Revista Cítrica

Por amor al arte


06 de diciembre de 2017

Mariana Aquino

Profesionales de diversas disciplinas se unieron para montar una obra de teatro. Ensayaron más de un año, la estrenaron y siguen. Así surgió la cooperativa La Octavia.

La Octavia
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Nora Goldberg conoció a Iván Eloy y Gabriela Sintas en un taller de dramaturgia. En aquellas tardes de estudio empezaron a fantasear con la posibilidad de hacer una obra de teatro. Nora trabajó en la adaptación de Inventarios, la historia de tres mujeres atravesadas por las guerras y las pérdidas en Francia de principios del siglo XX. Empezaron los ensayos y después vino el estreno. Así, casi sin proponérselo, conformaron una cooperativa de teatro. Tiempo después, una científica, una psicóloga y una contadora se sumaron al proyecto.

Gabriela -actriz y docente- intenta explicar lo inexplicable. ¿Qué motiva a un colectivo tan heterogéneo a juntarse y montar una obra de teatro?: “Hacemos lo que nos gusta hacer. Eso ya está bien. Pero que se genere desde el afecto y las coincidencias es un regalo de la vida. El factor humano es lo que posibilita que se sigan haciendo cosas en una cooperativa, sostenerse en ese proyecto y generar nuevos. Nosotros acá nos queremos y la pasamos bien. Y nos encanta poder transmitir todo eso al público”.

En La Octavia las decisiones se toman en colectivo. Cada asociadx tiene voz y voto pero la directora tiene que imponer su mirada, marcar y corregir. ¿Cómo lo hace? “Yo tomo decisiones en lo artístico pero después se toman otras. Y no siempre estoy de acuerdo con todo lo que se decide. Me la tengo que bancar”, dice Nora. En esta cooperativa de artistas los límites se corren y se chocan todo el tiempo.

“A nosotros nos une la necesidad de expresarnos desde el arte. Tiene que ver con algo fuerte: moverse desde el deseo”, suma Iván mientras renueva el mate que lleva varias rondas en la casona de Palermo, lugar de encuentro y ensayos: “En estos momentos, cuando todo está más difícil y cuando se apagan tantas voces, te dan más ganas de hacer cosas. A mí me parece fascinante contar las cosas que cantó Violeta Parra”. Así lo hicieron hace unas semanas en la Noche de los Museos. El más joven del grupo es estudiante de Expresión Corporal y profesor de acrobacia, y sabe bien el terreno en el que se está metiendo: “Con todo lo que cuesta ganar un mango, estoy convencido de mi elección. Yo no podría nunca estudiar, por ejemplo, Administración de Empresas”. Sus compañeras sonríen. Nora y Gabriela, además de hacer teatro, se dedican a la docencia; Cecilia es contadora; Paula, psicóloga y Gisela, bioquímica. Y allí están todas, embarcadas en el mismo proyecto con Iván.

Y eso que no es nada fácil. Para montar una obra y estrenar, un grupo independiente de teatro necesita de un presupuesto superior a los 60 mil pesos- y se debe considerar el vestuario, la escenografía, el maquillaje, la iluminación y la sala. Hacer teatro de forma autogestiva requiere trabajo y poner el cuerpo pero también de esfuerzo económico.

“Yo mil veces me pregunto: ¿Otra vez voy a hacer todo este esfuerzo? Y finalmente me encuentro metida en un obra en la que no gano tanto o nada de dinero pero la hago chocha”, dice Nora. Y Gabriela adhiere a esas palabras: “Eso es muy loco. A veces ni recuperamos la plata que invertimos y ya estamos pensando: ¿Con qué seguimos?”. ¿Y con qué seguirán?  Para el reestreno de Inventarios piensan conseguir un subsidio de Proteatro, el Fondo Nacional de las Artes o el Instituto Nacional del Teatro. Las expectativas son pocas porque con los cambios de gestión cada vez es más difícil acceder a fomentos del Estado. De todos modos lo van a intentar.

Buenos Aires es la ciudad  mimada del teatro, tanto comercial como alternativo. Todo pasa en la Capital, pero La Octavia quiere salirse de esa porteñidad y llevar sus obras a las salas del conurbano bonaerense y las provincias del país. “En el interior la gente es muy respetuosa y agradecida de ver teatro. Van las familias, con mucha expectativa a disfrutar. Dan tantas ganas de ver eso, que nos encantaría hacer una gira”, dice Gabriela.

En La Octavia no siempre se gana dinero y los fomentos del Estado son insuficientes para sostener una obra en cartelera, y sin embargo abandonar no es una opción porque aman subir a las tablas y actuar.

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