El Aconcagua parcelado para las empresas
por Mariano PagnuccoFotos: Rodrigo Ruiz
10 de octubre de 2026
El comienzo de la nueva temporada de montaña en Mendoza deja a los porteadores, quienes llevan las cargas, a merced de un puñado de privados habilitados para la explotación turística. En la tierra del sol y del vino también avanza la libertad (de mercado).
Con la proximidad del verano, Mendoza se prepara para la llegada de miles de turistas que buscan disfrutar del sol, los paisajes montañosos y alguna botella de vino. Las buenas condiciones meteorológicas también coinciden con la temporada alta en el cerro Aconcagua, el pico más alto de Sudamérica (6.962 metros sobre el nivel del mar) y una de las cumbres más codiciadas por andinistas de todo el mundo.
En noviembre abre el Parque Provincial Aconcagua (PPA) para que se armen los campamentos que servirán de base y asistencia a todas las expediciones de montaña. Pero este año las autoridades mendocinas han cambiado las reglas de juego con cierto espíritu privatizador: solo podrán operar allí empresas que ofrezcan todo el paquete de servicios (alojamiento, comida, baños y logística con mulas y helicópteros, entre los principales).
Esto deja afuera, por ejemplo, a los porteadores independientes que cargan el equipaje entre campamentos de altura para alivianar a quienes realizan el ascenso o el descenso. Desde hace dos décadas, los porteadores podían gestionar permisos otorgados por la Dirección de Áreas Protegidas de Mendoza para trabajar en el Aconcagua, ya sea para particulares o para empresas. Eso se termina con el nuevo esquema impuesto por el Gobierno de Alfredo Cornejo.
La Asociación de Porteadores Aconcagua (APA), una asociación civil que representa a quienes desarrollan este oficio característico del andinismo, viene alzando la voz desde que se abrió la licitación para la explotación del Parque Provincial Aconcagua (a comienzo de 2026) porque a partir de la temporada que inicia en noviembre, con los nuevos operadores en acción, dependerán de las empresas para conseguir trabajo.
“La APA no quiere que un privado regule el oficio, porque de la APA sale una base tarifaria de lo que tiene que valer el trabajo y cuáles son las características específicas que necesita una persona para poder ejercer ese laburo. Nosotros consideramos que las empresas se dedican al turismo, por decirlo así, a brindar otros servicios, y no tienen interés en la protección de la labor del porteador”, dice Franco Giorlando (36), guía de montaña que forma parte de la Asociación, que hasta el momento no encontró ningún interlocutor en el Gobierno provincial para atender su demanda a pocas semanas del inicio de temporada.
Una licitación para pocos
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Con toda la pompa y el eco de los medios mendocinos amigos, el Gobierno mendocino abrió un proceso de licitación, tanto en el Parque Aconcagua como en otras zonas naturales de la provincia, para la explotación turística. El discurso político subrayaba la necesidad de modernizar, hacer más eficientes y atractivas las prestaciones a los visitantes. Sin embargo, las condiciones de participación en esas licitaciones eran bastante restrictivas.
Así explica Franco lo que ocurrió en Aconcagua: “No se permitía una licitación por renglón. ¿Qué significa eso? La APA solamente brinda un solo servicio, y está interesada en brindar un solo servicio, que es el servicio de porteo. Todo lo que sería el abanico turístico de Aconcagua, a la APA no le interesa. Y eso es lo que exigía el pliego licitatorio, que vos cumplas con todos los requisitos que el Estado impuso en esa licitación, pero que puedas brindar un abanico de servicios: de campamento, de comida, de mulas, y eso integra porteadores, guías. En cambio, como nosotros decimos, no estamos interesados en eso. Nosotros somos un actor técnico, no un actor turístico. Eso directamente nos dejó sin encuadres jurídicos para poder presentar una licitación”.
Con la excusa de dejar atrás los permisos precarios que otorgaba la Provincia para trabajar en el Aconcagua, un procedimiento burocrático invisibilizó a los trabajadores independientes que priorizan realizar sus tareas sin depender de un empleador que imponga condiciones. “La Asociación no se pudo presentar a esta licitación, primero porque nosotros de base lo que siempre decimos es que la APA no es una empresa, el objetivo es reunir trabajadores independientes. Nosotros somos como una cooperativa de trabajo, pero bajo la figura de asociación civil. La APA es como una casa que reúne a trabajadores independientes, la fuerza de la unión viene de ser trabajadores freelance, tanto porteadores como guías, y la APA era el canal de entrada a Aconcagua”.
