“Es necesario que las personas adultas nos corramos de algunos lugares”
Desde su rol de sociólogo y militante por las niñeces protagonistas, Santiago Morales propone recomponer el lazo intergeneracional roto para otra sociedad posible. Una entrevista en modo tutti-frutti con algunas ideas sobre crianza, educación y horizontes revolucionarios.
En casi dos horas de conversación con Santiago Morales (Buenos Aires, 1990), este sociólogo y militante por las niñeces protagonistas es capaz de entrelazar en el mismo caudal de pensamientos y sentimientos al Che Guevara, José Martí, María Elena Walsh, Olga Cossettini y los pibes y la pibas de Villa Soldati, por hacer una enumeración arbitraria o, mejor dicho, juguetona. Y como todo en él es lúdico, sin perder por eso el compromiso político o las preocupaciones sociales que guían su trabajo, esta entrevista no es una sucesión de preguntas y respuestas, sino una especie de tutti-frutti en el que ciertas letras iluminan ciertos conceptos. Desde el juego, entonces, conozcan el mundo interior (niñoadulto) de Santi Morales.
Adultocentrismo
“Un grupo de educadores y educadoras populares de la agrupación La Miguelito Pepe acompañamos el surgimiento de la Asamblea REVELDE, una organización de niñas y niños de Villa Soldati, de entre 9 y 17 años, que semanalmente se reunía para pensar proyectos, para diseñar campamentos, para participar de talleres elegidos por ellos. Todo eso, a partir del órgano vertebral de la experiencia, que era una asamblea de niñas y niños acompañada pedagógicamente por La Miguelito Pepe. Desde esa Asamblea nos vinculamos con el Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (MOLACNNATS) y en el marco de esa articulación hicimos un encuentro en Mendoza con La Veleta y la Antena, una organización de niñas, niños y adolescentes trabajadores de Argentina. Allá trabajamos con un documento que planteaba cuatro sistemas de opresión: Adultocentrismo, Colonialismo, Patriarcado y Capitalismo. En ese documento, que elaboraró La Veleta y la Antena, nos encontramos con la potencia política de la categoría de Adultocentrismo, en tanto herramienta para poder enmarcar la lucha de las niñas y niños en un cambio social mayor. Lo que venía pasando con otras experiencias de movimientos populares de niñeces es que la lucha de los niños y niñas quedaba atada a las reivindicaciones del mundo adulto. Este concepto nos permitía entender mucho más la complejidad de la sociedad, y que las propias niñas y niños encuentren una palabra para poder denunciar el silencio estructural al que estaban sometidas. Empezando por la propia idea de infancia, que etimológicamente viene del latín infans y significa “sin voz”. Desde el espacio de formación “Lxs chicxs saben más de lo que parece”, que armamos en Filosofía y Letras de la UBA con Gabriela Magistris y Laura Macri Denegri, empezamos a estudiar más en profundidad la categoría de Adultocentrismo. En 2018 publicamos el primer libro, Niñez en movimiento. Del adultocentrismo a la emancipación, donde teorizamos esa categoría, recuperando los saberes que ya se venían acumulando en torno al tema. Lo interesante de ese libro es que surgió a partir de diálogos informales con las chicas y chicos de la Asamblea REVELDE que nos decían 'necesitamos que haya más personas adultas aliadas, porque en la escuela se nos hace muy cuesta arriba: no nos escuchan, nos subestiman, siempre somos los que estamos molestando'. El libro surgió muy claramente con ese mandato: intentar persuadir al mundo adulto que viene trabajando con infancias y adolescencias y que tiene una pregunta en torno al cambio social, para que pueda resignificar sus intervenciones, sus construcciones y sus propuestas educativas a partir de la categoría crítica de Adultocentrismo.”
