Revista Cítrica

Un barrio de pie y en lucha


07 de diciembre de 2016

Revista Cítrica

En Saavedra, el gobierno porteño pretende construir un túnel que los vecinos rechazan desde hace años. La contienda legal crece, las presiones aumentan, y la cuerda sigue tensándose. El oficialismo desoye los pedidos, y avanza sin contemplaciones.

Crédito Nico Cardello / Revista Cítrica.
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Saavedra no se vende, Saavedra se defiende. Se lee en las paredes, se escucha en las calles. Lo dicen los vecinos, los que durante la noche del martes último llevaron a cabo una asamblea vecinal de gran convocatoria, y marcharon por las calles del barrio, reivindicando las consignas por la defensa de sus derechos ciudadanos.

No quieren ningún túnel en la Avenida Balbín, la histórica ex Avenida Del Tejar. No quieren nada que divida al barrio en dos, ni que destruya la unión de su centro cívico, donde anualmente se realizan actos, ferias, desfiles de carnaval, recitales, y muchas actividades más. Aseguran que esta obra sólo beneficia a quienes hacen negocios con ella. Es un túnel que no contempla a los adultos mayores, a los niños, a aquellos con capacidades de locomoción disminuidas; en definitiva: no observa las verdaderas prioridades del barrio. Exigen que en primera instancia se lleven a cabo las obras pertinentes para evitar las inundaciones, y que rechazarán cualquier túnel que no respete a los muertos que -el agua y la desidia gubernamental- se cobró en abril de 2013. Este viernes se realizará un Festival de arte y otra multiplicidad de actividades para continuar con la ardua lucha que les compete.

"Siga, siga el baile; al compás del tamboril; no queremos ningún túnel, ningún túnel en Balbín", cantan los vecinos. En Saavedra hay estado de asamblea permanente. En el mismo barrio de las decenas de murgas, del tango del Polaco Goyeneche, de las calles teñidas del marrón y blanco de Platense, afirman que están en una situación delicada desde el punto de vista judicial. Los apremian decisiones de magistrados ante las que, los damnificados de la zona, ya se han manifestado claramente en contra. Y no ocurre solamente ahora, sino desde hace más de tres años. Pero el embate avasallador del gobierno porteño, antes conducido por Mauricio Macri y hoy en manos de Horacio Rodríguez Larreta, persiste. Sin dilaciones, ni diálogos, ni consensos, ni sentido común. 

Saavedra no se vende, Saavedra se defiende. Se lee en las paredes, se escucha en las calles. Lo dicen los vecinos, los que durante la noche del martes último llevaron a cabo una asamblea vecinal de gran convocatoria, y marcharon por las calles del barrio, reivindicando las consignas por la defensa de sus derechos ciudadanos.

Los vecinos conocen cada centímetro de sus calles. Saben de los problemas que los aquejan históricamente y cuáles deberían ser las prioridades. Saavedra se inunda cuando llueve, y cuando el Arroyo Medrano -que atraviesa la zona como una vena torrencial- se desborda. Durante años el Gobierno prometió enormes obras de infraestructura para terminar con este problema, pero nunca se hicieron. Tampoco existe un plan de contingencia que resguarde a los vecinos en caso de inundaciones. Durante 2015 y 2014 hubo crecidas parciales, las que afectaron principalmente a las inmediaciones del Parque Saavedra. Sin embargo, la más recordada y en la que los vecinos hacen hincapié, fue la trágica jornada del 2 de abril de 2013, donde el agua alcanzó 1,5 metros de promedio, y dejó un saldo fatal de 6 ciudadanos muertos.


Ante semejante situación, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, lejos de ocuparse del tema, se muestra más interesado en otro tipo de cuestiones. Intervenir sistemáticamente al Parque Saavedra -situación que ya fuera rechazada por los vecinos en varias oportunidades, aunque los intentos persisten-, construir pasos bajo nivel en calles internas -en zonas donde antes no se inundaba y ahora sí-, y el enorme túnel bajo las vías en la Avenida Balbín.