¿Por qué un porteadore elegiría trabajar para un tercero en vez de hacerlo por su cuenta? “Las empresas te garantizan que vas a tener rotación. El porteador hace la diferencia o tiene una buena temporada cuando tiene mucha rotación de trabajo. Significa que mueve muchos kilos o puede asistir a muchas expediciones. Pero un porteador que trabaja en una empresa, si dice 'no me gustan las condiciones o las características del trabajo', la empresa le responde 'siga su camino que encontramos otra persona'. Eso hace que el laburo sea descartable cuando no tiene de base una asociación, un grupo que lo proteja. Si no te gusta, tengo 15 currículum más”.
Sobre las condiciones laborales que históricamente se daban en los campamentos de altura, el guía y porteador comenta que “siempre ha sido un tira y afloje entre las tarifas que la APA manifiesta con las tarifas que pagan las empresas a los grupos de porteadores o las cuestiones de habitabilidad en el campamento, la comida y otros aspectos”. De hecho, Franco recuerda una temporada en que un grupo de porteadores en relación de dependencia hizo un paro por las malas condiciones laborales. Finalmente, fueron todos despedidos.
En septiembre se informó, a través del Boletín Oficial mendocino, la nómina de 11 prestadores en condiciones de operar en las distintas áreas del Aconcagua desde esta temporada y por los próximos 20 años: Aconcagua Expediciones SA, Aconcagua MG SA, South Face SAS, Aconcagua Visión, Andesport SAS, Backpack Logística SA, Fernando Grajales, Juan Antonio Herrera, Lanko Altas Montañas, Víctor Hugo Herrera y Zurbriggen 6962 SAS.
El nuevo ordenamiento establece parcelas adjudicadas a los privados en las zonas Pampa de Leñas (2.800 msnm), Confluencia (3.1000 msnm), Casa de Piedra (3.250 msnm), Plaza Argentina (4.100 msnm) y Plaza de Mulas (4.200 msnm).
Montaña color verder dólar.
–La licitación también era desfavorable para la APA por el nivel de inversión y capital que requerían todas las prestaciones pedidas por el Gobierno.
–Franco Giorlando: Claro. Las empresas que presentaban un plan ambiental copado tenían una buena puntuación en base a cómo quedaban en el orden de puntuaciones dentro de la licitación. Para nosotros eso no es una cuestión de demostrar o que necesitamos una certificación, se da por naturaleza propia. Nuestros campamentos tienen bajo impacto y nuestra forma de vivir en la montaña es de bajo impacto. Eso se da por característica natural a través del tiempo, ni tampoco necesitamos hacer una erogación en estructura o en tecnología o en cuestiones así, porque nunca estuvo orientado a eso. Y también, digamos, realmente se diferencia el objetivo que puede tener una empresa, que es ganar más dinero, al que tiene la Asociación, que es la protección de la labor. Entonces, a las empresas durante mucho tiempo ese motor de capitalización les funcionó y obviamente pudieron concentrar recursos porque era su objetivo. Después, a la hora de licitar, si nos tenemos que poner en comparación con una empresa que gana muchísimo, no tenemos chance en ese sentido. Todas estas cuestiones que se fueron dando a través del tiempo derivaron en que hoy la asociación se encuentre bastante delicada en el sentido de poder armar su propio campamento. Además, porque ya la licitación se adjudicó y hay empresas que están, que les entregaron una parcela de terreno donde nosotros durante estos 20 años armamos nuestro campamento.
–¿Cómo es eso?
–El campamento Plaza de Mulas es uno de los campamentos más importantes a nivel mundial, porque Aconcagua pertenece a un circuito que se llama Seven Summits, que son las siete cumbres más altas de cada continente. ¿Por qué es uno de los más importantes? Porque es como una pequeña ciudad que está emplazada en el medio de la montaña. Es complejo instalar un campamento ahí, porque se encuentra arriba de una morrena glaciaria, que es un terreno que está, digamos, deforme. Vos al terreno lo tenés que trabajar para poder instalar un domo, con pico, con pala, moviendo piedra. A través del tiempo nosotros fuimos organizando nuestro campamento y ahora hay una empresa arriba. Nosotros allá arriba tenemos nuestro campamento con nuestra antena satelital, nuestra cocina y... bueno, estamos en ésa, no hay respuesta de ningún lado. Estamos viendo de qué manera vamos a poder resolver esto. La verdad es que desde el Estado, cero a la izquierda.
–¿Han intentado puentes con la Legislatura provincial y otros actores políticos?
