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Emblema del mundial en peligro de extinción

por Verónica Santamaría
10 de junio de 2026

El ajolote es usado como emblema del Mundial en la Ciudad de México, pero no invierten en su conservación. El gobierno capitalino remodeló embarcaderos y trajineras en Xochimilco, sin destinar recursos a esta salamandra

En los últimos meses, miles de representaciones animadas de ajolotes comenzaron a inundar calles, puentes peatonales y espacios públicos de la Ciudad de México como parte de los preparativos para recibir el Mundial de Fútbol 2026. 
 
En contraste con el empeño del gobierno de Clara Brugada por convertir en emblema a esta salamandra  --cuyo nombre científico es Ambystoma mexicanum-- no hay evidencia pública de recursos específicos destinados a su conservación y la del ecosistema lacustre y de chinampas de Xochimilco que es su casa.
 
En los gastos reportados por la administración capitalina para el Mundial 2026 el pasado 1 de junio, el gobierno de la Ciudad de México reporta haber destinado recursos para rehabilitar siete embarcaderos de Xochimilco, con la finalidad de mejorar el servicio turístico, incluyendo la modernización de trajineras, pero no se contempla la preservación del ajolote
 
De acuerdo con una revisión hecha para este artículo, el gobierno de la Ciudad de México --a través de la Secretaría del Medio Ambiente local (Sedema)--, destinó a estos arreglos 181 millones 993 mil 817 pesos, de un total de 23 mil millones de pesos invertidos en obras para recibir el Mundial 2026 en la capital del país. Las cifras son públicas y aparecen en el Portal de Transparencia del Mundial 2026, 
 
Así, mientras el ajolote se multiplica en los espacios públicos de la ciudad como imagen institucional, no hay indicadores públicos que revelen acciones concretas para protegerlo en su hábitat natural. 
 
Hasta ahora, el gobierno de la Ciudad de México ha implementado en materia de educación ambiental, iniciativas como ANFIBIUM: Museo del Axolote y Centro de Conservación de Anfibios y el Laboratorio de Especies Acuáticas Nativas Anemitilkalli, creado para liberar ajolotes en la vida silvestre, pero cuyo impacto real en la preservación se desconocen.
 
Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología de la UNAM y especialista en el estudio del ajolote en su hábitat natural, sostiene en entrevista que uno de los grandes problemas para la conservación del ajolote es que la mayoría de la gente espera resultados rápidos, pero “restaurar Xochimilco es muy difícil porque no solo es el ecosistema"
 
El reto involucra la parte social con los chinamperos, guardianes históricos de la especie por más de 500 años. Además, confluyen intereses económicos y turísticos: personas que viven de las trajineras, ligas de fútbol e incluso problemas de crimen organizado.


“Es un grupo heterogéneo que vive en conflicto. Tratar de alinearlos para el gobierno es difícil porque se tiene que trabajar con equilibrios ecológicos, políticos y sociales muy complejos”, señala el investigador de la UNAM.
 
En ese sentido, Zambrano propone un trabajo conjunto para sacar ventaja de la "ajolotización" visual que inició el gobierno de la Ciudad de México y que ha tenido un efecto inesperado: la ciudadanía comenzó a reclamar la falta de protección real para Xochimilco, el hábitat del ajolote.
 
“La gente joven está comenzando a exigir y esa discusión nos está ayudando a conectar al ajolote con su hábitat; algo que no habíamos logrado; lo está logrando el gobierno, aunque no era su intención. Va por buen camino”, agrega.

 

Priorizan rehabilitar siete embarcaderos de Xochimilco
 

De los más de 181 millones 993 mil pesos que el gobierno capitalino destinó para restaurar siete embarcaderos en Xochimilco --al considéralo un punto obligado para los visitantes que llegarán a la ciudad con motivo del Mundial--,  169 millones 500 mil se invirtieron en el proyecto de Rehabilitación con recursos del Fondo Mixto de Promoción Turística (FOMIX), mientras que  otros 12 millones 493 mil 817 pesos se gastaron en la elaboración del proyecto ejecutivo de dichas obras. En este presupuesto, no se consideraron recursos adicionales para la preservación de la especie emblemática que ahora tapiza la ciudad.
 
