Revista Cítrica

“A este gobierno le molestan las mujeres”


13 de julio de 2017

Quieren jubilar a Susana Reyes, la directora de la Escuela Isauro Arancibia. Desde ese espacio, lucha -junto a una comunidad organizada- para que el edificio no sea demolido y para conseguir la normativa que reglamente el proyecto.

Diego Pintos
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Susana Reyes arrancó en una aulita de la CTA Nacional, junto a mujeres de Ammar y piberío en situación de calle. Poco tiempo pasó para que más estudiantes y docentes se sumaran. Hoy la Isauro Arancibia  es una escuela integral con 25 talleres de expresión artística, cursos de oficios, existen opciones de trabajo en emprendimientos de producción, jardín maternal, grado de nivelación y secundario. Asisten más de 250 chicas, chicos y personas adultas. Susana, la misma que enseña a recuperar derechos que fueron vulnerados, no quiere terminar esa lucha así que la obligan: fue intimada a jubilarse y “eso no es habitual”, nos remarca.

“Estoy en edad jubilatoria pero no es habitual que te manden una intimación para que lo hagas. Es una persecución política porque el Isauro está en lucha por el paso del Metrobus y también por la normativa de la escuela. Es como el caso de Raquel Papalardo –directora del Mariano Acosta-, alguien que está resistiendo, que está comprometida con su trabajo, que denuncia y a quien también le llega la intimación para que se jubile, entonces es muy significativo. A este gobierno le molestan las mujeres. Molestamos las que no somos obsecuentes, las que luchamos”, explica la docente.

Enseñar y batallar

No hay descanso en la escuela, que nació como un centro educativo para personas adultas. “Como el Isauro fue creciendo y se convirtió en una escuela de jornada extendida, en 2006, cuando (Alberto) Sileoni era ministro de Educación, se presentó el proyecto en la Ciudad de jornada extendida para jóvenes”, recapitula Susana. Un recreo que se vio interrumpido por la llegada de Macri al gobierno porteño.

“Al asumir Macri, lo primero que quisieron hacer es desarmar el Isauro y correrme del cargo, pero no lo pudieron lograr porque resistimos. Ese fue el primer avance contra la escuela, al que después le siguieron otros porque conseguimos tener nuestro propio edificio. Después empezaron con que la amenaza del Metrobus, de la que también nos tuvimos que defender”, enumera.

En 2013 empezó la batalla para que el edificio anclado en Paseo Colón al 1300 no fuera demolido para convertirse en nuevo corredor exclusivo para bondis. Con la excusa de dar mayor movilidad en la Ciudad, en colapso continuo, querían tirar abajo un proyecto que tiene casi dos décadas. Una cautelar puso el freno ante la avanzada antiderechos y entonces el gobierno porteño dio un volantazo: compró el edificio de al lado, propuso correr la escuela unos metros. “La semana pasada –cuenta Susana-, cuando piden que retiremos la cautelar que hay sobre el edificio, dijimos que lo hacíamos si firmaban la normativa, va todo junto edificio con ser escuela y bueno, el viernes me llegó la intimación para que me jubile”.

La maestra alerta porque el pedido de la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, pone en peligro todo el proyecto: “No me voy a jubilar como directora de esta escuela porque no existe el cargo, entonces si yo me jubilo, ¿con qué cargo me reemplazan a mí? Acá hay un vacío legal: mi cargo es nominal, vengo de otra escuela y me reubicaron acá. Así corre peligro todo el proyecto”. 

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