Sofía Dieguez: “Hay una revolución de las infancias trans”

por Estefanía Santoro
Fotos: Agustina Salinas
15 de julio de 2022

La actriz trans que conquistó los corazones de las infancias en el musical “Crianzas”, basado en el libro de Susy Shock, reflexiona sobre la necesidad de crear herramientas para que las niñeces trans tengan dónde reflejarse, cuestiona de los estereotipos de la industria audiovisual y critica la falta de oportunidades para el colectivo.

Altísima y elegante, digna de marcadas curvas. Sofía se acomoda en un almohadón mientras nos convida mate y galletitas.

“Durante mi niñez y adolescencia por un lado fui muy feliz, abrazada y querida, mi familia me acompañó, sin embargo, me sentía diferente, no encajaba en el colegio. Me hicieron bulling desde los seis años, me decían puto. No se lo deseo a ninguna criatura, es una tortura, las maestras lo minimizaban o me decían ‘te tenés que defender’ pero me daba miedo y además era súper inocente y aniñado. Aniñada, en realidad, pero nadie veía que yo era una nena. Eso no significa que las nenas no se sepan defender pero yo no sabía cómo. En el colegio usé el humor para sobrevivir, cuando le conté a una compañera que me gustaban los chicos lo desparramó por todos lados y al otro día no quise ir a clases. Me acuerdo que ese día que falte la profe de música tuvo una charla con todos mis compañeros con una conciencia, con un amor, sobre lo que era sentirse diferente y que me tenían que acompañar. A partir de ese momento fue amor puro entre mis compañeros, me respetaban y si alguien decía algo me defendían, eso fue durante los dos últimos años de secundaria y fue hermoso”, recuerda Sofía con gran anhelo. 

–¿Qué creés que falta para que se respeten las niñeces trans?

–Lo que falta es abrazo, como dice Gabriela Mansilla: ‘No importa si no los entendés, abrazalos’. Porque si sos una infancia abrazada, crecés siendo un adulto menos roto. Digo menos porque crecer duele y siempre te vas a rajar un poquito, pero si creciste abrazado vas a ser un adulto más amoroso, comprensivo y empático. Creo que hay un cambio significativo, no de las personas adultas, sino de las infancias. Una revelación, una revuelta, una rebeldía de las infancias porque yo por más que a los tres años tenía súper claro quién era, ni se me ocurría pararme y decirle a mi mamá: ‘Soy ésta y me llamo así’. Hay una revolución de las infancias trans en pararse y decir soy esto. Las criaturas vienen con otra impronta y por lo menos la gran mayoría de los padres y las madres que he conocido acompañan y abrazan, ahí está el cambio. 

Sofía contagia las ganas de sonreír. En su casa, de paredes rústicas, blancas, como salidas de un cuento de hadas, conserva dos repisas con objetos de su infancia y adolescencia. Al lado de un libro y una muñeca de La Sirenita, tiene un portaretrato de marco gris con una foto del niño que fue, con el que se amigó y al que asegura que pudo abrazar hace un tiempo atrás.

Unas réplicas de Las Spice Girls en miniatura decoran la otra repisa. Sofía se sienta en la alfombra de colores y acomoda su pelo negro, brillante, lacio y perfectamente enrulado en las puntas. Sus uñas parecen recién esculpidas, pero son naturales y sin esmalte. Sonríe, da una bocanada de aire y comienza a hablar pausadamente. 



–Tenés fotos de tu infancia, no la ocultás. ¿Cómo fue esa reconciliación con el niño que fuiste?

–Aprendí a amigarme con ese niño del que antes no podía ni escuchar el nombre, ni ver una foto porque sentía que todo lo que a mí me pasó fue por haber nacido niño. Lo detestaba. Una vez leyendo uno de los libretos de “Pequeña Victoria”, antes de grabar, me puse a llorar, le pedí perdón, escribí una carta y le dije: ‘A partir de ahora vamos a caminar siempre juntos de la mano’. Hice un pacto de amor con ese niño que es mi parte más noble, dulce y amorosa, eso fue tan sanador, y por eso tengo la casa con fotos, me reconozco y me identifico. No hay manera de que lo pueda entender una persona que no vivió lo que es ser trans, por más que te lo explique. Yo elegí aceptarme, pero no elegí ser el tipo de identidad que soy o el tipo de mujer que soy. Es lo que me toca. Evidentemente a mí me está tocando ocupar un espacio que no está ocupado por personas trans, para poner mi granito de arena en las infancias y generar un poco de amor.