Autonomía
“Las instituciones educativas y el Estado en su conjunto tienen que poder apropiarse de esta pregunta: ¿cómo promover la autonomía y, por lo tanto, la responsabilidad de los niños, niñas y adolescentes desde pequeños? La Asamblea REVELDE se llama REVELDE y cada una de las letras significa otra palabra: Responsabilidad, Esperanza, Valentía, Expresión, Lucha, Derechos y Explosión. Siempre que alguna persona adulta les preguntaba: '¿Che, cómo es una Asamblea rebelde? ¿En qué sentido? ¿Quieren hacer lo que se les canta en cualquier espacio y lugar?'. Las chicas y los chicos decían: 'No, la primera R es de Responsabilidad. ¿Y eso qué quiere decir? Bueno, que hacemos nuestras asambleas, discutimos, nos peleamos, asumimos responsabilidades y después, a veces las podemos llevar a cabo y a veces, no. Pero cuando no las llevamos a cabo, hacemos una ronda y conversamos sobre eso'. Y si la persona que tenía que traer el cuaderno que se había llevado la vez pasada, que era el cuaderno donde se anotaban las resoluciones de la asamblea, no lo trajo, bueno, tiene que poder explicarnos al resto por qué no lo trajo, porque eso es un problema colectivo. Un informe reciente de una consultora porteña dice que solo uno de cada tres adolescentes de 13 años se maneja con cierta independencia en la calle. O sea, dos de cada tres dependen de que su madre, su padre o una persona adulta les lleve a tal o cual lado para poder desplegar su vida como adolescente. Y eso es muy delicado, porque no hay duda de que las nuevas generaciones quieren, desean y sueñan con un mundo distinto, pero entre soñar el mundo distinto y tener las herramientas para construirlo hay una diferencia. La sobreprotección con la que se cría en ciertos sectores en la actualidad puede convertirse en el antídoto reaccionario que mate la fuerza política transformadora de las jóvenes generaciones. Para que la indignación ante las injusticias estructurales y el sueño por cambiar el mundo se traduzcan en acción política organizada, y no en depresión y soledad, hay que dejar de sobreproteger y subestimar. Es necesario que las personas adultas nos corramos de algunos lugares para que puedan ser ocupados por adolescentes.”
Cromañón
“Yo soy sobreviviente de Cromañón. Tenía 14 años. Mi hermana, Sofía, falleció en Cromañón a sus 17, y mi hermano Martín, de 19, también es sobreviviente. Por razones lógicas y evidentes, transformó nuestra vida como familia. Nos sumergió en el llanto, el duelo, el dolor, la impotencia, la bronca. Y también nos acercó como familia a una lucha colectiva en búsqueda de justicia. Desde muy temprano, mi mamá y mi papá fueron parte del movimiento de familiares Cromañón y protagonistas de la lucha por la búsqueda de justicia. Ese fue mi primer acercamiento personal a la política y a la militancia (aunque no estrictamente hablando, porque nadie lo vivía como militancia ni había elegido encarar esa lucha). Pero lo cierto es que nos encontrábamos discutiendo en la mesa familiar, cotidianamente, sobre las responsabilidades de la Masacre de Cromañón, sobre las nuevas noticias que iban apareciendo, las nuevas pruebas, los propios conflictos internos de un movimiento colectivo, heterogéneo, que jamás hubiera querido formarse.”
