Compartir

Un abrazo para defender al parque y a la cultura

por Revista Cítrica
16 de febrero de 2019

La organización y la cultura, es la respuesta de feriantes, vecinas y vecinos y la comunidad educativa del Normal 4 frente al negociado inmobiliario que se pretende llevar adelante en el Parque Rivadavia.

Más de dos mil personas se acercaron hoy al Parque Rivadavia, muchas de las cuales marcharon con un libro en la mano. Eso, la organización y la cultura, es la respuesta de feriantes, vecinas y vecinos y la comunidad educativa del Normal 4 frente al negociado inmobiliario que pretende llevar adelante el Gobierno porteño, que insiste en hacer un tajo que cruce de lado a lado el histórico parque: la calle Beauchef.

Desde el Ministerio de Espacio Público, que está a cargo de la obra pero que ni siquiera puso un cartel ni informó los plazos, ni el presupuesto ni el nombre del profesional o empresa responsable por los trabajos que ya comenzaron, dicen que la decisión tiene que ver con “aliviar el tránsito”.

Sin embargo las explicaciones no le cierran a cientos de vecinos, ni los puesteros ni mucho menos a quienes mandan a sus hijos al Normal 4, que si la obra se concreta perdería su salida de emergencia que da al parque y las aulas, que hoy dan a los árboles (algunos ya fueron removidos), darían a una calle muy transitada.

Pero no es sólo eso.

También son las maneras de llevar adelante obras que, en teoría, son para los vecinos. No existe la información ni la consulta necesaria, y los puestos fueron removidos a la fuerza a la vereda de Avenida Rivadavia: varios sufrieron roturas y se arruinaron decenas de libros y cidís por el traslado y por el agua y el sol.

Antes, los casi 100 puestos históricos, donde se consiguen libros y discos incunables, estaban bajo un tinglado y tenían medidores de luz y agua. Ahora no sólo no tienen luz, agua ni baño: si no que están todo el día a la intemperie (lo que impide que algunos días los feriantes puedan trabajar, sobre todo cuando llueve) y bajo el ruido insoportable de sirenas y bocinas de una de las avenidas más transitadas de la Ciudad.

“El trasfondo es achicar las ferias. Sobre todo de índole cultural, y más si son populares. Está pasando en San Telmo, en Plaza Francia, en Parque Centenario. A la peña folclórica de Costanera Sur hace unos días le cayeron varios patrulleros por una supuesta denuncia de ruidos molestos. Estos tipos están en contra de la cultura”, dice Pablo Torres, vecino de Caballito hace 22 años y puestero del Parque Rivadavia hace dos décadas.

“Lo de la calle es un negociado inmobiliario. Mi hija aprendió a andar en bicicleta ahí, en ese playón. Mi hijo cambia figuritas ahí, donde ahora quieren hacer una calle”, señala con melancolía y nada de resignación Pablo, porque junto a otros puesteros, organizaciones de vecinos y madres y padres de la cooperadora de la escuela se organizaron y lograron interponer un recurso de amparo que, por el momento, tiene detenidas las obras. “Nos juntamos para evitar que atenten contra otro parque que en realidad tendría que ser nombrado patrimonio cultural. Dicen que no tienen plata para ponernos baños, y quieren gastar una fortuna en hacer una calle que nadie pidió”.

En el abrazo de este mediodía, también se recordó a Jorge Di Lorenzo. Jorge tenía 60 años y 36 de puestero en el Parque Rivadavia. “La mudanza del puesto lo afectó mucho. Estaba muy nervioso porque le negaban el permiso y pasaban tres veces por días inspectores a tomar lista,como si fuéramos delincuentes. Incluso un día durmió dentro del puesto. Y el 24 de enero, un día de mucho calor, se descompesó acá, en el puesto”, cuenta su hijo Franco, a cargo del puesto 42 desde ese día en que murió su padre por tres paros cardiorespiratorios. “Mi papá no aguantó más esta situación. La luchó todo lo que pudo”. Su hijo y sus compañeros, dicen que además de en defensa del Parque, "esta lucha la seguiremos hasta final en memoria de Jorge".