pensión con otros ojos

Cuando empecé a encontrarme con estos anuncios me di cuenta que encontrar departamento iba a ser una carrera de largo aliento. Atrás empezaron a quedar mis objeciones. Mis “nuncas”. Iluso, decía y pensaba que nunca me iba a ir de Capital y que nunca viviría en un lugar dónde tuviese que compartir baño o cocina. “Ya tengo 35 años, no estoy para cosas de estudiante universitario que llega a la gran ciudad y no le importa demasiado las condiciones de existencia. Soy mañero, no puedo compartir nada con desconocidos y menos recién separado. Necesito un espacio para procesar, para estar solo”, repetía a quién tuviese la tarea samaritana de escucharme.

Soy periodista, trabajo en Perfil y cobro 200 mil pesos. "Es verdad que el sueldo es malo, pero estoy en blanco, eso en algo tiene que ayudar para conseguir alquiler”, me decía.

Gral M Soler 3500, Piso 1
Departamento en Alquiler en Recoleta, Barrio Norte
USD 250.
+ $29.000 expensas. 37 m² Cubierta. 40 años. 1 baño.  

 

Alquiler Departamento Monoambiente en Barrio Norte.
Piso 1° al Frente. Balcón muy Luminoso. Recién pintado.
Cocina y Baño completo. Lavadero Incorporado.
$310.000. Expensas: $ 29.000. Calefacción Central.


Me están gentrificando

La gentrificación es un proceso mundial, mediante el cual las clases medias empobrecidas son desplazadas gradualmente de los centros urbanos. Sus barrios son remodelados y puestos en valor para ser ocupados por los sectores más pudientes. De esta manera, los centros urbanos se vuelven cada vez más caros e inaccesibles.

En este contexto, llegó AirBnB. La irrupción de las plataformas de alojamiento turístico ha generado nuevas oportunidades especulativas para parte del mercado inmobiliario, algo que derivó hacia esta nueva forma de explotación que contribuyó al alza de los precios de alquiler.

En Argentina esto es muy notorio ¿Quién va a querer alquilar en pesos en este contexto inflacionario? ¿Quién no preferiría cobrar en dólares por pocos días en el mes?

De esta manera, los sectores de ingresos medios y bajos son reemplazados por hijos de la clase alta y turistas con dólares.

 

* * *

 

Me están gentrificando fuerte. Voy en búsqueda de un alquiler lo más cerca que pueda dentro del conurbano, antes de que me gentrifiquen de ahí también. Encuentro en Sarandí, a 20 minutos de la redacción de Perfil en Barracas. Tiene un precio accesible: 70 mil pesos.

Llamo. La empleada de la inmobiliaria me atiende con buena onda. Todo parece ir bien. Sueño con un futuro conurbanense tranquilo. “Sarandí tiene al Arse, es un barrio de gente que labura, donde los chicos todavía juegan a la pelota y a la mancha en la calle”, me dije tratando de olvidar toda la porquería de noticias policiales que me habrán llegado de distintos programas televisados.

–Los requisitos son seguro de caución, eso para que sepas te sale más o menos el doble del alquiler, un mes de adelanto, uno de deposito, el sellado y la comisión de la inmobiliaria.
–No hay problema– respondo rápido, mientras pienso en el préstamo que le voy a tener que pedir al Banco.
–Ah, y me olvidaba, tenés que tener un salario en blanco que triplique el valor del alquiler.
–Emmm, yo gano eso, pero tengo mis ingresos divididos. Una parte es en blanco y después facturo aparte con el monotributo. Tengo comprobante de todo.
–No va a poder ser. Tiene que ser en blanco en un solo sueldo.

Se genera un silencio.

–Disculpame.

A partir de ese momento, empecé a ver las pensiones con ojos más benevolentes. Puse en Google Maps “pensiones” y salí a verlas. Hubo algunas que no me animé a entrar. Hubo otras que me mandaron mensajes como el siguiente:

Hay habitaciones disponibles con baño privado y compartido, ¡Pero no te preocupes! Tenemos muchos baños, separados de hombres y mujeres y a su vez, las duchas también separadas tipo vestuarios.

Tarifa mensual (30 noches)

- Habitación privada  con baño privado: para una persona: Ar$ 250 mil.
- Habitación compartida para dos personas con baño privado Ar$ 180 mil (por persona).
- Habitación privada para una persona con baño compartido: Ar$ 190 mil.
- Habitación compartida para dos personas: Ar$ 140 mil (por persona).
-Habitación compartida hasta 3/4 personas (separado por género) con baño compartido: Ar$ 115 mil (por persona)

Ya desahuciado, caminando sin rumbo por la calle Pasco, me encontré un caserón que tenía un cartel: “Hay habitación”. Toqué timbre. Salió una señora que me hizo pasar y me dijo:

–La habitación sale 50 mil pesos. Te lo voy a decir bien clarito. Acá no podés meter a nadie. Ni se te ocurra dejar la puerta de afuera abierta porque te doy raje.
Si ponés música fuerte, una te doy aviso, dos te doy raje.
Si dejás sucio el baño o la cocina, una te doy aviso, dos te doy raje. Ni se te ocurra dejar entrar a nadie de otras habitaciones a tu cuarto. ¿Está claro?
–Clarísimo.
–Bienvenido.

Si logro que no me “den raje”, puedo tomarme el tiempo de buscar un departamento más tranquilo.

Finalmente la música se apagó y logré sentarme en un pequeño banquito, pero miro para los costados y mucha gente sigue parada. La música no da señales de volver a sonar.