–¿Qué te pasa cuando ves que no se avanza con el cupo trans y tus compañeras trans y travestis no consiguen trabajo?

–Me siento muy mal y me da mucha tristeza porque el que va y las consume es el que después no las contrata, y es horrible porque las chicas que crecieron en el mundo de la noche creen que solamente se merecen eso. Puedo entender que las chicas que han vivido cosas que yo no viví, que iban presas por ir a comprar pan, crean en un Gobierno porque te reconoce como ser humano, pero para mí la política es un negocio y todo es conveniencia. Creo que el colectivo LGTBIQ+ no tiene que ser partidario de nadie. Nosotras, esté quién esté, tenemos que seguir avanzando, es lo que corresponde porque también somos ciudadanes. No es solamente tener DNI, hay que tener educación. ¿Quién te va a tomar si por las carencias que tuviste en tu vida no sabés redactar un mail? Faltan tantas herramientas que obviamente las que más necesitan el cupo son las que no van a llegar. Además por ejemplo si tu vida fue tan carente en todo que termina reflejándose en tu cuerpo, lamentablemente tampoco te toman si no cumplis con ciertos cánones de hegemonía ¿Y qué pasa con los varones trans? Hay gente que no saben ni que existen, están totalmente invisibilizados. Aún no sabemos qué pasó con Tehuel, y qué poco se habla de él. El mundo es un lugar muy hostil, duro y cruel. Si bien hay quienes tratamos de poner un poquito de amor, enseguida hay una contraparte con un odio furioso y terrible. Pero hay que seguir amando y abrazando para no convertirnos en lo mismo que ellos.


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Magenta es la obra que escribió, dirige y actúa. Es su sueño de pequeña hecho realidad.

“Cuando estrené ‘Magenta’ vinieron todas las infancias trans a ver la obra, los padres y las madres lloraban porque estaban viendo una mujer trans o travesti ahí, veían que sus hijas podrían no solo estar paradas en una esquina sino hacer ese acto de amor de estar vestida de sirena; con títeres, con infancias, llevando luz a esas pequeñitas y pequeñitos”. 
Para Sofía, estar en ese lugar “es maravilloso” y lo siente como “un gran compromiso”.

“Siempre pienso en ese niño que fui y todo lo que hago, lo hago por ese niño que tuve que ser y que amaba a la Sirenita. Si hoy lo pudiera encontrar le diría: Mi amor quedate tranquilo que va a estar todo bien. Va a ser difícil, pero te vas a convertir en la sirena que siempre quisiste ser”.

–¿Cómo nació la idea de hacer “Magenta”?

–Mi obra nació después de ver a Susy Shock en las Postas Sanitarias Culturales de MU, en plena pandemia, iba a verla siempre. Susy es como un hada madrina, es sabia, amorosa, es mi referente. Yo pensaba hacer la sirena de Disney y Susy me dijo: “¿Por qué no inventás tu propia sirena?”, y esa misma noche escribí la obra. Magenta la dirigí yo, escribí el libreto, las letras de las canciones, me encargué también de la escenografía y el vestuario, la música es de Lucas Iriarte y los títeres los hizo Giancarlo Scrooco.

–Imagino que esta obra te permitió conocer otras historias…

–Sí. En una oportunidad, me escribió la mamá de un nene de cinco años contándome que su hijo ama las sirenas y tuve la oportunidad de regalarle a ese nene dos muñecos de papel maché que hice de la sirenita de Disney, eso para mí fue encontrarme con mi pasado. La obra también la vieron muchas infancias trans. Abrazar a Lulú (Luana, la primera niña trans en obtener un DNI de acuerdo a cómo se autopercibe) fue hermoso, ella que está empezando a vivir su adolescencia con 13 años y yo con 35 años, en el supuesto límite de la vida (porque ésa la expectativa de vida de las personas trans). Para este mundo, yo tendría que estar muerta y ella no podría elegir la infancia que quiere. Pero no, las dos rompimos un paradigma, rompimos una regla en ese abrazo. Creo que es importante crear herramientas para que las infancias trans tengan donde reflejarse.

