Revista Cítrica

Julián Zini, o cómo sembrar en la tormenta


26 de febrero de 2014

Revista Cítrica

En la nueva Cítrica, un poeta y compositor fundamental del Chamamé. Como adelanto, su visión de los tiempos que vive nuestro continente.

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Lo encontramos en una escuela correntina haciendo lo de siempre: luchando por la cultura. Después de la música, de sus poemas y de sus historias sobre el origen del chamamé y la “heroica resistencia del pueblo guaraní” que les contó a más de 150 niñas y niños, pudimos hablar con Julián Zini. Eso, escucharlo, es una experiencia que le recomendamos a todo aquella persona sensible e interesada en conocer las voces más legitimas a la hora de hablar de la cultura de nuestro continente.

En la próxima Cítrica, podrás leer lo que para el padre Zini significa el chamamé. Cómo vivió en carne propia lo que antes había vivido la cultura guaraní: que lo acallaran, que quisieran enterrarlo para siempre. Aquí, algunas de las preguntas que no entraron en el papel y que también merecen ser leídas.

¿Celebra este tiempo de revisionismo histórico, de rescate de nuestras raíces a nivel latinoamericano?

Sí, pero se me hace que tiene que pasar la tormenta. Las tormentas por un lado tiran árboles, pero por otro lado limpian. Yo pienso que hay una tormenta. Hay un rumbo fijado. Y eso es lo importante. Y que hayamos descubierto varios pueblos que estábamos divididos por las republiquetas que nos hicieron. Que descubramos el rumbo común, el derrotero común, es muy importante. Pero estamos dentro de un sistema de mierda. Ya sabemos lo que les pasó a nuestros mayores. Y nos va a pasar. Pero vale la pena jugarse por ello. Es lento. Y tiene un costo de vida. Es vida o muerte. El dinero cosifica. Y después mata lo que no le conviene. Entonces sabemos que no va a permitir lo que sea más vida, y más vida para otros. Sino más plata para mí, y poder poder poder. Si vos te vas al fondo, Jesús lo plantea. O Dios o el dinero. ¿En que basás vos tu sistema? ¿En compartir el bien de la vida o aprovecharme de todo lo que aparece al lado mío para ser yo, yo y yo? El amor o el egoísmo. Este es un sistema de muerte. Justifica todo. La corrupción es normal. Cómo no te vas a corromper. Si no agarro yo, agarra el otro. Entonces yo pienso que tiene que pasar una tormenta que está armada. Fijate que empieza a explotar en los distintos países. Hoy día en dos meses nos enteramos del Brasil que es. Como que no sabíamos. Nosotros por el PT y los amigos sabíamos todo. Por eso insisto: es un sistema, no es una persona. Hay un sistema que cosifica, corrompe y manipula la vida y la felicidad del pueblo.

Y ante eso, ¿qué se hace?

Yo creo que debemos seguir teniendo paciencia. A los viejos ya se nos acaba. Pero hay que seguir, porque no somos muchos. Yo me preguntaba, qué tengo que hacer yo a los 73 años, delante de 150 chicos que están en otra cosa, que algunos quieren irse a su casa. Con que alguno escuche o se pregunte, ahora o más adelante, ya es suficiente. “Mirá el viejo este, andaba en esas cosas. ¿Qué era lo que decía?” Esa referencia se puede estirar. Por eso nuestra misión es sembrar, no cosechar.

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