Actrices argentinas: el empoderamiento es colectivo

por María Cecilia García Moreno
26 de diciembre de 2018

La colectiva de actrices que surgió para exigir aborto legal, seguro y gratuito ahora lleva en alto otra bandera: el rechazo a los diferentes abusos hacia las mujeres, lesbianas, travestis y trans en la industria cultural en Argentina. La denuncia por violación de Thelma Fardín contra Juan Darthés, en conferencia de prensa rodeada de compañeras, amplificó el grito de varias denunciantes que llevaban una lucha solitaria y abrió el camino a otras, para que ninguna se calle más.

DENUNCIA, DENUNCIANTES Y DENUNCIADO. En el principio, si es que alguna vez lo hubo, a Juan Darthés, una denunciante lo denunció por abuso sexual. Sin embargo -a esa denunciante- no le creyeron demasiado, ni demasiados, ni demasiades. Tiempo después, otra denunciante gritó su verdad, y corrió con la misma suerte -o desgracia- que la primera. Y hasta apareció una tercera denunciante, que denunciaba la misma denuncia, sobre el mismo denunciado. Sin embargo, el denunciado, volvió a salir ileso. Hasta que una tarde noche, muchas mujeres, circunstanciales actrices, rodearon a una de ellas, también circunstancial actriz, para que la colectiva la haga más fuerte que en mero estado individual. Ella también quería gritar su denuncia en contra del mismo denunciado.

PARECERES. El grito se amplificó, y pareciera que -esta vez- la sociedad patriarcal la escuchó, y le creyó. Al menos eso pareciera. La incerteza resulta como tal, porque el poder imperante -al mismo tiempo- no pareció estar demasiado preocupado con las denunciantes anteriores. Ahora, ese inmenso poder, parece haber vuelto a desinteresarse, hecho la vista gorda, y haberle abierto los portones al denunciado, para que se vaya, y que ahora esté lejos, en otro país, donde rigen otras leyes, donde quizá pueda estar más protegido. Y aquí cerca, sin embargo, la paradoja muestra que pareciera que no hay leyes que protejan a las desprotegidas.

Luego de ser denunciado por la actriz de la ficción “Patito Feo”, Thelma Fardín, a través de la Colectiva de Actrices Argentinas, en una emotiva conferencia de prensa, y tras la repercusión mediática, Darthés huyó a Brasil. Cuando el actor multi-denunciado llegó al aeropuerto de São Paulo (ciudad donde nació), un grupo de actrices brasileñas, en solidaridad con Thelma, y también con Calu Rivero, y con Gianella Neyra, y con Nati Juncos, y Anita Coacci, alertadas  por la Colectiva, escracharon y repudiaron la presencia del actor.

El abuso nos atraviesa a todas, porque todas sufrimos abuso de poder, acoso y muchos otros tipos de violencias.

A través de las redes sociales, difundieron comunicados e imágenes de Darthés, acusado por violación, y así alertaron la presencia del denunciado dentro del vecino país. "Meterse con una es meterse con todas #Bastadeacoso", fue el mensaje que compartió la actriz Bruna Linzmeyer, que -con más de 1,4 millones de seguidores- rápidamente se viralizó. "Por su doble nacionalidad, Brasil es el único refugio legal que tiene para que no se lo lleven de los pelos a Nicaragua", publicó Thelma en su cuenta de Twitter. Su abogada, Sabrina Cartabia, había advertido que Darthés "no puede ser extraditado de Brasil, pero llegado el caso podría ser enjuiciado allí".

"Nosotras, hermanas brasileñas, repudiamos la llegada a Brasil de Juan Darthés, actor argentino recientemente denunciado por violación por la actriz Thelma Fardín. Thelma era menor de edad en la época de la violación y su denuncia se une a la de otras mujeres, apuntando actos de acoso y abuso sexual cometidos por Juan. Las actrices de Brasil y Argentina están juntas, organizadas y atentas", escribieron las actrices brasileñas en las redes.

LA TRINCHERA. Actrices Argentinas es una colectiva que nació espontáneamente a raíz de la pelea por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Está conformada por un conjunto de mujeres de distintas ideologías y pertenencias partidarias y políticas, dispuestas a sostenerse y a defenderse entre todas. A partir de la denuncia de Thelma contra Darthés, y la gran repercusión social y mediática, esta colectiva trabaja sin descanso. Revista Cítrica conversó con Carolina Costas, actriz con amplia trayectoria en teatro, cine y TV, y participante activa de Actrices. Consideran que “lo fundamental de todo esto, es que se sepa que las pibas no están solas”.

En referencia a la coyuntura, acerca de la salida del país de Darthés, y a pocas horas de que asuma un presidente misógino y fascista como Jair Bolsonaro, Carolina señaló: “Me parece maravilloso que nos estén acompañando en este contexto adverso”. Dijo además que las mujeres brasileñas “son siempre poderosas; están empoderadas, unidas y fuertes. Sobre todo en estos tiempos desfavorables, ante la asunción de Bolsonaro como presidente”.

Lo fundamental de todo esto, es que se sepa que las pibas no están solas

Dentro del cobijo que genera Actrices, para estar unidas y dar batalla contra el poder patriarcal que muestra sus tentáculos por los lugares más pensados -y por los menos también-, ellas se reúnen constantemente en asambleas, que -si bien fueron conformadas en el calor de la lucha por aborto-, también son funcionales para visibilizar y denunciar casos de violencia del género, abuso sexual, verbal, y demás ataques contra las mujeres.

