El circo de todos los años: culpar de los incendios a una comunidad mapuche
por Revista Cítrica13 de enero de 2026
Rocío Brizuela de la comunidad Pulgar es una de las tantas víctimas de los incendios en la Comarca Andina. La acusaron en una conferencia de prensa de iniciarlos intencionalmente. Rocío perdió su vivienda y se le quemaron sus caballos. Un nuevo circo para culpar a una comunidad mapuche.
“Estoy en el ojo de la tormenta, pero tranquila porque no tengo nada que ver”, nos dice Rocío Brizuela después de entrar en confianza. Rocío no quería volver a dar entrevistas. Ayer habló por televisión y muchos medios de comunicación recortaron y editaron sus palabras para perjudicarla, para distorsionar la realidad, para hacer lo que hacen siempre con las comunidades mapuche. Estamos en la comunidad Pulgar, en Puerto Patriada, provincia del Chubut y Rocío está en el ojo de la tormenta porque el Fiscal Jefe de la Fiscalía de Lago Puelo Carlos Díaz Mayer y el Comisario General Andrés García montaron este lunes una conferencia de prensa para acusar a Rocío y a su comunidad de iniciar los incendios que azotan a toda la Comarca Andina y de los que habla todo el país. Y les allanaron las casas y les secuestraron los celulares. ¿En qué se basa la acusación? En que vieron a Rocío y a su familia sacar en su camioneta las pertenencias a horas de iniciarse el incendio. Parece que al Fiscal y al Comisario les parecía lógico que dejaran quemarse todas sus pertenencias…
No vamos a hacer tan irresponsables como Díaz Mayer y García. No vamos a distorsionar sus palabras. “Se observó bajar desde Puerto Patriada a dos camionetas cargadas de elementos personales tipo una mudanza, incluso varios elementos en cajas. Esto nos llamó la atención porque todos sabemos que la mayoría de los vecinos, debido a la virulencia con la que se inició el incendio, no alcanzaron a sacar siquiera su documentación personal en la gran mayoría de los casos. Esto llamó la atención de los investigadores, repito, porque parecía una mudanza, eran dos camionetas cargadas con elementos personales de una vivienda, prácticamente todos los elementos que podemos encontrar dentro de una vivienda”, explicó la investigación el Comisario General.
Para completar la acusación, García aseguró que se presentaron dos testigos de identidad reservada a “informar” que esas camionetas pertenecen a la comunidad Pulgar, ubicada camino a Puerto Patriada, a “escasos metros del lugar donde el perito detectó que se dio inicio al incendio”.
Unas camionetas en las tierras que habitan no es una prueba para un allanamiento ni para una denuncia. Lo hicieron igual. Rocío ni siquiera estaba cuando se inició el incendio. “Gracias a Dios, en el momento del incendio yo estaba trabajando. En mi trabajo hay cámaras, así que estamos haciendo todo lo posible para que entreguen las grabaciones. También estamos buscando si hay otros vecinos en la zona del lago que tengan cámaras y puedan aportar los videos”.
“Yo no tengo nada que ver. Quiero decir que soy totalmente inocente”, asegura Rocío y dice lo obvio: “No sé por qué dicen lo que dicen, ni en qué pruebas se basan”. Y por supuesto, admite que las camionetas son suyas, algo que ninguna investigación seria podría relacionar con el inicio de un incendio: “Hablan de dos camionetas; yo tengo dos Chevrolet y son las que se ven en las filmaciones. Me di cuenta de que hablaban de mí cuando mencionaron los allanamientos y los celulares de mis amigos”.
Después de sufrir el incendio, de perder al perro y al gato y de ver quemarse a sus caballos, el lunes 12 de enero por la mañana a Rocío la despertó la policía con una orden de allanamiento. “Vinieron en un montón de autos particulares y un patrullero. En el momento no entendimos mucho y dejamos que hicieran su trabajo. Preguntamos por qué estaban ahí y solo dijeron que era por la investigación del incendio. La orden ni siquiera tenía nombres ni un lugar específico. Al principio pensé que era algo general para todos los vecinos de La Patriada, pero después me enteré de que los allanamientos fueron simultáneos en mi casa y en dos casas de amigos que suelo visitar. Ahí me di cuenta de que la situación apuntaba directamente hacia mí”.
EL DÍA DEL INCENDIO
"El día del fuego yo estaba trabajando en Puerto Quintín. Cuando salí, busqué a mi pareja y fuimos un rato al lago. Al salir, vimos una columna de humo muy grande. En la entrada del lago ya estaba la gente de vialidad; no me dejaban salir porque el paso estaba cortado por los bomberos y las brigadas que ya estaban combatiendo el fuego. Tuve un cruce de palabras con ellos porque necesitaba salir sí o sí: mi mamá estaba sola en el campo.
