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“El Poder Judicial es profundamente clasista, selectivo y racista”

por Revista Cítrica
Fotos: Agustina Salinas
27 de mayo de 2026

Abogada, escritora y militante incansable, analiza el retroceso de los derechos sociales, el elitismo de los tribunales y los peligros de una sociedad que empieza a tolerar la crueldad como política de Estado. Entrevista de “No es por ahí”, el stream de Posdata y Revista Cítrica.

Claudia Cesaroni es abogada, magíster en Criminología, escritora y docente. Su trayectoria está marcada por una defensa inquebrantable de los derechos humanos en los contextos más hostiles: las cárceles y los institutos de menores. Con una vasta experiencia en la gestión pública y la militancia social, Cesaroni asegura que, aunque los libros le dieron la teoría, las lecciones más profundas y humanas las aprendió recorriendo los pabellones y escuchando a los adolescentes privados de su libertad. Esa sensibilidad, sumada a un rigor técnico implacable, la ha convertido en una voz imprescindible –y a veces incómoda– en el debate sobre la seguridad y el punitivismo en Argentina.

La entrevista que compartimos sucedió al aire de “No es por ahí”, el stream de Cítrica en el canal de YouTube de Posdata (emisión quincenal, los jueves a las 20).

–¿Alguna vez te dijeron “no es por ahí”?

–Sí, no sé si exactamente con esa frase, pero con ese sentido, muy probablemente sí. Me ha pasado muchas veces. Recuerdo especialmente cuando empecé con el tema de la Masacre del Pabellón Séptimo, por el año 2011. Era un caso de presos comunes masacrados en plena dictadura. Cuando empecé a investigarlo para escribir un libro y llevarlo a la Justicia, el eco general era “No, pero son presos comunes; no te van a dar bola, nunca se va a declarar como delito de lesa humanidad”. Mi reacción natural cuando me dicen que algo no es posible, es insistir. Por eso lo hice.

–Te afiliaste a la Juventud Comunista a los 15 años y hasta fuiste brigadista en la Revolución Sandinista. ¿Cómo fue esa experiencia?

–¡Han visto mi prontuario! (Risas.) Sí, fui con una brigada organizada por la Federación Juvenil Comunista, la Fede: la Brigada San Martín. Éramos unos 120 jóvenes que fuimos a colaborar con la Revolución Sandinista, en enero y febrero de 1986. Fue una experiencia hermosa.

–¿Sentís que los chicos de 15 años hoy están en otra frecuencia?

–No me atrevo a generalizar. Mi generación, la clase '62, está muy marcada por la dictadura y Malvinas. Somos los que pasamos la secundaria en dictadura; no somos ni los jóvenes de los 70 ni los que entraron de lleno en la democracia del '83. En mi último libro, 1933-1983: Crecer en tiempos turbulentos, cuento que nosotros también hacíamos política en plena dictadura, íbamos a recitales y nos organizábamos con todas las dificultades del caso. Quizás hoy la política se ha corrido de lugar. Para nosotros, lo novedoso y atractivo era volver a vivir en democracia.

–¿No sentían miedo al militar en esa época?

–Creo que éramos un poco inconscientes. Nuestra organización no estaba en la lucha armada, pero igual era peligroso. Tengo compañeros, como Inés Ollero, que desaparecieron solo por tener prensa partidaria encima. Yo andaba todo el tiempo con revistas y volantes. Recuerdo pasar por la puerta de la comisaría en Quilmes y sonreírle al policía pensando que esa normalidad me protegía. Era un compromiso que nacía de adentro, nadie nos obligaba.

–¿Cómo ves la calidad de la democracia actual? Estás muy activa en redes sociales analizando las sesiones legislativas.

–Estoy un poco obsesionada con las comisiones legislativas. Me impresiona la escena política que se desarrolla ahí, porque es la casa de la democracia, el lugar donde se discuten las leyes que después estamos obligados a cumplir. Veo con mucha impotencia cómo se discute frente a sectores que usan un discurso muy perverso y violento. El Poder Legislativo a veces parece una fachada, una escenificación donde se invita a expertos a dar argumentos técnicos y después se vota lo que ya estaba decidido de antemano. El sistema de controles entre poderes no está funcionando.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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–También sos muy crítica con el Poder Judicial. ¿Qué te genera el panorama actual?

–El Poder Judicial es profundamente clasista, selectivo y racista. Eligen qué casos tomar y cuáles estigmatizar, no tienen perspectiva de género ni de infancia. Además, es un poder que funciona por linajes, no hay un ingreso democrático. Son familias que estudiaron en las mismas escuelas y se van ubicando entre ellos. Es un universo ajeno para la mayoría de la gente, especialmente para los adolescentes humildes que, cuando caen en el sistema, no entienden lo que se les dice, no por falta de capacidad, sino porque es otro lenguaje.

–El tema de la baja de la edad de punibilidad siempre vuelve. ¿Por qué crees que no soluciona nada?

