Revista Cítrica

“Nos están matando a muchos pibes maravillosos como Luciano”


29 de enero de 2016

Revista Cítrica

A siete años de la desaparición forzada de Luciano Arruga, Vanesa Orieta habla de las ilusiones que tenía su hermano y de cómo la Policía sigue vulnerando derechos en el conurbano bonaerense.

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“Era un ser maravillosamente solidario, con una madurez elevada para sus 16 años y muy sensible. Tenía proyectos. A él le dolía la discriminación, las desigualdades en la sociedad y la criminalización de otros pibes; le gustaba leer y tocar la guitarra pero desgraciadamente se encontró con una realidad adversa, que nos cambió la vida a todos para siempre”, dice Vanesa Orieta, hermana de Luciano y símbolo de la lucha por los derechos humanos en democracia.

Luciano fue detenido ilegalmente el 31 de enero de 2009, y cinco años y ocho meses después, gracias a la búsqueda de familiares y amigos, apareció su cuerpo enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita. “Mi hermano tendría hoy una historia maravillosa que contar, pero muchos actores de esta sociedad operaron para que eso no ocurra. La falta de derecho en nuestros jóvenes los lleva a que sean rehenes de un montón de situaciones de violencia. Luciano no escapó a esa realidad. Y eso sigue pasando con muchos pibes en los barrios”, denuncia.

Esa noche de enero, el joven salió de su casa del barrio 12 de Octubre y no fue visto nunca más. Un año antes de su desaparición, Luciano había sido detenido y torturado en el destacamento policial de Lomas del Mirador: en 2009 no era la primera vez que lo hacían pasar, ilegalmente, por ahí pero sí fue la última. Una cadena siniestra de torturas, abusos de poder, desaparición y la muerte. Lo que siguió fue más impunidad y complicidades.

Hay similitudes en todos las casos donde se ejerció algún tipo de violencia institucional y abuso de las fuerzas de seguridad: la complicidad judicial, el silencio del poder político y la criminalización de la figura de los jóvenes de los barrios populares por parte de los medios hegemónicos de comunicación.

“Por supuesto que mi hermano también cargaba con un montón de problemáticas y contradicciones de su edad. Como la vida de cualquier joven que transita la adolescencia. Un pibe como cualquiera de un barrio, de cualquier sector social. Lo más triste es que nos están matando a muchos chicos maravillosos como Luciano que -de acceder a la totalidad de sus derechos- hubieran tenido un futuro con esperanzas y proyectos.”

El cuerpo de Luciano, a quien lo buscaban con vida, apareció a mediados de octubre de 2014 y la lucha continuó. Actualmente, la Justicia Federal de Morón investiga el momento en el que fue atropellado por un automóvil cuando intentaba cruzar la avenida General Paz.“Nos encontramos -cuenta Vanesa- con dos testigos importantes que sostienen nuestra denuncia ligada a la injerencia policial. La policía lo llevó hasta ahí y lo obligó a cruzar la autopista. Lo que hay que resolver ahora es qué pasó en esas horas desde que desaparece, cuál fue el recorrido que hizo”.

Según la reconstrucción del caso, Luciano fue llevado por el SAME al hospital Santojanni y las 8 de la mañana del día siguiente de su desaparición murió tras ser operado. Se hizo la autopsia, pero como no tenía documentos, fue enterrado como NN. En la causa hay ocho efectivos investigados, pero ninguno está detenido.

Lo esencial es invisible a los medios
“Al estar tan fuertemente instalada la criminalización de los sectores humildes se hace difícil hacer entender a la sociedad que no se solucionan los problemas de violencia con más policías en los barrios controlando la vida de nuestros jóvenes. Esto sumado a la lucha que tenemos que dar con la versión que dejan correr los medios monopólicos de información”. Con un predominio de diarios, radios y canales de televisión que estigmatizan a los pibes de los barrios, el escenario parece desolador, sin embargo Vanesa se entusiasma: “Hay medios alternativos que permiten que nuestros casos puedan llegar a ser conocidos por la sociedad. También encontramos lazos solidarios en periodistas que están en medios monopólicos. Es un trabajo de hormiga, pero que es posible hacer”.

“Esta lucha no se termina nunca más”
“En estos años yo entendí y aprendí muchas cosas: hay un sector de la sociedad totalmente vulnerado que necesita urgentemente que empecemos a visibilizar las diferente formas de violencia que atraviesa. Esta lucha -para mí- no termina nunca más, porque yo tengo un compromiso asumido y mi vida es ésto. Estamos hablando de jóvenes que son torturados, que desaparecen y mueren; y de jovencitas en las redes de trata. Una vez que una empieza a tomar conciencia de que esto ocurre no hay forma que la acción se paralice. Salvo que llegue ese momento hermoso en que la sociedad en la que vivimos sea otra y podamos acceder todos a nuestros derechos.”

Festival por Luciano
El sábado 30, en la plaza de Lomas del Mirador que lleva su nombre (Perú y Pringles) se realizará un jornada cultural para recordar al Luciano. Habrá radio abierta, charlas y feria de organizaciones, entre otras actividades. “Nosotros decimos que a mi hermano lo mató la policía, lo desapareció el Estado y lo encontramos luchando. Es la organización, la lucha, la solidaridad de las organizaciones de derechos humanos la que permite seguir adelante. El festival propone un espacio para que otros familiares puedan visibilizar sus casos. Lucianos hay muchos, en todo el país”.

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