Se consultó al área de comunicación social de la Sedema y a la Jefatura de Gobierno para conocer cuántos programas existen para conservar el hábitat del ajolote Ambystoma mexicanum y cuáles han sido los resultados concretos en la regeneración del ecosistema para que los ejemplares sean reinsertados en los canales. Sin embargo, al cierre de esta nota, no hubo respuesta.

 

La cuestionada ajolotización de la ciudad 
 

La llamada “ajolotización” de la ciudad que emprendió la jefa de gobierno rumbo al Mundial ha sido objeto de diversos cuestionamientos que van, desde el uso de recursos para pintar de morado puentes vialidades y mobiliario --lo que constituye una falta a la Norma Oficial Mexicana NOM-034-SCT2/SEDATU-2022 sobre el diseño y la implementación de la señalización y los dispositivos viales para calles y carreteras, según indicó la Secretaria de Obras y Servicios--, hasta el uso del ajolote como elemento identitario y posible estrategia política de posicionamiento.
 
No es la primera vez que Clara Brugada enfrenta críticas por algo relacionado con ajolotes. El 16 de febrero de 2022, cuando era alcaldesa de Iztapalapa, participó en el llamado “Ajolotón”, un evento ecoturístico durante el cual se liberaron 200 de estos anfibios en los canales de Xochimilco. La actividad detonó críticas entre especialistas y ambientalistas, que advirtieron que no había garantías de la supervivencia de los animales en un ecosistema afectado por la contaminación.

 

Xochimilco, el hábitat que mantiene vivo al ajolote
 

La discusión sobre el ajolote no puede reducirse a su presencia en murales, campañas institucionales o proyectos de divulgación, advierten especialistas que estudian la especie. Su supervivencia --subrayan--depende de la conservación de Xochimilco, un ecosistema afectado por contaminación, urbanización y, desde hace décadas, la introducción de especies invasoras. 
 
El biólogo Luis Zambrano González sostiene que el principal desafío es la degradación progresiva de los canales de Xochimilco.
 
El Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM del que Zambrano González es fundador, ha documentado tres grandes amenazas para el ajolote en el humedal.
 
La primera amenaza es la calidad del agua a causa de la contaminación, las megafugas y las inundaciones por falta de mantenimiento del drenaje. “Es un gran problema, porque el ecosistema se está secando ante este pésimo manejo del agua, tanto en cantidad como en calidad”, explica el doctor en ecología básica.
 
Una segunda amenaza deriva de la introducción en los canales de especies exóticas, como tilapias y carpas en la década de los setenta, indica. 
 
La tercera es la urbanización, un fenómeno que se refleja en asentamientos irregulares y el turismo masivo: entre 3 mil y 5 mil personas visitan los canales al día. También generan afectaciones las canchas de fútbol que se instalaron sobre las chinampas, modificando la estructura del suelo.
 
“Particularmente los fines de semana, los visitantes hacen ruido, generan desechos y requieren de alimento, lo mismo que una urbanización. Eso afecta de manera directa el Área Natural Protegida”.

 

¿Cuánto cuesta salvar la casa del ajolote?
 

Actualmente, el proyecto más importante del Laboratorio de Restauración Ecológica, el cual encabeza Luis Zambrano, es “AdoptaAxolote”. De éste, deriva la iniciativa Chinampa Refugio con el que anualmente se recaudan fondos que son destinados para trabajos de investigación y rehabilitación del hábitat del ajolote, la conservación de la vida silvestre local y el fortalecimiento de las prácticas agrícolas chinamperas.
 
“El cálculo es que se necesitan 500 millones de pesos durante los próximos 10 años para tener un mínimo de Chinampas-Refugio y que esto comience a funcionar a gran escala”, explica el ecólogo.
 
“Esto implica que el gobierno trabaje con los chinamperos y nosotros pongamos la visión ecológica. No es nada comparado con lo que el gobierno invierte en obras que a veces destruyen el ambiente”, concluye el investigador.
 
Este artículo es parte de COMUNIDAD PLANETA, un proyecto periodístico liderado por Periodistas por el Planeta (PxP) en América Latina.