Revista Cítrica

"Hay que seguir batallando por nuestros derechos"


12 de octubre de 2017

Revista Cítrica

Michelle Suárez, la primera abogada trans en recibirse en Uruguay, ahora también es la primera senadora trans en el Parlamento del país vecino. “Es un honor, pero también es triste porque delata una situación de vulnerabilidad histórica de las mujeres en general”.

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Aunque cuando asumió a su banca sintió lo mismo que cuando le dieron el diploma en 2009, y así se convirtió en la primera mujer trans en recibirse de abogada, Michelle Suárez analiza: “Es un sentimiento dual porque por una parte es un enorme honor poder formar parte del órgano más representativo de la democracia uruguaya y por el otro, el triste honor de serlo porque delata una situación de vulnerabilidad histórica, no solo de las mujeres trans sino de las mujeres en general”.

“En Uruguay, más del  50 por ciento de la población son mujeres, sin embargo la minoría de los puestos de representación o decisores están a cargo de ellas. En el caso de las mujeres trans, esa situación se agudiza”, nos plantea a poco de asumir como suplente del senador Marcos Carámbula, de la coalición gobernante de izquierda Frente Amplio. Ella es abogada, tiene 33 años, milita en el Partido Comunista y batalla por los derechos LGBT. Ahora también podrá hacerlo desde el Parlamento, ese lugar al que pocas acceden. Impulsa  la Ley de Acciones Afirmativas e Integral para la Población Trans, como autora, pero también analiza otras normativas que poco alientan.

“Fuera del proyecto que estoy impulsando, también el trabajo está en poder modificar la normativa antidiscriminación que actualmente no solo tiene una mala aplicación sino que tiene problemas endémicos ya que legisla sobre los extremos”, explica. Lo hace de dos maneras: o se enfocan en la criminalidad y no en la reparación de la víctima; o no resuelve y solo administra “por lo tanto –sigue la flamante senadora uruguaya- lo que subyace es un enorme vacío legal que no da respuestas ni siquiera a las situaciones de mayor conflicto que existen para la comunidad LGTB”. Hay que reformar, confía. Ahora dará batalla desde la banca que asumió el martes 10 de octubre para proteger y reparar a las víctimas.

Pisa fuerte

La desigualdad aprieta en toda la región. En Argentina o en Uruguay, la expectativa de vida de las personas trans es de 35 años. Suárez analiza la situación del país vecino: “La constante marginación se va dando porque la discriminación va en forma de espiral y así se van uniendo situaciones de vulnerabilidad como ser mujer, ser trans, ser pobre. Y por lo tanto, se va menoscabando y excluyendo de cada uno de los sistemas de protección educativo, sanitario. También del seno familiar. Obviamente todo termina en una situación de absoluta marginalidad, en donde sobrevivimos en los márgenes de la sociedad”. El horizonte es voltear al sistema patriarcal. Ya algunos pasos se dieron.

“En Uruguay partimos de situaciones que eran inimaginables como que dos personas del mismo sexo contrajeras matrimonio, pudieran tener reconocidos derechos patrimoniales y personales por arreglos familiares concubinarios, que al mismo tiempo una pareja del mismo sexo pudiera adoptar en pie de igualdad con una pareja heterosexual, que se reconociera la identidad de género y el cambio de nombre y sexo registral para las mujeres trans y hombres trans; y ahora que se esté batallando por la ley de acciones afirmativas para personas trans. Hay que seguir batallando por nuestros derechos”, repasa la senadora y entusiasma. 

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