Lazos
“Como diría nuestro querido Che Guevara, el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Puede sonar inocente, pero es necesario, para disputar la crueldad que se puso de moda, revitalizar las relaciones sociales intergeneracionales de ternura, de confianza, de amorosidad, basadas en el deseo de encontrarnos. Hoy en día, nos está costando mucho el encuentro intergeneracional, no porque las personas adultas seamos malas o porque las chicas y chicos estén queriendo alejarse, sino porque viene habiendo un deterioro sostenido de los lazos sociales en las últimas décadas. Nuestro país es el país del “algo habrán hecho”, el país del “sálvese quien pueda”, el país del “tras la pandemia seremos mejores” (y, sin embargo, ese relato implosionó). Hoy Argentina es nuevamente el país del “sálvese quien pueda”, pero con un agravante: “vamos a domar al prójimo”. Hay que construir trincheras de afecto para recomponer el mismo lazo social que fue roto en la última dictadura mediante una planificación estatal, vía la instalación de un terrorismo, y que hoy también fue roto por una estrategia de nuevo tipo: las plataformas digitales. Las plataformas digitales han sido diseñadas para destruir el lazo social, porque aislados consumimos más. Y esto lo dicen las propias personas que trabajaban en esas corporaciones, muchas de las cuales se fueron espantadas por cuestiones de ética. Tenemos que salir del pozo de caca en el que nos hundieron y recomponer la idea que durante muchos años fue el corazón de experiencias de resistencia: en tanto que la salida es colectiva, necesitamos reencontrarnos con los espacios colectivos. Hoy están rotos, hay que volver a crearlos, hay que revitalizarlos. Los clubes de barrio, las cooperadoras escolares, la comunidad educativa, los comedores populares, los bachilleratos, las sociedades de fomento, las bibliotecas populares, todos esos lugares donde el pueblo se reúne intergeneracionalmente, esos lugares donde se festeja el Día del Niño, donde se les festeja el cumpleaños a Braian, a Lucía, a Jazmín; donde las referentas comunitarias abren las puertas de sus casas, de sus ranchos y reciben a la pibada para darles una leche, para crear un espacio de apoyo escolar, para poder recuperar la idea de que vale la pena lo que construimos en conjunto y en comunidad. En este país no faltan médicos, no faltan maestras, no faltan enfermeras, no faltan incluso personas que estén pensando en la política desde una perspectiva de nuevo tipo. Lo que hace falta es convicción política, es reencontrarnos, es volver a creer en la utopía y mirarnos a los ojos para sacarnos la desconfianza que nos han instalado y volver al origen.”
José Martí
“Desde que conocí a José Martí lamenté haber nacido el 27 de enero y no un día después. Martí, poeta y revolucionario cubano, nació el 28 de enero y me encantaría poder decir que nací el mismo día que El Apóstol. Pero no, nací un día antes. Hay una frase que escribió Martí en la década de 1890: “Los niños saben más de lo que parece”. La escribió en una revista que él dirigía, que se llamaba La Edad de Oro. Era una revista dirigida a los niños y niñas de América, donde lo que él hacía era contarles la Historia del mundo en los términos en que las niñas y niños puedan entenderla y disfrutarla. Al mismo tiempo, él les pedía a los niños y niñas que leían La Edad de Oro que le enviaran cartas con sus preguntas, con sus opiniones, con sus observaciones porque, decía, “los chicos saben más de lo que parece”. Con esa inspiración, junto con Gabriela Magistris y Laura Macri Denegri impulsamos una iniciativa de formación que llamamos “Lxs chicxs saben más de lo que parece”. Nació en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, desde la Cátedra Libre de Derechos Humanos. Ahí nos pusimos a estudiar en profundidad la categoría de Adultocentrismo.”
