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Cartoneros marcharon por 6.500 puestos de trabajo en riesgo: “No somos descartables”

por Revista Cítrica
20 de agosto de 2026

Miles de recuperadores urbanos se movilizaron desde Plaza Almagro hasta Once contra el pliego de licitación que, según las cooperativas, amenaza la continuidad laboral de 6.500 trabajadores. Reclaman sostener el modelo de reciclado con inclusión social construido durante más de dos décadas.

Miles de cartoneros y cartoneras marcharon este miércoles desde Plaza Almagro hasta la estación Once para reclamar por la continuidad de sus puestos de trabajo y rechazar el nuevo esquema de gestión de residuos secos que impulsa el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La movilización fue convocada por la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR-UTEP) y tuvo como eje la situación de 6.500 trabajadores y trabajadoras de la economía popular, cuyos puestos, según denuncian las cooperativas, quedarían en riesgo si avanza el pliego de licitación presentado por la administración porteña.

Las columnas avanzaron hacia Once bajo una consigna que sintetizó el planteo de las organizaciones: “Sin cooperativas, no hay reciclado con inclusión”.

El reclamo no se limita a una discusión sobre el funcionamiento del servicio de residuos. Para los cartoneros, está en juego la continuidad de una fuente laboral que permitió que miles de familias construyeran sus ingresos a partir de la recuperación de materiales reciclables.

Las cooperativas cuestionan los requisitos de la licitación

Uno de los principales puntos de conflicto es el contenido del nuevo pliego de licitación para la gestión de residuos secos.

Las cooperativas sostienen que las condiciones exigidas son difíciles o imposibles de cumplir para las organizaciones que actualmente participan del sistema. Entre los requisitos cuestionados mencionan la necesidad de contar con una determinada capacidad de facturación, flotas propias de camiones y la titularidad de Centros Verdes.

Según la denuncia de las organizaciones, esas condiciones podrían dejar afuera a las cooperativas que actualmente realizan las tareas de recuperación urbana y facilitar el ingreso de empresas privadas al servicio.

El planteo de los cartoneros es que el sistema no puede ser evaluado solamente por su capacidad operativa o económica, porque detrás de la recuperación de residuos existe una estructura laboral que involucra a miles de personas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Estamos defendiendo nuestro trabajo”

Durante el acto realizado en la estación Once, Sergio Sánchez, referente de la FACCyR, destacó el impacto que tendría para las familias la pérdida de estos puestos.

“Estamos defendiendo nuestro trabajo y el derecho de más de 7.000 familias a seguir reciclando”, expresó frente a los manifestantes.

La diferencia entre las cifras de 6.500 trabajadores y más de 7.000 familias aparece en las propias expresiones de las organizaciones, que buscan dimensionar el alcance familiar y comunitario del conflicto.

Para los cartoneros, la discusión sobre el nuevo esquema de residuos implica definir quiénes tendrán la posibilidad de continuar trabajando dentro del sistema y bajo qué condiciones.

Más de dos décadas de trabajo en el reciclado

Las organizaciones sostienen que los recuperadores urbanos llevan más de dos décadas formando parte del sistema de reciclado de la Ciudad.

Su tarea comienza en las calles, donde los cartoneros recuperan materiales que luego son separados y clasificados para su posterior aprovechamiento.

Desde FACCyR remarcaron que fueron los propios recuperadores quienes impulsaron durante años la separación de residuos y la recuperación de materiales antes de que la economía circular se transformara en una política ampliamente discutida.

Sergio Sánchez afirmó que los cartoneros trabajaron “mucho antes de que la Ciudad hablara de economía circular” y que fueron ellos quienes organizaron la separación en origen y evitaron que toneladas de materiales terminaran enterradas en el CEAMSE.

La defensa del trabajo, por lo tanto, aparece vinculada directamente con la defensa de un modelo de reciclado que las cooperativas consideran construido desde abajo.

“No somos descartables”: el reclamo ambiental detrás de la protesta

Durante la marcha también apareció con fuerza el argumento ambiental.

Los cartoneros sostienen que el sistema de cooperativas no solamente garantiza ingresos para miles de familias, sino que también permite recuperar materiales que de otra manera terminarían enterrados.

En el acto, los manifestantes expresaron una frase que condensó esa posición: “No somos descartables, somos trabajadores que cuidamos el ambiente”.

