Revista Cítrica

La primera vez de Julieta Rimoldi en CABA


24 de octubre de 2015

Revista Cítrica

"La anécdota de la primera vez que toqué en Buenos Aires es divertida. Te cuento esa”, dice Julieta Rimoldi, la chica de las canciones de la naturaleza, de los bosques fueguinos, de los arreglos preciosistas e híper prolijos, alma máter de Julieta Rimoldi y las Buenas Semillas.

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¿Cómo es esa anécdota?

Cantaba en una banda, la primera en mi vida. Pandeuva se llamaba. Hacíamos algunos covers de la Velvet Underground y algunos temas propios. Los míos eran completamente naif, ya que tenía 16 años. Tocábamos en un lugar llamado Prix Damí.

El emblemático Prix Damí?

¡Sí! Era la inauguración de una muestra de pintura de Horacio Cófreces, que para mí era el tío de mi mejor amiga, pero para Luis Alberto Spinetta era su amigo. Yo no sabía nada de esto. Y mientras estaba cantando, con voz de niña, un tanto desafinada y un vestido bobo a cuadros -los que se usaban en ese momento- entró por la puerta Luis, cruzó por delante de nosotros, sin mirar.

Y ahí la voz se te puso más finita?

Yo me debo haber puesto muy colorada, me dieron ganas de salir corriendo. Pero me quedé cantando y me sentí más grande y fuerte. Y sentí que “si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro”.

Después del concierto, a las once de la noche más o menos, mis padres me esperaban sentados para llevarme a casa de vuelta. Mi adolescencia en flor.

 

Foto: Lula Bauer

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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