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Santiago Beltrán: Una Vida Apagada por el Gatillo Fácil

por Revista Cítrica
Fotos: Rodrigo Ruiz
28 de agosto de 2025

Santiago Beltrán tenía apenas 15 años cuando su vida fue brutalmente arrebatada. El 29 de junio en Moreno, la Policía Federal lo baleó con siete disparos. Su tío, con el dolor a flor de piel, alzó la voz en la 11ª Marcha contra el Gatillo Fácil en Plaza de Mayo, denunciando no solo la muerte de su sobrino, sino el horror que se multiplica en cada vida que las balas del Estado apagan.

Según el desgarrador relato de su tío, los agentes no se limitaron a dispararle: intentaron que Santiago, ya agonizante, tomara un arma. Tras el ataque, lo dejaron desangrándose en el hospital. En su hogar, la familia conserva lo único que les queda de él: su ropa empapada de sangre.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Además del dolor por la pérdida, la familia tuvo que enfrentar la revictimización mediática. Los medios de comunicación los tildaron de narcotraficantes y delincuentes, a pesar de ser una familia de trabajadores, con el tío y la hermana de Santiago dedicados a la enseñanza del folclore. La familia se vio obligada a desmentir públicamente las mentiras, una lucha extenuante contra medios que "dicen lo que se les canta al culo" y que, según el tío, buscan tapar la verdad.

El dolor se agrava con un detalle escalofriante de la pericia: un disparo frontal. Según el relato, Santiago murió de un paro cardíaco, del susto, antes de que las balas lo mataran. Un joven de 15 años, que se bajó del auto y se encontró de frente con la muerte, una muerte que llegó primero por el terror.