Quienes protestan ante esta extrema obra de infraestructura saben de lo que hablan, y fundamentan por qué no lo quieren. Afirman que es un túnel innecesario, que divide al barrio en dos. Agrava y potencia el riesgo de inundaciones. Anula la única vía de escape sobreelevada ante posibles inundaciones (de hecho, en la inundación de 2013, las patrullas y equipos de rescate hicieron base justamente allí, puesto que es una de las zonas más altas del barrio, la cual desaparecería si se hace la obra en cuestión). Otro de los puntos en disputa es que anula el cruce peatonal, y que varias calles que atraviesan Balbín quedarían como callejones. Y por último, aseguran que el túnel destruye el espíritu de su centro cívico y potenciará la inseguridad en la zona, al cortar varias arterias importantes.

Durante años el Gobierno prometió enormes obras de infraestructura para terminar con este problema, pero nunca se hicieron. Tampoco existe un plan de contingencia que resguarde a los vecinos en caso de inundaciones.

"Nosotros no queremos esta obra. Son millones de pesos desperdiciados. El Gobierno no hizo estudios de nada, y los vecinos del barrio sí, y los presentamos ante la Justicia. Acá lo que se precisa son obras por el tema de las inundaciones, y no este túnel, que parte al barrio al medio. ¿Sabés cuántas cuadras tengo que caminar para ir del otro lado, ahora que está todo cortado con estos chapones? Cinco. Antes caminaba una", comenta Lidia, una de las vecinas que se congregaron en el centro cívico de Saavedra para participar de la numerosa asamblea.


 "El Gobierno de la Ciudad está en offside. Esto es un enorme negociado con las empresas tercerizadas. Ellos tienen un problema hídrico acá. No saben cómo solucionarlo. Quieren redireccionar el agua hacia un Arroyo Medrano que ya está estallado, contaminado, y desbordado. Y el agua que saquen de este túnel va a ir a parar al resto del barrio, con lo cual, las inundaciones van a ser peores", explicó Basilio Sioutis, ex comunero de la Comuna 12 y activo asambleísta saavedrense. "Nosotros estamos seguros que Saavedra se va a inundar, porque no se hicieron las obras. Si llegan a caer 50 milímetros en una hora, el barrio va a inundarse. Con túnel o sin túnel", aseguró. En 2013 fueron 150 los milímetros caídos, dejando un fatal saldo de seis muertos, casas y automóviles absolutamente cubiertos por el agua, y destrozos materiales millonarios. "El gobierno lo único que dice es que ellos quieren eliminar las barreras, para nosotros eso es una estupidez, tenemos otras prioridades muchísimo más urgentes", sentenció. 


Por su parte, otro de los vecinos participantes, el abogado Mariano Przybylski, explicó el estado de situación: "Por un lado estaba el tema de la medida cautelar que la Cámara de apelaciones ya la revocó, con lo cual la obra se retomaría. Ahí sólo nos quedaría apelar a la sentencia, pero en verdad siempre llegaríamos a la misma Cámara que nos falló en contra. Con lo cual, en la Asamblea se resolvió comprender que la lucha es política. Vamos a luchar para que esta obra se frene, porque afecta la vida y la salud de los vecinos. Saavedra tiene un problema histórico con las inundaciones, a causa de que nos atraviesa el entubado del Arroyo Medrano. El Gobierno de la Ciudad prometió hace años realizar un aliviador para hacer más fluido el conducto, ensancharlo, hacer reservorios para retener el agua y que no desborde. Esto sigue pendiente, y todo continúa igual. El túnel provocaría que toda el agua de superficie de esa zona, por causa de la pendiente, caiga y se acumule en el fondo. Como no se puede mantener el tránsito cerrado por el agua, la obra de infraestructura contempla un bombeo para sacar el líquido del pozo, y ese agua acumulada sería arrojada directamente al Medrano, toda junta y de golpe, mientras llueve. Esto va a producir un torrente. El arroyo -que ya de por sí está saturado- va a desbordarse más rápido. Esto, tan simple y sencillo de comprender, fue lo que le dijimos a los jueces, al Gobierno, y a todos los implicados, y la respuesta fue: "quédense tranquilos, no va a pasar nada". Sin ningún fundamento, sin ninguna moderación técnica, sin cálculos, ni nada".

Nosotros estamos seguros que Saavedra se va a inundar, porque no se hicieron las obras. Si llegan a caer 50 milímetros en una hora, el barrio va a inundarse. Con túnel o sin túnel.

