Revista Cítrica

Ramón Ayala: fiesta de colores


19 de diciembre de 2014

Agustín Colombo

@ahcolombo

Se estrenó en Buenos Aires el documental sobre el poeta y músico misionero.

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La primera sensación que queda merodeando en nuestra mente -y en nuestros ojos-cuando termina el documental Ramón Ayala, del fotógrafo y artista plástico Marcos López, es la fiesta de colores que rodea a la vida de este cantor y poeta misionero, uno de los autores más importantes de la historia guaraní, muchas veces olvidado por las diferentes marquesinas de la música nacional. 

Compositor de canciones legendarias como “El mensú” o “El cosechero”, Ayala protagoniza una película que, lejos de proponer una biografía formal de su obra, lo acompaña a transitar por lugares de su cotidianidad: desde el mercado de frutas y verduras de la ciudad, las guitarreadas a la vera del río, hasta sus encuentros con la naturaleza de la selva misionera.

“Creo que estuve cuatro años buscando a Ramón Ayala, pero en realidad estuve buscando el espejo de mí mismo. Tratando de entender cómo salen a la luz los duendes de la selva, cómo se puede conectar con el misterio del alto Paraná, porque necesitamos una ilusión para vivir”, dice López, quien concretó así su primer largometraje, en el que plasmó su particular visión de la cultura popular latinoamericana, y con el que consiguió el Premio del Público en el BAFICI 2013.

En el filme se entrecruzan un vendedor de cedés con un publicitario exitoso, quienes encuentran en la música de Ramón un traslado emocional y un escape hacia el universo mágico de sus composiciones. Pero no sólo es poesía estética y musical: el director también recoge testimonios de grandes emblemas del folclore nacional, como Juan Falú, Liliana Herrero y Tata Cedrón, que dejan diversas impresiones de la obra de Ayala y cantan, como todos lo haríamos, un pedacito de esas canciones que ya pertenecen a cada uno de nosotros.

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