–Hemos intentado por todos los medios establecer contactos con el Estado, que es la Dirección de Áreas Protegidas, en este caso, que está encargada de gestionar y regular las diferentes áreas protegidas de Mendoza, pero ha sido escasa la respuesta. La APA también pertenece a la CAPA, que es la Comisión Asesora del Parque Provincial Aconcagua. Es un organismo no vinculante que fue creado por ley y tiene distintos integrantes: empresas, la Policía, guardaparques, el mismo Estado. La APA también está ahí. Hemos trasladado esto que está sucediendo, pero a través del tiempo las empresas fueron ganando participación, entonces cualquier cuestión que no sea en pro de sus intereses va a ser algo que no lo van a tomar o que no le van a dar interés. Y con respecto a la Legislatura, es un camino que estamos intentando, pero también depende de a quién le pueda sonar el tema. No todos los partidos están con conocimiento o a favor.
–Desde una mirada política, ¿quiénes creen que hicieron lobby en la redacción de estos nuevos pliegos de licitación?
–Yo creo que la mirada del capital busca prevalecer. Pero acá hay una característica que está bueno entender, que es que Aconcagua es un Parque Provincial. El objetivo del Parque Provincial es la conservación tanto de la flora, de la fauna, como del ambiente. Y todo este mercado está introducido ahí adentro. Si vos lo ves desde una óptica de mercado solamente, como de generar, generar y generar, y que esto sea el objetivo a nivel estatal también... y toda la parte cultural de montaña, que es un poco lo que fomenta la asociación de porteadores, la parte de la protección de la labor y todas estas cuestiones, va a quedar en un segundo plano. Entonces, la manera en que se estructuró la licitación va solamente orientada a aquellos que tienen la capacidad económica para explotar el parque, claramente.
–En este contexto, quienes integran la APA de manera independiente se ven obligados a ir a buscar laburo a las empresas.
–Sería el peor de los casos, pero en caso de necesidad puede que porteadores APA se anexen a las empresas o también puede haber posibilidades de que empresas que no tienen grupos de porteadores... porque acá lo que pasa es que hay empresas que quieren acaparar todo, todas las aristas de los servicios, incluida la de los porteadores. Hay otras que no les interesa eso. Entonces, puede que haya otras empresas que puedan trabajar con la APA tercerizando su servicio. Pero la Asociación quedaría bajo el ala de un privado y no es lo que busca la APA desde un primer momento. Siempre la idea fue de autonomía y autogestión a la hora de brindar el servicio. Esto es lo que siempre dicen de libre competencia o libre mercado: se han cerrado las puertas a los trabajadores autogestivos independientes, al freelance. Es un poco lo que ha sucedido, no le están permitiendo al trabajador independiente ingresar a trabajar. Si no es por una empresa, no podés entrar.
–El movimiento socioambiental mendocino ha sido protagonista de grandes hitos en los últimos años, como el Mendozazo de 2019 y la lucha reciente en defensa de los glaciares. ¿A ustedes los ha acompañado con el reclamo?
–Las organizaciones a favor del agua y que también elevan la bandera en contra de la explotación desmedida de los glaciares, con todo el contexto que estamos viviendo, acompañan. Dentro de lo que es la cultura de montaña acá en Mendoza y en Cuyo, hay un apoyo muy grande con la Asociación de porteadores. Pero en lo práctico no tuvimos un resultado hasta el momento.
Un oficio con altura
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Con las nuevas restricciones impuestas, cualquier andinista o visitante (local o internacional) deberá obligadamente contratar un paquete para el acceso al Parque. Franco: “Si vos no tenés un paquete completo, contratado con una compañía, no podés ingresar directamente, no te habilitan el permiso. Esto ya estaba pasando y ahora se va a concretar. El andinista o el montañista independiente, que existe y va a seguir existiendo, que no tiene necesidad de contratar un paquete de servicios porque no es lo que necesita, ahora es obligado a contratar un paquete completo de servicios”.
Hasta la temporada pasada, había grupos que ingresaban al Parque y una vez en los campamentos de montaña empezaban a organizar la logística. “Hay muchas expediciones, a nivel nacional e internacional, que se ven atraídas por cómo funciona la APA, porque la APA es como los sherpas pero argentinos. Hay un poco un sinónimo. Esas expediciones llegan a la APA y nos dicen, por ejemplo, que necesitan mover, siempre con anticipación para poder organizar esa logística, unos 100 kilos o unos 200 kilos”.
Según la cantidad de kilos a mover se establece una cantidad de porteadores asignados a la tarea. La carga promedio es de 20 a 30 kilos, aunque los más experimentados y hábiles puedan cargar hasta 40 kilos. Una mula, por ejemplo, no puede cargar hasta 60 kilos sobre el lomo.