--Como actriz ya tenés experiencia en series y novelas que llegan a un público masivo: Un gallo para Esculapio,  Pequeña Victoria y  El Marginal. ¿Cómo considerás que está representada la figura de una trans en ese mundo?

--Es cierto que en el contexto de las cárceles suele suceder lo que la serie El Marginal muestra, pero el papel que tuve en esa producción no es algo que a mí me represente, se muestra el morbo y la cosificación a la que estamos sometidas las travestis y trans. Claro que acepté porque soy actriz y es trabajo. Pero soy optimista, creo que de a poquito las personas trans y no binaries están empezando a aparecer en las ficciones de todos los países, y eso me alegra. Las mujeres trans y las travestis van saliendo de ese lugar oscuro que, en general, siempre ocupan. Ahora en muchas series internacionalmente inclusive, están ocupando otros espacios. Es un camino que de a poco se va abriendo y ayuda un montón a que las personas cis entiendan o nos vean de una manera diferente a lo que creen o creían que somos. Hasta en las series de superhéroes hay una superheroína trans, por ejemplo en Supergirl. Estamos empezando a ocupar otros lugares, otros roles. Obviamente como todo cambio genera resistencia de un lado y de otro aceptación pero es ir paso a paso, mostrando que estamos en igualdad de condiciones de poder interpretar un montón de papeles e historias diferentes que no tengan que ver con la oscuridad. 

--En un mundo tan hostil para el colectivo, ¿cómo son las relaciones sexoafectivas, se generan vínculos amorosos? 

--El conflicto es que en mi caso que soy una mujer trans heterosexual los hombres siempre nos quieren ocultar pero una va aprendiendo. Cuando empecé mi transición creía que no podía disfrutar de mi genitalidad y que estaba mal, es otra de las violencias que pasamos. Estamos puestas en un lugar de fantasía, morbo e hipersexualización, cosa que detesto. Yo no quiero ser el morbo ni la fantasía de nadie. Cuando salgo posando en bikini en Instagram no lo hago para calentar, simplemente, lo hago porque estoy feliz de verme con todo lo que me costó ser esta que soy hoy. Mi cuerpo es mi gran triunfo, levantarme, verme en el espejo y sentirme hermosa después de años de sentirme horrible es mi triunfo. Me lo merezco por tantos años perdidos de no poder aceptarme y ser feliz con lo que soy. Nosotras, las disidencias tenemos una valentía que el hombre hetero cis machista no tiene. Y estoy orgullosa de lo que tengo y de lo bien puesto que lo tengo.

¿Quién es Sofía?

Oriunda de la localidad bonaerense de Lanús a los 16 años debutó en lo que fue su primer trabajo, la obra “El fantasma de Canterville”, dirigida por Pepe Cibrián y partir de ese momento no paró, viajó por el mundo haciendo teatro y en 2017 comenzó a desempeñarse como actriz en el mundo audiovisual.  

Ese mismo año trabajó en la serie “Un gallo para Esculapio” y luego en la novela “Pequeña Victoria”, emitida por Telefé. También participó de las temporadas dos, tres y cinco de la serie “El Marginal”, y filmó dos películas que aún no fueron estrenadas. 

Además de trabajar en publicidades, este año Sofía brilló en “Crianzas”, el musical basado en el libro de Susy Shock que se pudo ver en el Teatro Picadero (dirigido por Valeria Grossi, con dirección musical de Carlos Gianniy). El año pasado estrenó una obra de su propia autoría (“Magenta, una sirena más allá del mar”) donde les habla a las infancias trans en la cálida intimidad que brinda el escenario de la Trinchera Boutique de MU. Un gran plan a la gorra para estas vacaciones de invierno que podrá verse el domingo 31 de julio a las 15.
 

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