Me mandé igual y en el camino me crucé con los brigadistas y bomberos. Muchos nos conocemos, somos familia, así que ellos me vieron. Cuando llegué a mi casa, como no tengo agua (solo la que traigo de un mallín con mangueras que ya se quemaron), decidí cargar las camionetas con lo que pude: la heladera, el freezer, la moto, los perros y hasta mi chivo que tengo de mascota. No pude salvar todo. Se quemaron los caballos y me faltaron un perro y un gato. Bajé con las camionetas, descargué las cosas y quise volver a subir, pero ya no me dejaron pasar. Recién pude volver a entrar a las ocho de la mañana del día siguiente.
Hay varios testigos y turistas que nos vieron cuando evacuamos. Mi camioneta no llevaba una mudanza organizada, sólo los electrodomésticos que pude rescatar. Salí porque no tengo agua y no tengo experiencia combatiendo fuegos; mi prioridad era poner a salvo a mi mamá, que es una persona mayor.
Se dijeron muchas cosas, pero estamos a disposición de la justicia. Se llevaron mi celular y ahí van a encontrar todo lo que buscan para comprobar que soy inocente. Ayer, cuando llegué a mi casa, tenía a varios periodistas afuera esperándome. Ellos me contaron lo que dijeron en la conferencia de prensa. Pedí escuchar el audio y salí a aclarar las cosas porque no tenemos nada que ver. Además de todo, estoy cuidando a mi mamá, que es paciente oncológica, tiene discapacidad visual y artrosis. Ella sufre mucho de los nervios y mi prioridad es su salud".
LA REALIDAD
La casa de Rocío ya no está más. Ahí están las chapas. Ahí está lo que supo ser una puerta en el piso aún caliente del fuego que lo arrasó todo. Aún se ven columnas de humo. Todavía hay sectores donde las raíces arden. Los caballos muertos, consumidos por el fuego pero ya enterrados con la ayuda de un grupo de voluntarios. ¿Quién podría hacerle esto a su propio territorio? ¿En qué mente intrincada puede caber la posibilidad? Es una persecución al pueblo mapuche. No hay otra explicación. La persecución de todos los años.
Y mientras tanto Rocío tiene que volver a empezar porque perdió todo. Y por las cosas que no perdió, la acusan. Acusada de iniciar los incendios por haber evacuado rápido. Así la seriedad de la investigación. “Ahora necesitamos herramientas para volver a empezar: alambre, bombas, martillos, rastrillos, motosierras, mangueras y tanques de agua. También materiales de construcción para reconstruir lo poco que quedó”.
Y los pinos. Ese monocultivo que propaga el fuego y que los gobiernos provinciales y nacionales (los anteriores también) permiten. “Vengo pidiendo hace meses a la Dirección de Bosques que me autorice a limpiar los pinos que rodean la casa, pero al ser comunidad es todo un lío y no me dejaron”. “Los pinares han sustituido en gran medida el bosque nativo en los alrededores de las ciudades cordilleranas. Son monocultivos, debajo de los cuales, excepto hongos y lechuga de minero, no crece prácticamente ningún otro vegetal. Sea porque desecan el suelo hasta dos metros y medio de profundidad, sea porque liberan sustancias alelopáticas (inhiben el crecimiento de otras especies), sea por sombreamiento, nada crece debajo de ellos; son realmente desiertos verdes, como los llamó Vandana Shiva, doctora en Física y premio Nobel alternativo en la India. Frecuentemente los pinares implantados o de invasión quedan abandonados sin el debido mantenimiento, por lo que acumulan material altamente combustible. Los pinos son especies pirrófitas, es decir altamente inflamables y son los principales responsables de la propagación incontrolable de los incendios forestales. El fuego activa la germinación de las semillas de pino luego del incendio”, explicó el colectivo Aguayala en una nota para Revista Cítrica la temporada pasada.
Todos los años los habitantes de la Comarca Andina advierten que vendrán incendios terribles por la invasión de pinos y nunca tienen respuestas. Rocío ni siquiera tiene agua: “También les pedí usar un tanque australiano que está vacío hace tres años a 300 metros de acá, y me dijeron que no. Ahora está todo quemado. Tengo los papeles de todo lo que pedí y me negaron. Me duele que se difamen tantas cosas. Han dicho que el fuego empezó a cien metros de mi casa y nada que ver. Ni siquiera nosotros sabemos dónde empezó. Es una acusación muy grave porque hay heridos y muchas casas afectadas. Espero que se demuestre la verdad. Acá estoy a disposición de la justicia y de la gente que realmente quiera ayudarnos, porque hoy necesitamos ayuda de verdad”.
¿Quién se hará cargo de la difamación a Rocío, a la comunidad Pulgar y al pueblo mapuche? ¿Cuando no encuentren nada en los celulares harán una conferencia de prensa para desligar a la comunidad mapuche de la acusación por los incendios o pasará inadvertido como todos los años? ¿O inventarán algo para seguir culpándolos? Ningún mapuche incendiaría un bosque. Los cuidaron durante milenios. Ningún mapuche quemaría el árbol que le da sombra. Ningún mapuche quemaría a sus animales. Ningún mapuche incendiaría un bosque.
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