–Primero, hay que aclarar que no hablamos de jóvenes en abstracto, sino de adolescentes, niños de 14 años. La cantidad de delitos graves cometidos por chicos de esa edad es ínfima. Lo que sucede es que, al calor de la desigualdad y la falta de acceso a derechos, muchos salen a chorear para comer o por el consumo. Eso no se resuelve con el sistema penal. A esos pibes hay que darles escuela, abrazo, comida y juego. Si bajamos la edad a los 14 porque hubo un caso grave, mañana habrá uno de 13 y pediremos bajarla de nuevo. Es un círculo vicioso de crueldad.

–¿Qué opinas sobre la serie "En el barro"?

–Cuando conocés el mundo de las cárceles te das cuenta de que no son monstruos, ni hay que romantizarlos, ni son Tumberos, ni son como en En el Barro. O sea, son personas y muchas de ellas son personas muy solidarias. Lo que también aprendí o traté de entender es cómo ese dolor del encierro tiene múltiples expresiones y se reproduce de una manera que a veces desde afuera no se ve. En programas como En El Barro o El Marginal trabaja gente que amo y respeto. Ahora las series en sí no me gustan. Me parece que que producen justamente un efecto muy jodido porque construyen una idea de la persona privada de la libertad como un monstruo o como una persona arruinada y rota. Y quien ve eso probablemente diga: “Que estas personas no salgan más de la cárcel”. Pero en la cárcel pasan otras cosas. En la cárcel se estudia, en la cárcel se crea, en la cárcel se dialoga, en la cárcel se ama. En la cárcel hay encuentros, con los hijos y las hijas, se los recibe, se les hacen jueguitos, se cuentan cuentos. Se pelea, se lucha por los derechos. Me parece que esa construcción de una cárcel que hacen en esas series es puro morbo.

–¿Ves un avance del punitivismo en la sociedad?

–Sí, lamentablemente se expande como una mancha de aceite. No sólo en lo penal, sino también en las escuelas, donde estamos volviendo a una lógica expulsiva y sancionatoria. Se tramita la pobreza con represión. Si alguien vende medias en la calle porque no tiene otra opción y la Policía lo trata como a un criminal, estamos creando una caldera. Es muy doloroso ver cómo se utiliza el dolor de las víctimas para avanzar en reformas regresivas que no traen más seguridad, sólo más violencia.

Link a la entrevista en YouTube

Motivos para no bajar la edad de punibilidad

Antes de la sanción del Régimen Penal Juvenil en el Congreso de la Nación, una ley votada sin debate social y de manera exprés en ambas cámaras legislativas, Claudia Cesaroni publicó en el blog del Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC) un texto argumentando con claridad su posición en contra de la baja de la edad de punibilidad. Algunos de sus fundamentos:

*“Está en consonancia con la expansión del Estado Penal y el dinamitamiento del Estado social que plantea Milei: no vino a destruir TODO el Estado, sino SOLO el Estado que cuida, abraza, protege, enseña, acompaña, mientras aumenta al Estado que castiga y provoca dolor”.

*“En el Derecho Internacional de los Derechos Humanos rige el principio de no regresividad y de progresividad en los derechos: está prohibido regresar a instancias anteriores de la cobertura de un derecho, y sólo se puede avanzar en dicha cobertura.”

*“La franja de adolescentes que al día de hoy NO es punible, es decir, los de 13, 14 y 15 años, pasa de no tener ninguna expectativa de pena, a tener una pena posible de 20 AÑOS.”

*“Estamos hablando de niños y adolescentes, que este gobierno pretende exhibir como criminales monstruosos, al mismo tiempo que es aliado a nivel internacional de un personaje como Benjamin Netanyahu, un verdadero genocida de niñas, niños y bebés. El nivel de hipocresía es insostenible.”

*“NO se pueden aplicar penas de prisión perpetua, no hay ninguna novedad. Pero el proyecto establece una pena altísima: VEINTE AÑOS, para toda la franja de adolescentes, desde los 13 a los 17 años.”

*“Cada hecho protagonizado por un niño o una niña (peleas en una escuela, pequeños hurtos, amenazas, etc.), que forman el cotidiano de millones de niños y niñas, pasarán a ser materia penal, sobre todo si son niñas y niños pobres.” 

*“La Observación General 24 del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas, sobre la Administración de Justicia y los niños  expresamente desalienta la utilización del sistema judicial, y con especial énfasis el sistema penal para abordar las conductas de niños y niñas, y además establece principios de lo debe de ser un régimen penal para adolescentes: pena de prisión como último recurso y por el plazo más breve que proceda; trato diferenciado; revisión periódica de las penas y sistema de justicia especializado. NINGUNO DE ESTOS CUATRO PRINCIPIOS ESTÁ PRESENTE EN ESTE PROYECTO.”

*“Nadie que pase por una institución del sistema penal sale sin huellas, a veces en el cuerpo, casi siempre en su psiquis. Y las huellas son más profundas y dolorosas cuando se provocan en niños y adolescentes cada vez más chicos.”

*“Casi siempre que un adolescente está inmerso en una situación violenta, es porque alguien con más edad y con más poder, lo ha utilizado. Un niño de 13, 14 o 15 años difícilmente robe un auto para cometer otros delitos. El mismo gobierno reconoce que 'son utilizados por bandas criminales'. Y en vez de protegerlos, en tanto víctimas de esa utilización, propone castigarlos por ser vulnerables y utilizables.”