Así describe Franco el trabajo: “El porter se tiene que mover rápido y ser eficiente. Arrancamos muy temprano, porque entre campamento y campamento te demorás un par de horas, y si tenés más carga en la espalda, más horas todavía. Llegás en las primeras horas de la mañana al campamento 1, que dentro de la ruta normal es Canadá, que está a 5.000 metros, y después, si tenés que trasladar carga hasta el próximo campamento, ya estamos hablando de 5.500 metros casi, que es Nido de Cóndores. También en el mismo día podés llegar a trasladar carga hasta Cólera, que es el último campamento, que está a 6.000 metros. Entonces, todo este traslado de carga entre las diferentes etapas del ascenso demanda tiempo. Además, vos llegás a los diferentes campamentos y armás las carpas, preparás todo para que cuando llegue la expedición puedan tener un lugar donde dejar el equipo, para protegerse del tiempo”.
El trayecto que va de los 4.200 a los 6.000 metros puede demandar unas cinco o seis horas. “Por lo general, los porteadores trasladan las cargas a los diferentes campamentos y vuelven al campamento base. Quiere decir que todo el desnivel lo hacen en un día, y así todos los días de la temporada. Eso ayuda a la aclimatación y a que los cuerpos de los porteadores estén fuertes para poder moverse. Por ahí los expedicionarios tienen que hacer una rotación de aclimatación para poder moverse sin enfermarse en la montaña. Eso demanda un tiempo”.
–¿Cuál es el valor APA para una jornada de trabajo?
–Vos tenés diferentes valores según la etapa. No es lo mismo desde Plaza de Mulas hasta Canadá con 20 kilos que desde Plaza de Mulas hasta Nido de Cóndores. La base de la tarifa desde Plaza de Mulas hasta Campamento 1 Canadá es 160 dólares según el valor APA. Eso es lo que tiene que recibir el porteador por trasladar 20 kilos, después la tarifa se va modificando según la etapa. Depende de las rotaciones de campamento que haga el porteador es la tarifa que va a percibir.
–¿Y las empresas cumplían hasta ahora esos valores de referencia?
–Las empresas pagan mucho menos que la tarifa APA. ¿Qué es lo que manifiestan las empresas? Que no pueden pagarle al porteador eso porque tienen costos de fondo y por esto mismo no se le paga eso al porteador. La idea es que los grupos de porteadores que trabajan para las empresas puedan ver en la tarifa APA un elemento de negociación acorde. Ya ha sucedido hace unos años que porteadores de una empresa en particular hicieron un paro y cuando vos no tenés porteadores que te muevan carga, las expediciones no se mueven. Entonces, todo eso genera un conflicto del servicio que han vendido. Eso no resultó demasiado, más allá del paro que hicieron, porque la empresa los desvinculó y creo que los bajó a todo en ese momento.
–¿Hay alguna organización sindical, más allá de la asociación, que agrupe concretamente a los porteadores?
–Para los porteadores, la APA es la única asociación que existe, y te diría a nivel sudamericano. Este laburo de porteo no solamente se da en otros lugares que tienen cordones montañosos y afluencia turística, como Bolivia o Perú. Es muy cultural el laburo del porter. Pero a nivel regional sudamericano, la única asociación que existe es la APA, que tiene como objetivo proteger y defender al porteador. No existe otra.
–Te llevo a otro lugar. ¿Qué tiene la montaña? ¿Qué aprendizajes te ha dado a vos la montaña?
–Aprendizajes, muchísimos. Me dio una profesión, me dio un objetivo, me dio ganas de seguir creciendo, pero más allá de eso me da tranquilidad y libertad. El estar mucho tiempo en una ciudad te genera cuestiones, te vas acoplando a la dinámica, y en la montaña es un poco la vida básica: vos tenés que tomar agua, comer, abrigarte, dormir bien y estar atento a cuando sale el sol o cuando baja el sol, a la luna, a las estrellas. Eso por ahí pasa desapercibido en la ciudad, con tantas luces artificiales. Por lo menos mi paso por la montaña me da esa sensación de libertad y de que estoy más conectado con lo real, por así decirlo. Obviamente, cada uno, cada ser, cada montañero va haciendo su propia película, su propia experiencia, pero lo que me da a mí la montaña es... vida. Basta solo con desconectarse un poquito, patear piedra, ver que hay mucho afuera también de los grandes centros urbanos. ¿Por qué el mendocino o el sanjuanino es orgulloso de su tierra? Y, porque acá tenés ciudad, pero hacés 20 minutos y estás en la montaña. Ayuda a desconectarte.
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