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Gatillo fácil en Navidad: "Nunca actúan así con los transas”

por Revista Cítrica
30 de diciembre de 2025

El asesinato de Gabriel González a manos de la fuerza porteña reaviva las denuncias por violencia institucional en los barrios populares. Testigos y familiares denuncian que la policía "cazó" a la víctima, plantó pruebas falsas y obligó a lavar la escena del crimen.

El pasado 25 de diciembre, cuando casi todo el país disfrutaba de la Navidad en familia y con su gente querida, la Policía de la Ciudad asesinó a Gabriel González, vecino de la Villa 20 de Lugano. Al igual que ocurrió hace dos años con Facundo Molares, el hecho sucedió en la vía pública y a plena luz del día. La fuerza, ahora bajo el mando político de Jorge Macri y el control operativo del ministro de Seguridad, Horacio Giménez, acabó con la vida de un trabajador en un nuevo caso de gatillo fácil que lxs vecinxs exigen no quede impune.

El crimen ocurrió en Navidad, tras una discusión en la intersección de las calles Chilavert y Araujo. En medio de la intervención, un efectivo le disparó a González con una escopeta en la zona abdominal a corta distancia. El operativo dejó, además, a otros vecinos heridos, dos personas detenidas y a Nelly, compañera de Gabriel, hospitalizada con custodia policial tras recibir impactos de bala de plomo.

 

Un discurso que autoriza el disparo

Gabriel no es un número, es el reflejo de una violencia que se siente legitimada por un discurso oficial que respalda el uso desmedido de la fuerza. Mientras una parte de la ciudad brindaba, en el sur se lloraba a un padre fusilado. La "seguridad" prometida por la gestión actual se reveló, una vez más, como una cacería dirigida hacia lxs mismxs de siempre.

Nahiara, sobrina de la víctima, denunció que los detenidos fueron "verdugueados" durante todo el traslado. "Aún no identificamos al que mató a mi tío", afirmó, y agregó un dato escalofriante: "La Policía obligó a los vecinos a baldear el lugar del crimen con la excusa de que no podía haber sangre, borrando pruebas fundamentales".

Por su parte, Juan, vecino del barrio, señaló la arbitrariedad policial: "Nunca actúan así con los transas, pero a los vecinos nos requisan de a montones y nos tratan mal. Villa 20 es una zona liberada".

 

"Lo mataron porque tienen un uniforme"

La familia desmiente tajantemente la versión oficial, que intentó instalar que Gabriel estaba armado o que agredía a su hijo. "Quisieron decir que tenía un cuchillo, pero estaba desarmado. En los videos se ve que él se aleja, pero lo siguen para pegarle; se ensañaron", relató Nahiara.

Nelly, quien compartió 25 años de vida con Gabriel, brindó un testimonio desgarrador desde el dolor: “Lo asesinaron. Era un hombre trabajador que no le debía nada a nadie. Dicen que vienen a cuidar, pero vienen a insultar y a empujar porque tienen un uniforme. La ambulancia tardó una eternidad y él se desangró mientras los policías no nos dejaban acercarnos. No fue una pelea, fue un asesinato. Solo pido que no lo tapen”.

Un vecino que intentó auxiliarlo recordó los últimos momentos: “Cayó frente a mi puerta. Le tuve que atajar la herida del escopetazo con una almohadita durante horas. Mi hermana, que es enfermera, quiso hacerle RCP, pero los efectivos no nos permitieron asistirlo”.

 

El reclamo de justicia en las calles

Al día siguiente del crimen, la Villa 20 se movilizó para exigir justicia. Bajo la consigna de que "ser villero no es ser delincuente", amigxs y familiares recordaron a Gabriel como un hombre solidario que prestaba su camioneta para llevar a otrxs a trabajar. "¿Desde cuándo los asesinos de azul son los buenos y los laburantes son los malos?", se preguntaban durante la marcha.

La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) confirmó, tras el anticipo de la autopsia, que la causa de muerte fue una hemorragia interna y externa por proyectiles de munición múltiple en tórax y abdomen. Los impactos de armas largas fueron realizados a corta distancia, resultando letales a pesar de ser cartuchos de estruendo o antitumulto. Mientras se esperan detalles judiciales, el grito en el barrio es uno solo: "Basta de gatillo fácil".