Revista Cítrica

Para Higui, la libertad


18 de mayo de 2017

Jésica Farías

Frente al Congreso, y en el Día internacional contra el homolesbotransodio, se volvió a exigir que liberen a Eva Analía Higui de Jesús, lesbiana conurbana que se defendió de un grupo de varones que intentó violarla correctivamente, y permanece presa desde hace más de medio año por protegerse.

Nicolás Cardello
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"Hagan marcha en las plazas que me gustan. Ahí tienen lugar para jugar al fútbol", escribió Higui. Allá adentro, en el destacamento de San Martín en el que está detenida desde octubre de 2016 por defenderse de un ataque sexual y  una golpiza que la dejó inconsciente, sueña con salir a la calle y patear la pelota, en libertad. Ayer, su familia, amigas y organizaciones sociales feministas armaron la cancha. “Las tortas estamos acá para jugar al fútbol porque a ella le gusta mucho, así que pedimos arcos para jugar y también sonido para que se escuchen nuestras voces”, dice Lore, una de las organizadoras del partido. “Es arquera pero también jugaba de 7, 8 y de 10, de lo que sea. Así como es en la cancha, que está en todos lados, es en la vida”, remarca su hermana Azucena Díaz. “Es solidaria con todos”, aporta Susana Reales, la madre. De fondo el Congreso; adelante una pelota y el piberío pateándola. “Estamos acá afuera, en donde se votan las leyes que después terminan violando los derechos de las mujeres más pobres”, evalúa Carina Leguizamón, responsable de la Red de Mujeres en Moreno.

Hincha de Boca y del arquero colombiano René Higuita, quien en sus redes sociales se solidarizó y tuiteó: “Conozca la historia de esta chica, que se encuentra en prisión injustamente”. Enfurece, la detención de Higui asquea: sufrió un ataque de odio, uno feroz que perpetró un grupo de varones, machitos que ya la hostigaban por su orientación sexual. “No es un caso aislado, pasa en las barriadas más pobres porque cuesta ser aceptadas en esta sociedad machista por nuestras decisiones. No es lo mismo caminar en las calles de las grandes ciudades que en las del conurbano”, analiza Carina. A Higui la esperaron en un pasillo del barrio de Mariló, en Bella Vista. “Vas a gozar como mujer, forra lesbiana”, amenazaron los machos. Entonces, ella sacó un cuchillo y se protegió: cayó muerto Cristian Rubén Espósito, uno de los atacantes. Pese a que ella se quedó cerca de la escena, aturdida y sin intención de huir; herida; con la ropa destrozada y declarando que fue agredida; la Justicia no entiende el caso como uno de legítima defensa.

Protegerse del machismo

El patriarcado espera cierta respuesta ante un ataque sexual, una que no estamos dispuestas a dar: “Por salvarse, Higui está en cana. Pero en cualquier barriada se rescata la acción directa, la autodefensa, sobre todo porque las leyes no están hechas para les pobres”, afirma Carina a metros del Congreso. Más lejos, en el partido bonaerense de San Martín, quien se protegió sigue detenida: en noviembre se le dictó la prisión preventiva y hace unas semanas, el Juzgado de Garantías Nº 6 de San Martín rechazó el pedido de excarcelación.  

Contra el homolesbotransodio

La homosexualidad fue eliminada de la lista de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 17 de mayo de 1990, es por eso que ayer se conmemoró internacionalmente el Día contra de la discriminación por orientación sexual, identidad de género y su expresión. Fecha ideal para evidenciar las violencias machistas con las que el sistema heteronormativo machaca a quienes no se le ajustan, esas que mantienen tras las rejas a Higui, a quien condenan triplemente por ser lesbiana, mujer y pobre. “El cuerpo tortillero está invisibilizado”, lee Ache en el marco de la radio abierta impulsada por radialistas feministas de los programas Toples con Todo al Aire y Nos quemaron por Brujas. 

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