A los 72 años, Ana Tapia no descansa. Activista desde la adolescencia y hoy referente en “Jubilados Insurgentes”, carga en su cuerpo las marcas de la represión y en su voz, la convicción de que envejecer con derechos es pelear todos los días. Su historia revela cómo la discriminación por edad, la pobreza y el derecho a la protesta se entrecruzan en la Argentina de hoy.