"En el año 2012 nos opusimos al "sapito" (paso bajo nivel) de la calle Arias y Plaza, advirtiéndoles que eso era un error, porque el agua que venía del otro lado, iba a pasar por el agujero e iba a inundar el barrio Mitre. Nos volvieron a decir que nos quedásemos tranquilos, que no pasaba nada. Y en abril de 2013 tuvimos muertos en el barrio, y se determinó que una de las causales fue ese famoso "sapito". Y ahora nos vinieron a decir que teníamos razón, y que es conveniente cerrarlo o readaptarlo, después de las quejas y de los muertos", explicó  Przybylski.


"Todos estos datos negativos que manejamos dentro de la Asamblea y por los cuales no queremos el túnel en Balbín y sí las obras por las inundaciones, las tenemos refrendadas técnicamente desde hace años por Recursos Hidráulicos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, quienes hicieron el informe por escrito, que fuera presentado con la demanda de amparo, explicándolo todo técnicamente. Ellos pidieron que el Gobierno entregue los cálculos y la moderación matemática que asegure y sostenga que esta obra no va a ser causal de inundaciones, pero nunca lo presentaron, sencillamente porque no tienen el informe", aseguró el abogado asambleísta de Saavedra.


El juez que recibió por sorteo el recurso de amparo pedido por los vecinos de Saavedra fue Roberto Gallardo, quien ya frenó varias veces la obra con medidas cautelares, pero el Gobierno de la Ciudad lo recusó. El objetivo del Ejecutivo es separar a Gallardo de la causa, y nombrar otro juez. "Para poder recusar a un juez tiene que haber acontecido un hecho muy grave. Y nada de eso ocurrió. Ahora estamos esperando que la Cámara que revocó la cautelar resuelva si va a aceptar apartar a Gallardo de la causa o no. Esto no debería pasar, sería una vergüenza. Pero de esta Cámara se puede esperar cualquier cosa.  Esperemos que no", contó Przybylski, quien agregó que "la Asamblea no puede aguardar a que los jueces le resuelvan los problemas. Acá el único responsable es el Gobierno de la Ciudad que nunca escuchó al pueblo de Saavedra, ni en las audiencias públicas, ni cuando nos entrevistamos con los funcionarios, y precisamos estar en la calle porque la acción política tiene que ver con esto, hablar con los vecinos, explicar que claramente este Gobierno privilegia las obras por sobre la vida de los ciudadanos".

En el año 2012 nos opusimos al "sapito" (paso bajo nivel) de la calle Arias y Plaza, advirtiéndoles que eso era un error, porque el agua que venía del otro lado, iba a pasar por el agujero e iba a inundar el barrio Mitre. Nos volvieron a decir que nos quedásemos tranquilos, que no pasaba nada. Y en abril de 2013 tuvimos muertos en el barrio, y se determinó que una de las causales fue ese famoso "sapito".

Muchos vecinos del barrio participan de la Asamblea activamente, otros miles lo hacen a través de firmas que se recolectaron, las que ya alcanzan a más de tres mil personas. Sin embargo no todos están a favor de esta lucha. A veces, sin saber por qué. "Algunos vecinos se manifiestan –según dicen- persuadidos por los medios de comunicación masivos, afines al Gobierno de la Ciudad, quienes tienen un discurso en el cual mantienen que nosotros estamos en contra del progreso, que nos oponemos al túnel porque sí. Por ejemplo, la semana pasada, una vecina se acercó a la Asamblea para decir que ella estaba a favor del túnel, y nos dijo que quería saber por qué estábamos en contra del progreso. Cuando escuchó los fundamentos por los cuales estamos en contra, se fue diciendo que teníamos razón. Había cambiado de parecer. Entonces, lo que falta es información, que la gente sepa los fundamentos y que no se deje llevar por los slogans de los medios y del propio Gobierno", sentenció Przybylski.


El barrio siguió de pie, despierto hasta altas horas de la noche, marchando y haciendo bullicio por sus principales calles y avenidas. Como cuando llueve. En el saber popular se sabe: cuando cae agua, Saavedra no duerme. Esto ocurre desde hace décadas. Ayer, los vecinos marcharon por defender su barrio, su espacio, sus vidas. Ahora mismo y desde hace meses, sobre Avenida Balbín, se yergue un adefesio de chapa oxidado que partió al barrio a la mitad. Y allí está, desnudando la desidia del Gobierno porteño. Los vecinos no quieren el túnel, y no por capricho. Prefieren no inundarse, prefieren no sufrir cada vez que llueve, prefieren seguir vivos.
 

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