Revista Cítrica

Raimundo Ongaro por Lila Pastoriza


02 de agosto de 2016

Revista Cítrica

La militante, periodista y sobreviviente de la Esma recuerda la figura del dirigente gráfico y los años en que el surgimiento de un nuevo sindicalismo no era una utopía de pocos.

Click en la foto para ampliar

"No recuerdo el día que lo conocí pero sí recuerdo de haberlo visto en multitud de oportunidades, en la CGT de los Argentinos y en la (Federación) Gráfica, donde hablé con él varias veces. Era un importantísimo referente en los años sesenta y setenta. La figura de Raimundo Ongaro evoca el surgimiento de una nueva perspectiva sindical, con dirigentes del peronismo combativo enfrentados al vandorismo. Esa oposición fue creciendo a partir del 66 y él era una referencia total para todas las luchas políticas y sindicales que se dieron en ese momento. La CGT de los Argentinos tomó un protagonismo muy fuerte en esos años que llevaron al Cordobazo y a diferentes pobladas. El Golpe de Onganía fue un golpe distinto, que ya venía con objetivos muy claros, que tuvo una política muy dura respecto a los sindicatos combativos. Por ese entonces estaba el sindicato de Prensa, que junto con la Grafica, trabajaba mucho con diferentes sectores políticos; una de las primeras medidas de Onganía fue la intervención. Por entonces hubo toda una serie de actos que se fueron planteando en la parte sindical que tenían que ver básicamente con la CGT de los argentinos como conductora.

Yo aún no hacía periodismo en esa época pero el periódico de la CGT de los Argentinos fue un hecho importantísimo como nucleador de gente, como expresión de las bases. Se hablaba mucho de las bases, de su representación. “La rebelión de las bases”, era uno de los objetivos principales que planteaba Ongaro.

Él ya era un militante y dirigente de la Grafica de muchos antes. Incluso llegó a ser elegido secretario general de la CGT, pero justo se dio la división: por un lado los sectores más burocratizados y que habían apoyado la llamada “Revolución Argentina” de Onganía, en la CGT Azopardo; y por el otro, la CGT de los Argentinos, donde la figura de Ongaro tuvo un rol muy importante. Como así también el periódico que tenía corresponsales en las villas y significó una construcción muy distinta del periodismo sindical. Raimundo fue una figura importantísima en esos años y uno de los primeros en ser perseguidos. En el 74 y 75 fue muy atacado por los sectores de la derecha peronista que estaban en el gobierno de Isabel, y que le crearon muchos problemas dentro de su sindicato. También estuvo mucho tiempo preso, y es ahí donde se entera del asesinato de su hijo Máximo. Toda una historia de persecución a alguien que era un orgullo para el movimiento peronista y movimiento popular.

Yo cuando salí de la Esma estuve viviendo en Madrid y en ese momento con un matrimonio amigo de argentinos que lo querían mucho fuimos a verlo a su casa, porque él se había exiliado allí. Raimundo estaba muy destruido. Tenía como un altar para su hijo, era muy impresionante. Hablamos un rato pero lo que más recuerdo es que enfrente tenía un tipo que estaba arrasado por el dolor. Mucha gente cercana dice que nunca volvió a ser el mismo tras eso. Además sus otros hijos también fueron perseguidos.

Siempre mantuvo una línea de conducta ejemplar. Era una referencia ética, como lo fueron (Agustín) Tosco o (Jorge) Di Pascuale, que también fue secuestrado. Ongaro era una figura muy muy respetada, una persona que venía del cristianismo y que sintetizaba todo lo que era una corriente de movilización y de acción política que creció en esos años. Y además tenía un perfil personal bastante diferente a lo que eran mucho de los dirigentes que se entronizaban en sus sindicatos y terminaban pactando con los distintos gobiernos"

Compartir esta nota en