Pantallas
“La serie Adolescencia muestra muy claramente una paradoja completamente actual: la sobreprotección en el mundo físico y la infraprotección en el mundo digital o virtual. Y hay una tentación que tiene que ver con culpabilizar a las familias o a quienes educan y crían. Pienso que hay que correrse de ese lugar, por muchas razones. Hasta antes de ayer, el Estado nos decía 'las niñas y niños son nativos digitales, necesitamos que desde muy pequeñas y pequeños se vinculen con la tecnología porque es el futuro', y no había ningún tipo de lectura o mirada crítica en torno a la relación entre las niñas y los niños y las nuevas tecnologías. Al mismo tiempo, la pandemia obligó a que las niñas y niños vean virtualizado el juego, la socialización y el aprendizaje. Y social e institucionalmente se les dijo muy contundentemente 'quedarnos en casa y habitar la virtualidad es el modo de sobrevivir'. Eso por un lado, como mensaje institucional legitimado. Pero además, no existe ningún marco de cuidado o de regulación de la relación entre la población y las plataformas digitales. No existe ley alguna que regule ese vínculo. Especialmente, necesita ser regulada esa relación cuando estamos pensando en niñas, niños y adolescentes. Existe una observación general del Comité de Derechos del Niño de Ginebra, de 2021, que dice como idea fuerza que los Estados deben tomar medidas regulatorias para que el uso de plataformas o dispositivos digitales no se vuelva una manera de vulnerar los derechos de los chicos y de las chicas. Hoy utilizar un dispositivo electrónico es casi de manera directa encontrarse con formas de vulneración de derechos por parte de las niñas y niños, porque nadie sabe cómo hacer para garantizar entornos seguros, no podemos ser expertos de todo ni quienes criamos ni quienes educamos o enseñamos a leer y a escribir. El grado de desprotección de las niñas y niños en los entornos digitales es muy grande, por eso es urgente su regulación. Yo creo que hoy una de las principales medidas de siembra de futuro, si pudiéramos pensarlo así, es sancionar un marco regulatorio que les ponga un límite a las plataformas digitales y que garantice que las niñas, niños y adolescentes puedan usar dispositivos electrónicos sin verse por ello enfrentados a formas de vulneración de sus derechos”.
Revolución
“Estudié Sociología porque quería entender la sociedad para transformarla, convencido de que era posible hacer una revolución a imagen y semejanza de lo que fue la Revolución Cubana. Hasta el año 2012, teníamos en mente, con un grupo de amigos y amigas, crear un movimiento para hacer la Revolución. Lo teníamos absolutamente precisado el derrotero de hechos y en cierto momento nos cayó la ficha de que era un poco más complejo de lo que nos imaginábamos. La idea era agrupar a muchas fuerzas sociales, movimientos populares, que ya venían trabajando en diferentes territorios e iniciativas, como para aglutinar toda esa vocación de transformación en un proyecto común. Muy romántica la idea y también muy confiada en que era posible transformar la sociedad. Después lo que nos pasó es que, como con uno de mis amigos veníamos trabajando en proyectos de educación popular con niñeces, dijimos 'quizás en lugar de pensar en un movimiento político con adultos, ¿por qué no pensamos en un proyecto político-pedagógico con niñeces populares para desplegar acciones concretas en barrios populares que le transformen la vida aquí y ahora a los niños y niñas con quienes trabajamos y, al mismo, tiempo poder incidir en cambios macroestructurales?'. Y así fue que fundamos La Miguelito Pepe, una organización popular de educadores y educadoras desde la cual trabajamos en distintos barrios junto a niñeces para promover su organización y su participación protagónica, con la intención de que puedan ser parte de la lucha por sus propios derechos, y que para eso puedan crear sus propias herramientas políticas de representación. La Miguelito Pepe duró de 2013 a 2020.”
Sobre Santiago
Padre de dos hijos, nació en Buenos Aires (1990). Aprendió de su hermana Sofía –a quien le arrebataron sus 17 años de vida en la Masacre de Cromañón– que es necesario involucrarse para cambiar la historia, y que en la niñez se gesta lo nuevo. Preocupado por la distribución desigual del pan, estudió Sociología en la UBA y desde hace casi veinte años se forma y forma en educación popular. En 2014, desde La Miguelito Pepe, acompañó a un colectivo de chicxs del pueblo a fundar la Asamblea REVELDE para luchar contra el Adultocentrismo y el dominio transgaláctico; camina junto a la niñez popular organizada desde ese entonces. Se conmueve con la obra de José Martí, no puede dejar de bailar si suena Gilda, y cuando sea niño quiere viajar al infinito y más allá.