La lucha es difícil. En las últimas horas, la Colectiva informó a través de su cuenta de Twitter que sus integrantes recibieron amenazas de muerte tras acompañar públicamente la denuncia de violación que realizó Thelma.

Denunciaron que “ante las amenazas y ataques hacker a celulares y cuentas de email (…) muchas integrantes de la colectiva Actrices Argentinas están siendo (o han sido) amenazadas de muerte, hackearon sus teléfonos y sus cuentas de e-mail”.

EL BOSQUE. Carolina hizo hincapié en “la cultura de la violación, que es nuestra cultura”, y de cómo la Colectiva está trabajando incansablemente para poder deconstruir el sistema patriarcal imperante, con el objetivo de visibilizar los diferentes casos de abuso, que se multiplican, y de cómo generar el necesario cambio hacia una sociedad más justa y equitativa.

“La cultura de la violación es la que favorece la violencia sexual, la que culpa a la víctima, la que exige que las mujeres sean por y para el hombre”, denunció Carolina.

En este sentido, detalló que “desde los tiempos de Eva, quien fue hecha para Adán, aparece la idea de la cultura de ‘cómo estar hechas’ en torno al hombre”.

“Es la que dicta que sólo un tipo de gente viola y sólo otro tipo de gente es violada; la que dice que las prostitutas o las mujeres casadas no pueden ser violadas. La que define como normal que un hombre no pueda o no quiera controlar sus impulsos sexuales; la que dice que ‘si te violan, tu reacción tiene que ser siempre la misma’, la que no admite que algunas mujeres se avergüencen, otras huyan, otras se cansen, otras denuncien”, afirmó.

No hay que callarse porque hacerlo naturaliza la violencia. Estamos despertando y deconstruyéndonos

Recalcó que “es la misma cultura que excusa la violencia por alcohol y drogas. La que sostiene que a una mujer se la puede ganar por cansancio. La que dice que las mujeres ‘no saben reconocer algo bueno cuando lo tienen enfrente’. La que sostiene que las mujeres ‘se hacen la difíciles’. Esa es ‘la Cultura de la Violación’. Y, lamentablemente, es nuestra cultura”.

Carolina añadió que, por todas estas cuestiones enumeradas, “lo fundamental es no callarse. Porque hacerlo naturaliza la violencia. Estamos despertando, y deconstruyéndonos”.

En este sentido reflexionó que “hay muchas mujeres machistas, que son más machistas que muchos hombres, lo cual me parece muchísimo más grave. Desde la abuela que te dice ‘poné la mesa’, mientras tu hermano está tirado en el sillón; esas actitudes machistas hacen que después se avale esta cultural de la violación”.

EN CARNE PROPIA. Carolina también fue víctima de abuso sexual, dentro de las salvajes pseudo reglas del sistema patriarcal imperante en las sociedades. Contó que, luego de 16 años de un silencio atroz y desgarrador, pudo hablar, convertir la desesperada angustia en palabras, y contárselo a sus padres.

Hablar y opinar desde afuera es muy fácil, pero estar involucrado en la situación lleva un proceso, un tiempo”, señala. “No todas las personas tenemos el mismo proceso. Ahora -tal vez- se sintió la unión, porque nosotras somos una colectiva que estamos sacando fuera nuestro un montón de cosas. Nos empezamos a juntar desde la reacción por el aborto y el feminismo”, destacó.

Agregó que el movimiento “partió de la idea de erradicar este patriarcado que no permite que nosotras decidamos sobre nuestro cuerpo. Pero después hizo que empezaran a saltar estos temas de abusos, de un montón de injusticias que hay dentro de este sistema, y con esta cultura de la violación. Tenemos que empezar a deconstruirnos, para construirnos en algo más sano. Hablo de mujeres y de hombres, para ser una sociedad más justa, más  igualitaria, más feminista”.

En lo personal, todo este contexto me impacta fuerte porque yo también soy sobreviviente de abuso de niña. Hay un corto referente al tema –en la plataforma CINE.AR- titulado “El tesoro de Aurora”, un trabajo que hice junto con Gonzalo, mi pareja, también actor y director, y que trata sobre el abuso sexual infantil. Allí remarcamos la idea de que ‘No sos lo que hicieron de vos, sino lo que haces vos con eso’. Es fuerte, y habla de este tema”, contó Carolina.

Tenemos que empezar a deconstruirnos, para construirnos en algo más sano

Agregó que el corto “está basado –en parte- en esa situación ocurrida en mi infancia. El abuso nos atraviesa a todas las mujeres. Porque todas hemos sufrido abuso de poder, acoso y muchos otros tipos de violencias que -sin quererlo-  tratamos de evitar verlas, las naturalizamos, y que –ahora, al advertirlas- nos duelen un montón. Y nos impactan. Está buenísimo que se visibilice, y se denuncie ‘Yo también fui víctima de violencia, yo también atravesé situaciones de abusos, y que no están solas’. Me gusta como lo dice mi amiga Zuleika Esnal -también compañera de la colectiva-, quien editó un libro hermoso, que se llama “Estoy acá“.

La sociedad patriarcal nos crió para tener miedo, para alargarnos la pollera, para no mostrar el escote. Entre la multiplicidad de reivindicaciones, el empoderamiento femenino busca poner en palabras estas experiencias vividas, que -por miedo o amenazas- no pudieron ser habladas o escuchadas a tiempo. Busca denunciar que “NO es NO”, que las mujeres ya no nos callamos más, y que es responsabilidad de todes.

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