Las organizaciones vinculan la defensa del empleo con la continuidad del reciclado con inclusión social. Según su planteo, cualquier modificación del sistema debería contemplar simultáneamente el impacto laboral y el resultado ambiental de la recuperación de residuos.

El conflicto, de esta manera, involucra dos dimensiones que las cooperativas consideran inseparables: el trabajo de los recuperadores urbanos y la cantidad de materiales que efectivamente se recuperan para su reciclaje.

Las cooperativas denuncian un deterioro previo del sistema

Las organizaciones también cuestionan el estado actual de la infraestructura destinada al reciclado.

Según denunciaron, el recorte de fondos para logística y mantenimiento deterioró el funcionamiento del sistema. En ese contexto mencionan el incendio del Centro Verde de Barracas, que permanece sin reparar desde hace dos años.

Para las cooperativas, las deficiencias actuales no pueden utilizarse como argumento para justificar un cambio hacia un esquema privado. Jesica Alfonzo, presidenta de la cooperativa Amanecer de los Cartoneros, denunció que el Gobierno porteño habría desfinanciado la logística y luego utilizado esas dificultades como argumento para avanzar con la privatización.

La discusión sobre la infraestructura se suma así a la disputa por las condiciones de la futura licitación.

El vencimiento del contrato aumenta la incertidumbre

Otro elemento que acelera el conflicto es el vencimiento del contrato vigente para la gestión de residuos, previsto para septiembre.

Las cooperativas reclaman definiciones antes de que se concrete el nuevo esquema y advierten que la transición puede determinar el futuro laboral de miles de trabajadores.

La movilización buscó instalar el reclamo antes de que avance el proceso de licitación y exigir que las organizaciones de recuperadores sean contempladas dentro del modelo que adopte la Ciudad.

Para los cartoneros, no se trata solamente de conservar un contrato o una modalidad administrativa: se trata de garantizar que quienes actualmente viven de la recuperación de materiales puedan continuar haciéndolo.

Qué está en juego para las familias cartoneras

El eje principal del reclamo es laboral. Las organizaciones estiman que 6.500 puestos de trabajo están en riesgo si el nuevo esquema deja afuera a las cooperativas.

Detrás de esos puestos aparecen miles de familias que dependen directa o indirectamente de esa actividad.

Los cartoneros plantean que la eventual salida de las cooperativas tendría un impacto inmediato sobre trabajadores de la economía popular que encontraron en la recuperación de residuos una forma de generar ingresos.

Por eso, las consignas de la marcha combinaron el rechazo a la privatización con la defensa del reciclado con inclusión social.

La disputa por el modelo de reciclado en la Ciudad

El conflicto enfrenta dos visiones sobre cómo organizar la recuperación de residuos secos.

Las cooperativas defienden el esquema basado en recuperadores urbanos organizados y sostienen que el reciclado debe mantener una dimensión social y laboral. Del otro lado, el Gobierno porteño impulsa un nuevo proceso de licitación para reorganizar la gestión del servicio.

Las organizaciones cuestionan que los requisitos económicos y operativos puedan dejar fuera a quienes actualmente trabajan en el sistema.

El resultado de la licitación será determinante para conocer si las cooperativas continúan ocupando el lugar que tuvieron durante las últimas dos décadas o si se modifica la estructura de gestión de los residuos secos en la Ciudad.

Una movilización que busca frenar el avance del nuevo esquema

La marcha desde Plaza Almagro hasta Once tuvo como objetivo visibilizar el conflicto antes del vencimiento del contrato vigente.

Con carteles, banderas y consignas, los trabajadores reclamaron que cualquier modificación del sistema contemple la continuidad de los puestos laborales y el trabajo realizado por las cooperativas.

La consigna “Sin cooperativas, no hay reciclado con inclusión” sintetizó el planteo de los manifestantes: para las organizaciones, el reciclaje y la inclusión laboral forman parte de un mismo sistema que no debería ser separado.

Conclusión

Miles de cartoneros y cartoneras marcharon para defender 6.500 puestos de trabajo que, según las cooperativas, están en riesgo ante el nuevo esquema de gestión de residuos secos impulsado por el Gobierno porteño. Las organizaciones cuestionan los requisitos del pliego de licitación, reclaman sostener el reciclado con inclusión social y advierten que el contrato vigente vence en septiembre.

El conflicto involucra también el futuro de un sistema de recuperación de materiales construido durante más de dos décadas y sostenido por cooperativas de recuperadores urbanos.