Revista Cítrica

“Para ellos somos unos negros, unos parásitos que tenemos que morir”


05 de abril de 2017

Revista Cítrica

Desde que el domingo la policía entró en su casa y reprimió a menores, Miriam Mansilla no puede dormir. La hipocresía del médico que llena los informes negando las heridas y de los medios de comunicación que defienden a los agresores.

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A Miriam Mansilla, integrante de la comunidad Qom de Rosario, le entraron en la casa. No ladrones; la policía. No para protegerla, sino para sacarlos de los pelos. A ella, a sus hijos y a todos los que estaban en la casa.

Les rompieron los huesos y a un pibe lo arrojaron herido a un descampado. Cuatro días después Miriam aún no puede dormir. La policía está en la puerta de su casa. Y ella no sabe si es para cuidarla o para espiarla. “Es que no se puede confiar en los mismos que te atacan”. Y menos si son los que te persiguen siempre por ser negro/a, por ser indio/a. Y menos aún si los medios de comunicación los defienden. Y todavía peor: si el médico policial presentó un informe que no daba cuenta de los heridos.

“Los médicos dijeron que no hubo heridos, que eran solo lesiones leves, hay uno de los compañeros que sacan de mi domicilio que tiene fractura en el codo, otra chica tiene traumatismo de cráneo, a otro chico lo arrojaron a un baldío, esas cosas se van a saber, va  salir a la luz la verdad, la pura verdad de los hechos que pasaron, no mentiras como dicen en los medios”, asegura Miriam, quien decidió hablar después de todo lo que vivió el último domingo. No toleró más la represión que se sufre en el barrio Toba de Rosario.

Y tampoco tolera la desinformación de los medios de comunicación: “Se informó muy mal y con mentiras. No es verdad que entraron a buscar a un ladrón. Hubo golpes a menores, entraron a mi casa, revolvieron todo, nos golpearon. Entraron con armas en las manos. Nosotros no teníamos nada ni escondíamos a nadie. Estabámos con mi familia”.

En estos días, cuando Miriam vuelve a su casa tiene miedo. “Ahora estoy en mi hogar y está la policía que no sé si me está custodiando o qué. Yo le dije al fiscal que quiero un resguardo de mi hogar y de mi familia. No podés confiar en los que te atacan. No duermo desde el domingo. No confío en la Policía”.

Sin embargo lo sucedido el domingo no es un hecho aislado. La persecución policial a la comunidad Qom es algo de todos los días: “En este barrio hicieron muchas barbaridades. Desde mi punto de vista, lo hacen porque somos qom.Es una cacería. Para ellos somos unos negros, unos parásitos que tenemos que morir. Eso nos dijeron. Eso nos queda marcado para toda la vida. ’Váyanse a morir al Chaco’, decían los policías cuando entraron y se llevaron a mi marido y a los chicos”.

Miriam trabaja en una cooperativa que se encarga del mantenimiento del barrio. Desmalezan y hacen limpieza.“Vamos a luchar por la integridad de nuestras familias. Somos trabajadores, somos cooperativistas, solo necesitamos trabajar para salir adelante”.

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