Revista Cítrica

“Si ustedes no salen de la fábrica, no vamos a pagar nada”


10 de febrero de 2017

Revista Cítrica

Treinta y seis mujeres encontraron la fábrica vaciada al volver de las vacaciones. Del otro lado, empresarios que amasaron su fortuna con créditos estatales y funcionarios que se encargan de encubrirlos.

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“Piden un gesto de voluntad a las trabajadoras y yo me pregunto: ¿Qué gesto le piden a la empresa, que vació esta fábrica, que deja familias en la calle, que no nos ha pagado un solo aporte jubilatorio durante once años?”. La pregunta se la hace Maryna Catilao, trabajadora de Textiles Neuquén, otra fábrica que cerró sus puertas. Ellas lo veían venir. Por eso desde noviembre pasado realizaron diferentes presentaciones ante el Ministerio de Trabajo. La empresa negaba la crisis. Sin embargo el miércoles 1 de febrero, cuando las trabajadoras volvieron de las vacaciones, la fábrica ya estaba vacía y cerrada.

Todo pasó horas antes. “El martes 31 de enero estaba todo normal y a la tarde-noche la vaciaron. Un vecino me avisó que estaban saliendo camiones de la fábrica, cuando llegué estaban los dueños, Hernán y Diego Huerta, les pregunté lo que estaba pasando, y me respondieron: ’la fábrica cerró´”. Esas palabras bastaron para el inicio de la lucha de este grupo de mujeres y sus familias, que cuenta con el apoyo del pueblo neuquino: mucha gente se acerca a la fábrica y les deja desde plata para el fondo de huelga, hasta yerba y tortas fritas, además de acompañar en las movilizaciones.

El reclamo también es hacia un Estado que es cómplice del vaciamiento y responsable de las políticas económicas que llevaron a la situación actual: “Estos empresarios eran proveedores del Estado, hacíamos ropa de la municipalidad, de la gobernación, de la Policía y la Legislatura”, explica Maryna. Los hermanos Huerta, además, son dueños de las tiendas Amici y cosechan cerezas, entre otros negocios.

El Gobierno sólo les ofreció 3000 mil pesos de subsidio de desempleo. Lo único que busca es que las trabajadoras abandonen la fábrica. Le tienen terror a la posibilidad de que se repita la historia de Zanón.

Textil Neuquén recibió créditos del Estado que nunca fueron devueltos, ni tampoco reclamados. En la audiencia en el Ministerio de Trabajo, el abogado de la empresa, Pablo González, les dijo a las trabajadoras: “Si ustedes no salen de la fábrica, no vamos a pagar nada”.

La respuesta del Gobierno tampoco fue la esperada. “Sólo nos recibió el ministro de Producción, José Brillo, y nos dijo que si abandonábamos la fábrica recién ahí podíamos empezar a hablar. Y después nos ofrecieron un subsidio de 3 mil pesos. ¿Usted puede vivir con esa plata?’, le preguntamos. Nos pareció una vergüenza, nosotras íbamos esperanzadas pero el Gobierno avala a estos empresarios y -evidentemente- les interesa muy poco las 36 compañeras que hoy estamos en la calle”, dice Maryna,y agrega que muchas pagan un alquiler de 7000 pesos, más del doble de lo que les ofrece el ministro Brillo. 

El poder político y el judicial le tienen miedo a la organización de las trabajadoras. No quieren que se repita la historia de Zanon, empresa recuperada por sus trabajadores en la misma provincia. No quieren que otra vez quede demostrado que las fábricas pueden funcionar sin empresarios, pero no sin trabajadores. "Nos dice que queremos hacer una Zanon dos. La verdad que la lucha de los trabajadores de la cerámica es un ejemplo para nosotras pero por ahora lo que queremos es que el gobierno devuelva las máquinas. Así como le dio millones de pesos a estos empresarios, que los avaló para que no nos hagan un solo aporte jubilatorio, que se hagan cargo y pongan a producir esta fábrica. Nosotras estamos preparadas, somos oficiales calificadas de lo que hacemos y lo que queremos es seguir trabajando”.

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