La lucha de Rosa: tiene 69 años y quieren desalojarla de su chacra

por Ricardo Serruya (Desde Santa Fe)
Fotos: Mariana Rodríguez
16 de mayo de 2021

Violando leyes y fallos judiciales, una cooperativa de la localidad santafesina de San Justo pretende dejar en la calle a Rosa Mohylnyj, una mujer que hace 30 años cría anímales y produce de manera agroecológica. La solidaridad de vecinos y organizaciones, y la necesidad de que la Justicia actúe sin condicionamientos.

Rosa Mohylnyj tiene mirada penetrante y ojos transparentes. Su cara y sus manos demuestran que el tiempo pasó por su cuerpo. Vive hace 30 años en la zona rural de la ciudad de San Justo, en el norte de la provincia de Santa Fe. Es una campesina de la Agricultura Familiar y del Frente Agrario de la CTA. Y dice: “Fui feliz viviendo en el campo, pero ya no lo soy: acá se murió mi marido sin siquiera poder hacer algo y también mi hijo”. Rosa lo cuenta con calma, aunque reconoce que la tristeza la desgarra.

El marido de Rosa era Pedro Oroño. Ambos trabajaban en la Cooperativa Cremera 214, que proveía productos a Sancor, hasta que en 1992 la gran empresa lechera se fue de San Justo y la cooperativa debió cerrar. Menemismo explícito.

Como tantas historias de lucha de nuestro país, Rosa y Pedro debieron empezar de nuevo. “El gerente de la cooperativa cremera nos sugirió que nos quedemos en el lugar a vivir y a cuidar las instalaciones. Pagábamos un alquiler y criábamos vacas, ovejas, gallinas”, relata Rosa sin hacer esfuerzos por recordar. En ese lugar nacieron sus seis hijos y forjó su propia historia, que como todas sabe de momentos dulces y amargos. 

En 2016, Rosa recibió dos golpes de los que todavía no se repone. En febrero murió su marido. En agosto, uno de sus hijos. “Las fumigaciones los mataron –asegura Rosa–. Eran sanos, vivíamos bien, hasta que los campos de soja y trigo se instalaron acá cerca y nos arruinaron la vida”.

Rosa y su marido trabajaban en la Cooperativa Cremera 214, que proveía productos a Sancor, hasta que la empresa láctea se fue de San Justo en 1992

Hoy Rosa sigue peleando. Pero como David frente a Goliat, la pelea es entre pobres y poderosos. El Goliat de esta historia es la Cooperativa Federal Agrícola de San Justo, que desde hace tiempo quiere quedarse con la pequeña chacra donde hoy Rosa vive y produce alimentos de manera agroecológica: cría cerdos, ovejas, tiene más de 100 gallinas y pollos. De esa producción genera sus únicos ingresos.

Esta lucha comenzó en 2010, cuando “un abogado de apellido Maradei, sin orden judicial, se presentó donde vivo con la intención de desalojarme”. Desde ese día no pararon. Hubo muchos intentos que aún continúan y solo la solidaridad de vecinos, abogados, gremios y organizaciones ambientales de esa ciudad, como Muyuqui, lograron frenar esos cínicos intentos. 

Como en tantos tramos de nuestra historia, la solidaridad y la movilización frenaron la prepotencia.  

Hoy, nuevamente, quieren desalojarla

Inicio y final de una persecución 
1992 fue un año clave. Campesinos del norte santafesino peleaban por no ser desalojados y se movilizaban hasta la Plaza de Mayo de la ciudad de Santa Fe, frente a la casa de Gobierno, para pedirle al poder político que los ampare. Rosa se enteró y también fue. Allí conoció a los abogados Iván Bordón y Guillermo Munné, quienes representaban a los trabajadores de la tierra. Desde ese día, también la representaron a ella. 

El resultado  fue la ley 13.334, sancionada en la legislatura santafesina el 26 de diciembre de 2012. Esa ley declaró “la emergencia en materia de propiedad y posesión de las tierras ocupadas por los pequeños productores, familias de trabajadores rurales o campesinos que acrediten una ocupación efectiva, ininterrumpida y continuada, pública y pacífica, del predio rural por un término superior a 10 (diez) años”. 

La normativa fue prorrogada en varias oportunidades y hoy todavía sigue vigente. La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe falló que, mientras esté vigente esa ley, no se puede desalojar. Es el paraguas que contiene a Rosa y a su familia.

Sin embargo, en reiteradas oportunidades la Cooperativa Federal Agrícola de San Justo intentó adueñarse de ese campo, que tiene cuatro hectáreas y de las cuales Rosa solo pretende quedarse con media hectárea

Desde 2010, la Cooperativa Federal Agrícola de San Justo intenta quedarse con ese campo, que tiene cuatro hectáreas. Rosa solo pretende quedarse con media. 

La voracidad es ciega y cínica: los “cooperativistas” quieren todo. Se basan en la Ley de Cooperativas 20.337, sancionada el 2 de mayo de 1973, en la que uno de los artículos reza que solo otra cooperativa puede hacerse cargo de los bienes dejado por una anterior. 

Muy sujetos a la norma olvidan otras leyes y fundamentalmente el principio motor de toda cooperativa: la solidaridad y el sentido humanitario.

El lunes 10 de mayo un mensaje de voz apareció en los teléfonos de muchos vecinos de San Justo. Era la voz de Rosa. Contaba, con mucha angustia, que –una vez más– abogados del estudio Maradei se habían presentado en su chacra junto a un oficial de Justicia y una secretaria del Juzgado para hacer una serie de constataciones: estaban ultimando las condiciones de su desalojo.

Rosa tiene 69 años, con ella viven dos de sus hijos y hoy está muy mal. Teme por su futuro. Una resolución de la jueza Celia Graciela Bornia del Juzgado Nº 27 de San Justo pretende desalojarla. Sin embargo, una vez más, una telaraña de solidaridad se teje alrededor de Rosa. Como David pelea con su honda frente a los poderosos de hoy.

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